ReseñasSección dirigida por Yvette BürkiInfoling 11.14 (2021)

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Emma Gallardo Richards (Universidad Autónoma de Barcelona). Reseña de Dubert-García, Francisco; Míguez, Vítor; Sousa, Xulio. 2020. Variedades lingüísticas en contacto na Península Ibérica. Santiago de Compostela (España): Consello da Cultura Galega. Infoling 11.14 (2021) <http://infoling.org/informacion/Review516.html>

El libro Variedades lingüísticas en contacto na Península Ibérica, editado por Francisco Dubert-García, Víctor Míguez y Xulio Sousa, de la Universidade de Santiago de Compostela, y publicado en 2020 por el Consello da Cultura Galega, reúne siete trabajos que abordan el contacto de distintas lenguas y variedades lingüísticas en el ámbito peninsular. La obra parte de una visión del contacto lingüístico como un hecho genuino y consustancial a todas las lenguas, tanto sincrónica como diacró-nicamente. Los trabajos recogidos en esta obra, a sabiendas de la pluralidad de enfoques desde los que se puede tratar este ámbito de investigación, se aproximan al objeto de estudio desde una visión lingüística –“a perspectiva que se pretende adoptar ten en conta os fenómenos estritamente lingüísticos que o contacto produce” (p. 8)– y atendiendo a las distintas variedades que se restringen geográficamente a la península Ibérica. Así, junto con el contacto del castellano con el catalán (capítulo 1), con el asturiano (capítulo 2), con el vasco (capítulo 4) y con el gallego (capítulos 6 y 7), se insertan estudios que plantean las relaciones fronterizas entre el mirandés y el portugués (capítulo 3), así como entre las variedades meridionales del andaluz (capítulo 5). De este modo, se logra dar cuenta de una parte significativa del escenario lingüístico peninsular que no siempre ha gozado del mismo estatus en las investigaciones científicas. Además, hay que resaltar que la obra engloba artículos de índole teórica, metodológica y experimental, que al mismo tiempo prestan atención a distintos planos de la lengua.

En las páginas introductorias de la obra, “Limiar” (pp. 6-12), se presentan las bases del contacto lingüístico para situar al lector, tanto a un público especializado o a quien no posee un bagaje de conocimientos previo. Para ello, a través de ejemplos extraídos principalmente del contexto gallego, no solo se hace hincapié en las posibilidades de estudio del contacto lingüístico, sino que también se reflexiona acerca de cómo se produce, los factores y mecanismos que intervienen, su vínculo con el cambio lingüístico y la percepción social negativa que para algunos hablantes tiene debido a motivos identitarios. Asimismo, como ya se ha hecho referencia, se clarifica la perspectiva de estudio adoptada y se expone de forma somera las principales contribuciones de cada capítulo.

El capítulo que inaugura la obra, “Opinión, medición y generalización como retos de la lingüística de contacto. Ejemplos del estudio del contacto entre castellano y catalán” (pp. 17-46), corre a cargo de Carsten Sinner. En estas páginas se lleva a cabo un verdadero ejercicio crítico y de revisión sobre las distintas creencias, generalizaciones e imprecisiones metodológicas que han impregnado ciertos estudios publicados desde la década de 1970 sobre el contacto entre estas dos lenguas y que se deben, en gran parte, a errores de base empírica que desfiguran los resultados y las interpretaciones. Sin embargo, acerca de los trabajos pioneros en esta materia se afirma que “no hay que dejar de subrayar que constituyen loables intentos que no deben descontextualizarse ni criticarse de forma anacrónica” (p. 23), de modo que el foco se traslada a aquellas investigaciones posteriores que se sostienen sobre ellos y que, por ende, no han reparado en el diseño y en los procedimientos empleados para la recogida de datos. Son dos las ideas sobre las que con más fuerza se incide y se vertebra el capítulo: por una parte, la direccionalidad del contacto lingüístico, ya que se establece que puede producirse en ambos sentidos y, por otra, el grado del dominio de la lengua materna sobre otra con la que se produce el contacto. En relación con estas cuestiones, se pondera la noción de interferencia y sus vínculos con la integración, se pone en valor la importancia de tener en cuenta las variedades del catalán y del castellano y se reflexiona sobre la fiabilidad de los perfiles lingüísticos a la hora de evaluar el grado de bilingüismo de un informante. En definitiva, la aportación de Sinner constituye una lectura imprescindible no solo para quienes investigan el contacto entre el catalán y el castellano, sino también para aquellos que se centran en el examen de situaciones de contacto con otras lenguas y variedades, puesto que las advertencias metodológicas que se ofrecen son, en realidad, intrínsecas a cualquier investigación que siga el método científico.

