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Minichiello, Chiara (Universidad de Granada). Reseña de Herrera, Francisco José; Soler, Carlos. 2024. Variación lingüística en el aula de español. La diversidad de la lengua. Barcelona (España): Difusión.
El libro Variación lingüística en el aula de español. La diversidad de la lengua ofrece una profunda reflexión sobre la inclusión de la variación lingüística en la enseñanza del español como lengua extranjera (ELE), abordando sus múltiples dimensiones y proponiendo soluciones prácticas que promueven una mirada crítica hacia las variedades del español. La obra, estructurada en capítulos elaborados por especialistas del ámbito de la lingüística aplicada y la didáctica del español, recorre los distintos planos de la variación (normativo, fonético, gramatical, léxico, sociocultural y pragmático), subrayando la necesidad de reconocer el pluricentrismo del español y de trasladarlo al contexto educativo.
Francisco Moreno Fernández introduce la obra analizando el concepto de norma desde distintas perspectivas y cuestionando las concepciones tradicionales que separan lo que “debe ser” de lo que “es”. Para el autor, la normatividad lingüística no puede desvincularse de sus implicaciones filosóficas y sociales, ya que la enseñanza de idiomas refleja y reproduce esas concepciones. Moreno Fernández revisa las corrientes filosóficas del normativismo, el dogmatismo, el relativismo y el descriptivismo, destacando que todas convergen en la noción de “uso correcto”. Propone entender la norma como aquello que una comunidad acepta y utiliza colectivamente, lo que implica una regulación social anterior incluso a la existencia de instituciones normativas. De este modo, la lengua estándar aparece como un punto de equilibrio entre la prescripción y la descripción, una referencia práctica en la enseñanza, aunque siempre atravesada por tensiones entre lo ideal y lo real.
En continuidad con esta reflexión, Natividad Hernández Muñoz y Helena S. Belío-Apaolaza destacan la relevancia de la competencia sociolingüística en la enseñanza de ELE, al considerar que el dominio gramatical no basta para comunicarse eficazmente. Subrayan que esta competencia, reconocida por el Marco Común Europeo de Referencia, tiene carácter transversal, pues se relaciona con las dimensiones cultural, estratégica y pragmática. Las autoras señalan la falta de formación docente como uno de los principales obstáculos para su desarrollo, proponiendo diversas actividades que integran la reflexión sobre la variación lingüística en el aula. Entre sus recomendaciones destacan el reconocimiento del español como lengua pluricéntrica, la aceptación de la variación como una fuente de motivación, y la importancia de atender al perfil sociolingüístico de los aprendientes. Sugieren además partir de la lengua materna del estudiante para fomentar una comprensión comparativa y crítica de la diversidad del español, culminando en instrumentos de autoevaluación que promueven la reflexión y la autonomía del aprendizaje.
Carlos Soler Montes continúa esta línea con una propuesta didáctica centrada en la introducción de las variedades del español en el aula. El autor insiste en que la estructura dialectal del español puede abordarse de forma clara y pedagógica mediante distintos tipos de inputs, siempre evitando visiones jerárquicas u obsoletas que sitúan el español peninsular como modelo único frente a las variedades americanas. Resalta que el 90% de los hablantes del idioma se encuentran en América, lo que obliga a replantear los criterios de centralidad lingüística. Propone, así, analizar el español desde perspectivas alternativas: la tendencia vocálica y consonántica, la distinción entre variedades rurales y urbanas y la clasificación de las seis zonas dialectales principales (mexicana-centronorteña, caribeña, andina, austral, chilena y europea). Este enfoque, sin embargo, se amplía hacia un reconocimiento más inclusivo de las variedades de Estados Unidos, Guinea Ecuatorial, Filipinas, el Sáhara Occidental y otras comunidades multilingües, de modo que el español sea entendido en toda su extensión global.
A partir de estas bases, Gloria Viviana Nieto Martín amplía el concepto de variación, abordando no solo las variedades regionales, sino también las diversas dimensiones internas del idioma. Propone incluir en el aula fenómenos fonéticos como el ceceo o el yeísmo, pero también variaciones ortográficas, prosódicas y gramaticales, como la alternancia entre pretérito perfecto simple y compuesto. Asimismo, subraya la importancia de la variación sociocultural, que incorpora tradiciones, costumbres y comportamientos diversos en el proceso de enseñanza-aprendizaje. La autora destaca los avances logrados en las últimas décadas, como la adaptación de materiales didácticos a contextos latinoamericanos y la creación de programas de formación docente centrados en la realidad sociolingüística local, aunque reconoce que aún persisten desafíos en la producción editorial y en la capacitación del profesorado.
Desde una perspectiva más técnica, Carlos Andrés Rojas ofrece una fundamentación teórica para la enseñanza de la variación fonética. Analiza los fonemas más sujetos a variación, como la /s/, la /θ/, la /j/ y la /r/, y revisa estudios que evidencian la falta de un enfoque integral en este ámbito. El autor destaca el papel del docente como primera fuente de exposición a una variedad y recomienda el uso de corpus orales que permitan a los estudiantes familiarizarse con diferentes acentos y registros. Propone además recursos didácticos específicos -manuales, atlas interactivos y catálogos de voces- que facilitan la enseñanza de la fonética desde un enfoque variacionista y comunicativo.
