ReseñasSección dirigida por María Luisa CaleroInfoling 2.43 (2022)

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Carmen Oliva Sanz (Universidad de Córdoba). Reseña de Guerrero, Gloria; Pérez, Manuel Fernando. 2020. Terminología, Neología y Traducción. Granada (España): Comares. Infoling 2.43 (2022) <http://infoling.org/informacion/Review524.html>

Han pasado más de treinta años desde que la Terminología pasó a formar parte de las asignaturas obligatorias de la licenciatura y del posterior grado en Traducción e Interpretación en España. Se trata de una disciplina muy relacionada tanto con la Neología como con la Traducción, disciplinas que se han desarrollado durante estos más de treinta años y han logrado establecerse como áreas del conocimiento totalmente afianzadas. Es por esto por lo que el presente libro, Terminología, Neología y Traducción, editado por Gloria Guerrero Ramos y Manuel Fernando Pérez Lagos, tiene como objetivo exponer el estado actual de las investigaciones que se están llevando a cabo en estas tres disciplinas, que en la mayoría de los casos se entrelazan para aportar datos y conclusiones interdisciplinares.

Es cierto que los estudios sobre Terminología, Neología y Traducción no han dejado de desarrollarse y es posible encontrar numerosas obras que abordan las distintas perspectivas de estudio y las aplicaciones de estas tres materias. Es el caso de la compilación editada por Ruth Lavale-Ortiz en 2020, Cognitivismo y neología: estudios teóricos y aplicados; del libro Traducción, Interpretación y Ciencia, editado por José María Castellano Martínez y Aurora Ruiz Mezcua en 2019, o del libro Lenguas de especialidad, turismo y traducción, coordinado por Miguel Ángel Candel Mora en 2021.

El presente libro aúna no solo los últimos estudios de cada una de las disciplinas, sino que además incluye investigaciones interdisciplinares en las que pueden apreciarse cómo la Terminología desempeña un papel fundamental para los estudios en Neología y cómo a su vez la Traducción resulta clave para la Neología. El enfoque del libro es tanto teórico como aplicado, de tal manera que muestra no solo las últimas reflexiones teóricas, sino también nuevas metodologías y recursos que pueden resultar de gran utilidad al futuro personal investigador y a los profesionales de estas disciplinas.

El libro está dividido en veinte capítulos que intercalan investigaciones de cada una de las disciplinas ya mencionadas. Cabe destacar que, aunque no hay un hilo conductor entre los capítulos y estos se pueden leer de manera independiente, la situación actual de crisis sanitaria derivada de la pandemia de COVID-19 ha influido en varias de las investigaciones, especialmente en lo que a aparición de neologismos se refiere. Además, tanto la traducción en el ámbito biosanitario como la terminología médica están muy presentes en el tomo. Muchas de las contribuciones, tal y como indican los propios autores, se escribieron durante el periodo de confinamiento de 2020. Por otro lado, se puede observar una cierta división del libro en dos grandes bloques, los primeros diez capítulos se centran más concretamente en reflexiones teóricas, mientras que la segunda mitad del libro presenta, en su mayoría estudios aplicados sobre las distintas disciplinas.

El primer capítulo, de Judit Freixa y Pedro J. Bueno «¿Son neologismos los ocasionalismos?» tiene como objetivo actualizar el concepto de neologismo para introducir, definir y clasificar los ocasionalismos y los pseudoneologismos. Destaca también la crítica a la utilización única del criterio lexicográfico para la detección de candidatos a neologismos ya que en ese caso: «deben diferenciarse los neologismos lexicográficos, los candidatos que se obtienen con el criterio lexicográfico, de los neologismos propiamente dichos […] que responden al mínimo exigido: carácter reciente y en proceso de institucionalización en el uso» (4). Sin duda, estas precisiones y nuevas clasificaciones resultan valiosas, pues el estudio de los pseudoneologismos y de los ocasionalismos muestra no solo la riqueza creativa de los hablantes, sino que también cumplen una función importante en el cambio lingüístico.

M.ª Teresa Cabré en «La teoría comunicativa de la terminología: fortalezas y debilidades» lleva a cabo una revisión de la TCT, una teoría que según la autora «está en permanente construcción» (21) y que evoluciona a medida que se precisa. El capítulo analiza tanto las principales fortalezas como las debilidades y puntos que han sido objeto de crítica de esta teoría. Esta última sección en la que se analizan y proponen soluciones a las debilidades de la TCT es, sin duda, la más novedosa del capítulo. Entre los aspectos comentados se encuentran la denominación del objeto, las categorías en cada plano del análisis del objeto y las categorías gramaticales y condición del término (26). Aunque a lo largo del capítulo se identifican también otras debilidades de la teoría, las limitaciones de espacio no permiten desarrollarlas y, en palabras de la autora, se ha optado por dejar «para otra ocasión los otros dos que ya hemos avanzado» (33). Sin duda el aspecto más destacable es la constante propuesta de soluciones, nuevas líneas y aspectos que pueden mejorarse para seguir construyendo una teoría integradora.