Ramón de Andrés es el autor del segundo capítulo, “Contacto de lenguas en Asturias: asturiano, «amestáu» y castellano” (pp. 47-79), en el que se presenta una panorámica sobre los fenómenos lingüísticos que puede ocasionar el contacto entre el castellano y el asturiano, para los que resalta que se “debe tener en cuenta el sistema dialectal de la base contrastiva, que puede diferir de unas hablas a otras” (p. 57). Tras repasar los principales fenómenos de interferencia y de alternancia de código entre ambas lenguas, se centra la atención en el amestáu, esto es, el asturiano castellanizado, que resulta de una hibridación lingüística desigual y en cuya mezcla se aprecia un mayor dominio del castellano sobre el asturiano. El autor da cuenta de sus posibilidades de estudio, que pasan por enfoques glotológicos o perceptivos, según si se pretende ahondar en cuestiones puramente lingüísticas o bien ideológicas. Para ello, se sirve, por ejemplo, de un estudio anterior (Andrés 2017) para demostrar cómo puede tratarse estadísticamente el índice de asturianidad o de castellanidad de una muestra. Al mismo tiempo, se vale de encuestas sociolingüísticas procedentes de otras investigaciones llevadas a cabo en el ámbito asturiano –siempre citadas, pero a las que el lector debe acudir para comprobar el índice de representatividad– para extraer datos que permiten arrojar cierta luz al amestáu, ya que, como el propio autor afirma “no ha venido siendo asunto prioritario de estudio” (p. 70). En suma, las directrices de estudio propuestas por Andrés no solo son válidas para amestáu, sino también son extrapolables a otros trabajos sobre la hibridación lingüística.

En el tercer capítulo, que lleva por título “Consecuencias do contacto lingüístico entre mirandés e portugués” (pp. 81-100), Alberto Gómez Bautista se interesa por los fenómenos de contacto lingüístico entre el portugués y el mirandés y aporta una taxonomía de casos divididos según su pertenencia al plano ortográfico, fonético-fonológico, morfosintáctico y léxico. A la hora de contextualizar los elementos analizados, se llama la atención sobre dos puntos: en primer lugar, se matiza que, debido al contexto sociolingüístico y a que el mirandés carece de una variedad normativa, el portugués ejerce un influjo mayor sobre él y, en segundo lugar, se incide en la pertinencia de tener en cuenta la variedad concreta del portugués que influye. Igualmente, en ciertos fenómenos, se manifiesta la imposibilidad de determinar si realmente se trata de una influencia del portugués o de una evolución propia del mirandés. Así, aunque esta contribución ofrece una caracterización predominantemente fonético-fonológica y morfosintáctica de las relaciones entre el portugués y el mirandés, el autor reconoce que “ten a ver co feito de ser o campo máis estudado por nós e non é debido necesariamente a unha maior exposición desta parte da gramática da lingua á influencia do portugués” (p. 98).

Sara Gómez Seibane se ocupa de la cuarta aportación, “Patrones de convergencia en lenguas tipológicamente no relacionadas: lengua vasca y castellano” (pp.101-126). La autora, tras resumir los principales rasgos fonológicos, morfológicos y sintácticos que caracterizan al euskera y al castellano, aporta las claves históricas que marcaron el contacto lingüístico entre ambas lenguas. En este sentido, se destaca que el contacto únicamente se había producido, hasta el siglo XIX, en las élites y que, por tanto, el castellano había permanecido ajeno a la mayor parte de la población. Así, Gómez incide en la centuria mencionada como el momento en que la influencia entre las dos lenguas fue mayor debido al incremento de la escolarización, a raíz de que en el sistema educativo era reglamentario el uso del castellano (cfr. Fernández de Gobeo 2018). En consecuencia, un número significativo de hablantes pertenecientes a las clases populares, que hasta el momento habían sido monolingües en euskera, empezaron a ser conocedores y a emplear la lengua nacional, la española. También se aborda este contacto desde un punto de vista lingüístico, deteniéndose en los fenómenos que podrían aducirse a la relación entre las dos lenguas. El último bloque del capítulo se centra en la convergencia lingüística entendida como motor que favorece la modificación estructural de una lengua meta por influencia de otra, impulsada por una “replicación de patrones” (Matras 2009: 238), que puede producirse incluso cuando intervienen sistemas lingüísticos tipológicamente divergentes, como es el caso del vasco y del castellano. Por ello, la autora alude y explica algunos de los fenómenos de convergencia en el castellano del País Vasco, así como en la lengua vasca. De esta manera, el lector encontrará en esta contribución un panorama indispensable sobre los efectos del contacto lingüístico entre el vasco y el castellano, especialmente en lo relativo al fenómeno de la convergencia.