Cecilia Criado de Diego aborda la variación léxica, recordando que la lengua fluctúa en función de factores socioculturales, geográficos, situacionales y temporales. Insiste en la importancia de enseñar un léxico actual y representativo de las distintas comunidades hispanohablantes. En este contexto, presenta GEOLEXI, una herramienta digital desarrollada por la UNED que permite consultar términos geosinónimos y contextualizarlos mediante ejemplos escritos, audiovisuales y visuales. Esta plataforma constituye un recurso valioso para fomentar la conciencia léxica y la apertura hacia la diversidad sociocultural del español.
Por su parte, Enrique Pato centra su atención en la enseñanza de la variación gramatical, destacando que el objetivo principal del ELE debe ser desarrollar en el alumnado una percepción amplia y flexible de la lengua. Propone incluir en el aula fenómenos como el leísmo, las variantes del subjuntivo (-ra/-se), los usos alternativos de adverbios y preposiciones, y las distintas formas de tratamiento. Considera que la variación gramatical puede introducirse a partir del nivel intermedio (B1-B2), aunque sugiere iniciarla tempranamente para evitar la percepción de error. Recomienda presentarla en contextos comunicativos reales, tanto orales como escritos, mediante modelos basados en contrastes y ejercicios prácticos apoyados en materiales audiovisuales.
Virginia González García y Tomás Córcoles Molina amplían el análisis al terreno de la variación diafásica o de registro, recordando que el cambio de registro según la situación comunicativa es una competencia esencial para cualquier hablante. Proponen una secuencia didáctica que parte del reconocimiento de los registros y culmina en la producción autónoma, apoyándose en materiales que visibilicen las formas coloquiales y las estrategias discursivas, como las cápsulas de lengua oral y coloquial incluidas en algunos manuales.
Ivonne Lerner y Francisco Javier López Tapia abordan la cuestión de la evaluación de las variedades lingüísticas, un aspecto fundamental para consolidar el aprendizaje. Los autores presentan diversas estrategias de evaluación formativa, como los “tiques de entrada y salida”, las dianas autoevaluativas y las rúbricas descriptivas, que permiten valorar el grado de comprensión y actitud del estudiante ante la diversidad lingüística. Además, sugieren tareas de comprensión auditiva y lectora basadas en variedades diatópicas, reforzando así el componente reflexivo y apreciativo del aprendizaje.
En esta misma línea de reflexión sobre actitudes y percepciones, Mario Saborido Beltrán analiza el papel de las actitudes lingüísticas en la enseñanza del español. Estas, entendidas como disposiciones mentales hacia determinados usos o variedades, están influidas por creencias, ideologías y factores de prestigio. El autor revisa proyectos recientes como el PRECAVES-XXI y el LIAS, dedicados al estudio de las actitudes hacia las variedades del español, y advierte sobre la necesidad de fortalecer la formación docente para abordar este aspecto de manera crítica y consciente en el aula.
Irene Macías Fernández demuestra que la enseñanza de la variación lingüística puede adaptarse a todos los niveles de competencia. En los niveles iniciales, propone introducir diferencias morfosintácticas básicas, como las formas de tratamiento tú, usted o vosotros, para familiarizar al estudiante con la diversidad desde el comienzo. En niveles intermedios, sugiere trabajar con variedades menos representadas, como la de Guinea Ecuatorial, mientras que en los niveles avanzados aboga por enfoques integrados como el AICLE, que combinan el aprendizaje lingüístico y el contenido cultural a través de proyectos de investigación sobre temas específicos del mundo hispano.
Lourdes Hernández-Martín introduce el concepto de descolonización en la enseñanza del ELE, entendida como la necesidad de descentralizar los modelos eurocéntricos y promover perspectivas más inclusivas y críticas. Propone la creación de unidades didácticas socioculturales y sociopolíticas que favorezcan la comprensión de la diversidad del español, la colaboración con la sociolingüística, el análisis del paisaje lingüístico y la participación activa del estudiantado en el diseño curricular. Estas prácticas buscan fomentar una enseñanza del español que refleje su pluralidad real y sus dinámicas contemporáneas.
Finalmente, Hugo Lázaro Ruiz aborda la inclusión de la comunidad LGTBIQA+ en el aula de ELE, defendiendo la necesidad de incorporar referencias culturales y lingüísticas que reflejen la diversidad de identidades sexuales y de género. A través de las llamadas “pedagogías cuir”, el autor invita a cuestionar las normas y estructuras que limitan la representación de estas realidades en el ámbito educativo. Reconoce los avances de editoriales como Difusión, que han incorporado contenidos inclusivos en sus manuales, pero insiste en que es fundamental desarrollar la conciencia crítica del alumnado mediante actividades reflexivas y contextos comunicativos auténticos. Además, subraya la responsabilidad del profesorado de crear espacios de aprendizaje seguros e inclusivos para todos los estudiantes.
En conjunto, Variación lingüística en el aula de español. La diversidad de la lengua constituye una obra de referencia que integra teoría, reflexión y propuestas didácticas para una enseñanza del español más diversa, consciente y socialmente comprometida. Cada autor, desde su ámbito de especialidad, contribuye a construir una visión plural del idioma y de su enseñanza, reafirmando que comprender y valorar la variación es un requisito indispensable para formar hablantes competentes, críticos e interculturales.