El tercer capítulo del libro es una contribución de Miguel Casas y se titula «La traducción como proceso siempre presente en el estudio interdisciplinar del lenguaje». A lo largo del capítulo se analiza el carácter lingüístico y no lingüístico de algunos de los problemas y dificultades de traducción, como es el caso de la traducción de sentidos y connotaciones inherentes a la realidad que llevan a una cierta «intraducibilidad de la realidad» (37). La interdisciplinariedad es un elemento clave en este capítulo. Mediante reflexiones teóricas desde distintas disciplinas lingüísticas y no lingüísticas como la antropología, la lógica y la filosofía, se trata de plasmar y dar explicación a fenómenos recurrentes y muy estudiados en las investigaciones lingüísticas.

Ana Belén Martínez y M. Gonzalo Claros dan, de nuevo, una llamada de atención sobre el desarrollo de nuestra lengua en su capítulo «Muchísimos neologismos científicos se acuñan en inglés: no dejemos su traducción en manos de los científicos», ya que junto con el desarrollo del inglés como lengua de referencia en ciencia y la precaria situación del desarrollo de la ciencia en España se preguntan «cuál es el futuro de una lengua que vive de espaldas a la lengua» (51). También analizan la falta de normalización en la traducción de tecnicismos y sus consecuencias, que oscilan entre las incongruencias y la creación de neologismos innecesarios y erróneos en español, todo ello ejemplificado con numerosos ejemplos muy conocidos. La contribución más novedosa del capítulo es el listado de fuentes fiables para profesionales del español que apuestan por una ciencia precisa terminológicamente (62-64).

El quinto capítulo corre a cargo de Mario Crespo y se titula «Creación semiautomática de una ontología terminológica médica a partir de FrameNet». A lo largo de la contribución no solo se establecen recursos informáticos para la gestión de terminología como son tesauros, corpus y ontologías, sino que también se expone un estudio en el que el investigador crea una ontología utilizando FrameNet mediante la semántica de los conceptos. Se trata de una línea de investigación que permite organizar el conocimiento especializado «de la forma en la que los hablantes trasmiten y entienden la información» (78-79), y los ejemplos que acompañan los distintos pasos de la metodología de este estudio resultan un apoyo muy práctico para la lectura y comprensión del proceso.

María Tadea Díaz se centra en el capítulo seis en «Los procedimientos morfológicos de la denominada neología formal». Realiza una nueva propuesta en la que se delimitan y diferencian los conceptos de neología formal, neología semántica y formaciones complejas. Tal y como indica la autora, hay que diferenciar las distintas formaciones y no todas ellas «pueden o deben ser consideradas candidatas a neologismo» (92). La originalidad y la propuesta de soluciones son la tónica del capítulo.

En la línea de capítulos previos, Rosa Estopà aborda la terminología médica en el séptimo capítulo «Terminología médica en sociedad: del uso especializado al diccionario de lengua». En su contribución, la investigadora analiza las características particulares de la terminología médica, como pueden ser el abuso de epónimos, los formantes clásicos y provenientes de lenguas como el francés o el alemán, o la prolífica variación terminológica. El trabajo hace énfasis en las dificultades comunicativas que plantea el discurso médico para el usuario lego que se enfrenta a informes médicos con terminología excesivamente compleja. Sin duda, la pandemia ha demostrado que es ahora cuando más se debe apostar por un lenguaje claro en medicina.

El capítulo octavo «La planificación terminológica del deporte como agente de política lingüística» corre a cargo de Francisco García, quien se centra en el ámbito deportivo y en las consecuencias de su planificación terminológica o la inexistencia de la misma. Se trata de un estudio comparativo entre países o regiones que han intervenido en la terminología del deporte de manera que han llevado a cabo una planificación implícita o explícita, y países o regiones que han desestimado esta intervención terminológica. Destaca, además, que los estudios lingüísticos previos relacionados con el deporte solo se centraban en el tecnolecto, mientras que la actual contribución estudia la planificación lingüística en lenguas mayoritarias como el francés y el español, en lenguas minoritarias como el bretón y el catalán, y en organizaciones multilingües como el Comité Olímpico Internacional y la UEFA. El enfoque novedoso de esta contribución y su apuesta por un lenguaje claro con numerosos ejemplos para demostrar las conclusiones del análisis resultan muy enriquecedores. Tras un exhaustivo análisis, el investigador concluye que «el deporte contiene una extraordinaria potencialidad como agente privilegiado de planificación lingüística implícita» (125) y que, además, «la acuñación de terminología propia equivale a una afirmación identitaria a través del lenguaje» (125).

Joaquín García explica en el capítulo octavo «Neología terminológica: retos y preguntas desde los nuevos caminos de la traducción» dos aspectos fundamentales para la terminología, la innovación y la internacionalización. Sin duda esta contribución es una clara llamada de atención hacia una problemática que ya se había estudiado con anterioridad: la terminología creada por y para el lingüista que deja de lado al usuario real de la misma. El investigador afirma que una terminología dirigida realmente al usuario «es capaz de abordar lo que este le demanda: que se encuentre en condiciones de poder ser usada en distintas situaciones comunicativas de carácter especializado» (133). Destaca especialmente una de las reflexiones del autor: «debería existir una teoría sobre la neología terminológica que […] pudiera figurar dentro de una teoría general sobre los neologismos» (135). Estas reflexiones sobre el estado de ambas disciplinas advierten sobre los riesgos de no cambiar el paradigma actual.

Gloria Guerrero y Manuel Fernando Pérez están a cargo del décimo capítulo «Terminología, Neología y Traducción: ¿es necesaria la traducción de neologismos?» donde comienzan con una serie de definiciones generales sobre las tres disciplinas mencionadas para, a continuación, centrarse en la traducción de neologismos. Si bien es cierto que afirman que «no se puede ni se debe traducir todo» (148), también reflexionan sobre el papel que merece el español en la ciencia. Siguiendo la línea de capítulos anteriores, estos dos investigadores abogan por una planificación para la traducción de neologismos en español que permita el avance del conocimiento especializado en nuestra lengua. A pesar de que las características y peculiaridades de esta necesaria planificación no se mencionan en detalle y una mayor ejemplificación podría enriquecer enormemente el capítulo, las reflexiones teóricas al respecto resultan de utilidad para futuras investigaciones y propuestas de aplicación.

La naturaleza y características lingüísticas del chino son el principal objetivo de la contribución de Yifan Li «La traducción conceptual» en el capítulo decimoprimero. Es por esto por lo que la investigadora afirma que «la traducción […] muestra la carencia de interactuar entre las diferentes tipologías de las lenguas» (155) especialmente en lo que respecta a la lengua china. La propuesta de la investigadora de utilizar para esta lengua la traducción conceptual resulta peculiar, ya que este término parece hacer referencia a lo que actualmente conocemos por traducción funcional. Teniendo en cuenta la contribución de la autora es posible concluir que esta recién nombrada técnica de traducción es simplemente una herramienta específica para acercar la traducción moderna al idioma chino.  

«Cuestiones gramaticales de los préstamos: neología y diccionarios» es el título del capítulo escrito por Mercè Lorente, en el que se presenta una investigación aplicada sobre la inclusión de neologismos en los diccionarios dependiendo de sus características. En este capítulo se pone de manifiesto la ya conocida resistencia de la RAE a incluir anglicismos naturalizados y la tendencia a su adaptación ortográfica. Además de clasificar los préstamos en distintas categorías, la investigadora analiza cómo las peculiaridades gramaticales de los anglicismos condicionan no solo su selección para incluirse en diccionarios sino su representación en ellos. En palabras de la autora: «la entrada de préstamos es natural en todas las lenguas» (181), pero la incorporación y adaptación de los mismos en diccionarios debe atender no solo a su frecuencia, sino también a todos sus aspectos lingüísticos entre los que no pueden olvidarse los elementos gramaticales.

El decimotercer trabajo corre a cargo de Nava Maroto y se titula «Cuando la informática lleva el timón: productividad y relevancia neológica del formante ciber- en el español actual». En su origen, el formante ciber- hacía referencia a robot o máquina, pero ha evolucionado y actualmente «se utiliza en la formación de neologismos relacionados con internet» (185). Además, se trata de un formante peculiar que se encuentra entre la prefijación y la composición. Lo más destacable de esta contribución es, sin duda, la utilización del baremo de relevancia neológica de Sánchez Ibáñez, mediante el que se pretende superar las limitaciones del criterio lexicográfico. Al aplicar este método, Nava Maroto llega a la conclusión de que el formante «lejos de desaparecer, está más vivo que nunca» (191), y su trabajo, en el que se detalla cada paso de la metodología, se convierte casi en un manual para futuras investigaciones en neologismos.

M.ª Jesús Paredes dedica el decimocuarto capítulo a los «Usos terminológicos de la cata de vinos de Jerez», donde tiene como objetivo diferenciar entre lenguaje técnico y usos terminológicos en lo que respecta al caso concreto de los vinos de Jerez. Se trata de un léxico especializado «que posee ciertas particularidades propias que no comparte con otros lenguajes […] situándolo en una controvertida frontera variacionista entre lenguaje común y lenguaje especializado» (199). La investigadora concluye que el lenguaje de la cata de vinos «presenta una importante problemática en su utilización tanto en consenso como en selección» (210) y que la terminología de los vinos de Jerez presenta una dificultad añadida debida a su caracterización técnica y a las consideraciones diatópicas. Son conclusiones muy concretas para un aspecto del discurso especializado muy particular y circunscrito a una región.

Maria Francisca Ribeiro de Raújo en «La traducción de los dobletes en portugués y español por medio del análisis componencial» se centra en un problema al que todo traductor se enfrenta: la traducción de falsos amigos y las consecuencias que una mala traducción puede acarrear. Resulta muy relevante la metodología utilizada ya que se basa en un análisis componencial de los términos «que separa los rasgos que constituyen el significado de las palabras» (219) para evitar los errores en la traducción. Se trata de un análisis que muestra los rasgos presentes, ausentes o indiferentes en el significado de cada palabra para establecer cuál es la traducción óptima. Tal y como afirma la investigadora, este análisis «es un ejercicio mental que el traductor hace en un instante» (227), pero aplicar la técnica de manera consciente a palabras ambiguas, dobletes o falsos amigos puede evitar errores de traducción. Sin duda esta herramienta puede ayudar a cualquier traductor independientemente de sus años de experiencia.

Miguel Sánchez en el decimosexto capítulo del libro, «Palabras en el punto de fuga: resistencias lexicográficas frente a la neología (o viceversa)», trata la controversia en la actualización de los lemarios de los diccionarios. Las posturas de los hablantes y de la prensa frente al cambio lexicográfico en los diccionarios se han convertido casi en una ideología. No hay unos criterios absolutos ni un consenso en los criterios que debe cumplir una unidad para incluirse en un diccionario, pero tal y como indica el autor, todavía hay tiempo para que la sociedad conecte y acoja de manera ponderada y rigurosa la neología. Constituye una reflexión teórica esperanzadora que podría utilizarse como base para proponer una serie de criterios consensuados en futuras investigaciones. Se trata de una reflexión que pone de manifiesto cómo la lingüística no está exenta de ideologías.

Carmen Sánchez en «La traducción de neologismos semánticos por metáfora: variables y soluciones» explica cómo esta dificultad de traducción es un problema que debe tener en cuenta numerosas variables. La conceptualización de metáfora ha ido variando, pero su traducción siempre ha sido problemática. El análisis de las variables lingüísticas, pragmáticas y cognitivas que propone la autora ayuda a proponer soluciones para traducir neologismos semánticos por metáforas, aunque no se puede olvidar el carácter subjetivo y condicionado culturalmente de las mismas. El capítulo, aunque con reflexiones teóricas relevantes, se beneficiaría enormemente de ejemplos claros en los que se utilice el análisis propuesto para traducir neologismos concretos.

Isabel Santamaría lleva a cabo un análisis del tratamiento de los neologismos en un corpus compuesto por columnas periodísticas sobre la lengua. El capítulo, titulado «Entre la norma y el uso: los neologismos en las columnas sobre la lengua y el diccionario académico», demuestra cómo no solo los diccionarios no son objetivos y asépticos, sino cómo también las columnas sobre lengua construyen una imagen particular sobre la evolución lingüística. Aunque cada una de las tres columnas analizadas muestra una actitud frente a los anglicismos, la tendencia general sigue una actitud conservadora y purista, aunque tal y como expone la autora, las propias columnas hacen un uso importante de neologismos.

El penúltimo capítulo del libro corre a cargo de Carmen Varo y se titula «La neología como herramienta de análisis cognitivo de rasgos interlingüísticos: a propósito del discurso europeo generado en torno al coronavirus». Se trata de una investigación que aboga por la alianza entre las perspectivas cognitiva y social. Además, «aunque cada lengua explota en diverso grado los distintos mecanismos para la innovación léxica, todas confluyen en la incesante tendencia a la construcción de nuevas unidades» (279). Es esta tendencia la que genera un contagio entre las estructuras morfológicas entre neologismos de distintas lenguas. Esta contribución analiza además los procesos neológicos derivados de la actual pandemia lo cual resulta muy pertinente puesto que afecta a los distintos órdenes de nuestra vida y concluye que de todas las nuevas unidades «solo permanecerán en el acervo común […] aquellas que trasciendan esa situación concreta a través de procesos semánticos de generalización» (291).

La última contribución del libro es la de Érika Vega, titulada «Las creaciones neológicas con elementos cultos en el lenguaje de la publicidad». Se trata de un estudio en el que la investigadora analiza los neologismos creados mediante procedimientos cultos que aparecen en la publicidad y concluye que estos formantes aportan cientificidad, calidad y fiabilidad al producto o servicio anunciado. Las muestras reales utilizadas para el estudio nos permiten apreciar cómo la neología no solo está presente en prácticamente todos los aspectos de nuestra vida, sino que además influyen directamente a la hora de, por ejemplo, comprar cierto producto o contratar un servicio en particular.

Nos encontramos ante un extenso volumen que ofrece un acercamiento actual a las últimas investigaciones en Traducción, Neología y Terminología. Esta colección de investigaciones pone de manifiesto no solo la vitalidad de estas disciplinas, sino también su estabilidad como disciplinas perfectamente asentadas. Destaca la tendencia hacia el usuario que se mencionan en capítulos como el de Rosa Estopà y Joaquín García, y la relevancia de los estudios de Ana Belén Martínez y M. Gonzalo Claros, Mario Crespo y la ya mencionada Rosa Estopà para con la actual situación de pandemia sanitaria.

Resulta muy relevante, además, la variedad de aspectos tratados. En el caso de la neología, por ejemplo, las contribuciones no solo se centran en qué es un neologismo y cómo identificarlo, sino que también se definen nuevos conceptos como los de ocasionalismos y pseudoneologismos de Judit Freixa y Pedro J. Bueno. Lo mismo sucede en los trabajos sobre terminología, estos abarcan desde la planificación lingüística desde el deporte de Francisco García, hasta la terminología y usos terminológicos específicos de las catas de vino de Jerez en la contribución de M.ª Jesús Paredes, pasando por la utilización de nuevos recursos para crear ontologías en el capítulo de Mario Crespo. Además, varias publicaciones como las de Érika Vega, Isabel Santamaría y Miguel Sánchez utilizan objetos de estudio realmente interesantes, novedosos y actuales como son las columnas de opinión sobre lengua o la publicidad. Sin duda esta perspectiva multidimensional tanto en los temas como en los enfoques que se tratan es uno de los puntos fuertes de este libro. En un solo tomo, el lector puede revisar los últimos estudios de las disciplinas de Traducción, Neología y Terminología.

Sí es cierto que la organización temática del tomo puede resultar algo compleja para el lector ya que no hay una agrupación clara de los temas. Aunque hay una ligera diferencia entre los diez primeros capítulos, basados en su mayoría en reflexiones teóricas, y los diez siguientes, en los que se ponen en práctica las distintas teorías lingüísticas, la diferenciación no es clara. Además, a nuestro parecer el lector se beneficiaría de ejemplificaciones sobre los nuevos aspectos teóricos y métodos propuestos en los distintos capítulos. A pesar de que las tres disciplinas sobre las que tratan los distintos capítulos están muy interrelacionadas, quizá una división del tomo en secciones dependiendo de la disciplina focalizada en el estudio facilitaría la lectura de los capítulos.

La modernidad del volumen y la numerosa variedad de temas y perspectivas de análisis son sin duda los puntos fuertes de esta publicación que forma parte de la colección Interlingua. Las reflexiones de los autores, que en ocasiones rescatan líneas de investigación planteadas en el pasado, no hacen sino reiterar la importancia de continuar la investigación para que el español adquiera el papel que le corresponde dentro del mundo de la ciencia.

Referencias bibliográficas

Candel Mora, Miguel Ángel, ed. 2021. Lenguas de especialidad, turismo y traducción. Valencia: Tirant Lo Blanch.

Castellano Martínez, José María; Ruiz Mezcua, Aurora. 2019. Traducción, Interpretación y Ciencia. Granada: Comares.

Lavale-Ortiz, R. M., ed. 2020. Cognitivismo y neología: Estudios teóricos y aplicados. Madrid: Iberoamericana Editorial Vervuert.