El foco del quinto capítulo, “Procesos de estandarización y divergencia dialectal en las variedades meridionales del español de España” (pp. 127-154), elaborado por Matilde Vida-Castro, son las variedades del español meridional, entre las que se destaca el español de Málaga, que ha sido abordado en profundidad por el grupo de investigación Vernáculo Urbano Malagueño (VUM) de la Universidad de Málaga, al que pertenece la autora. Concretamente, se examinan desde un punto de vista de la pronunciación dos patrones que no son exclusivos del panorama lingüístico andaluz, sino que también se observan en otros escenarios lingüísticos en el resto de Europa. Por una parte, se encuentran los procesos de convergencia del sociolecto de origen hacia el estándar, que al mismo tiempo están ligados al surgimiento de una variedad intermedia coinética, fruto de una nivelación, con una mayor incidencia en las áreas urbanas. Esta última combina rasgos meridionales con los del español estándar, cuya aparición viene determinada –aunque no siempre, como sucede con el seseo– en la mayoría de los casos por el nivel de instrucción, como se ha comprobado desde el grupo VUM. Por otra parte, está la divergencia dialectal, mediante la que los hablantes bien se alejan del estándar español o de las variedades andaluzas de prestigio. El capítulo da cuenta, en el quinto epígrafe, de las motivaciones que pueden o no inclinar a los hablantes a la estabilidad dialectal, esto es, al mantenimiento de las características lingüísticas regionales, decisión que parece estar regida por dos variables: dónde surge la variedad y cómo se conciben los rasgos por parte de los hablantes. Esto se ejemplifica por medio de estudios realizados en las últimas décadas que apuntan a tendencias sociales generales sobre el mantenimiento de rasgos dialectales propios y que se completan con la alusión a algunos trabajos que se han ocupado de casos particulares y grupos sociales más reducidos. El estudio de Vida-Castro invita, sin duda, a seguir ahondando en las causas y en las distintas ideologías que se encuentran detrás de las decisiones lingüísticas de los hablantes andaluces ante el prestigio del estándar español o del regional.

El sexto capítulo constituye la primera de las dos contribuciones que atiende a cuestiones relativas al contacto lingüístico con el gallego. Corre a cargo de Alba Aguete Cajiao y lleva por título “Contacto de linguas e variedades na emerxencia de novos modelos de vocalismo galego” (pp. 155-194). En este estudio, enmarcado en la fonética acústica, Aguete analiza los fenómenos de variación en el vocalismo gallego en tres posiciones: tónica, átona a inicio de palabra y átona a final de palabra. La importancia de su investigación radica en que se incide en las consecuencias que puede desencadenar en el gallego su contacto con el castellano, además de la procedencia geográfica. Esta cuestión es relevante por las diferencias entre el sistema vocálico gallego y castellano, compuestos por siete y cinco fonemas respectivamente –el gallego distingue entre /e/–/ɛ/ y /o/–/ɔ/, contraste ausente en castellano–. Para la obtención de los datos, la autora recurrió a la grabación de cincuenta frases con sentido completo por parte de doce universitarios de diferentes puntos de Galicia cuya lengua materna y habitual era el gallego. Los resultados generales de la muestra analizada indican la existencia para el vocalismo tónico y pretónico a inicio de palabra de dos tendencias en los hablantes gallegos: por una parte, el mantenimiento de la oposición /e/–/ɛ/ y /o/–/ɔ/ exclusiva en algunos de los informantes de procedencia rural. Por otra parte, la autora revela otro modelo en el que se pierde dicho contraste tanto por informantes rurales como urbanos y en el que, por tanto, parece reproducirse el paradigma vocálico castellano formado por cinco fonemas. Por el contrario, los resultados que arroja el vocalismo átono a final de palabras son de una cierta homogeneidad y en los que el castellano parece no repercutir. Por tanto, el trabajo de Aguete revela la influencia del castellano en el vocalismo gallego, que como consecuencia constituye un modelo innovador caracterizado por suprimir la distinción entre /e/–/ɛ/ y /o/–/ɔ/ a favor de /e/ y de /o/ y, así, regirse por el sistema vocálico del castellano. A su vez, alude a la posibilidad de que la pérdida del contraste se deba a una evolución interna de la lengua por un proceso de fusión presente en otras lenguas románicas. En suma, los resultados obtenidos de esta investigación, pese a reducirse a una muestra de doce informantes, patentizan la necesidad de seguir explorando las consecuencias del contacto lingüístico entre el gallego y el castellano mediante las técnicas experimentales de la fonética acústica, dado que es un campo que, como recuerda Aguete, se ha tratado en pocas investigaciones científicas hasta el momento.

El séptimo y último capítulo del libro se titula “Había + participio no español falado en Galicia: un estudo de corpus” (pp. 195-220) y está elaborado por Victoria Vázquez Rozas. Por segunda vez en la obra, se incluye una contribución referente al gallego. En este caso, se toma en cuenta la forma verbal compuesta había + participio en el castellano de Galicia a partir de los datos obtenidos de 53 entrevistas semidirigidas que provienen del corpus oral ESLORA. Esta cuestión se vuelve significativa al tomar en cuenta los trabajos que señalan la tendencia en el castellano de Galicia a la simplificación de las formas verbales compuestas, como sucede con la distinción entre el indefinido y el pretérito perfecto. En cambio, la aportación de Vázquez supone una aportación tanto al reparto y al uso de una forma compuesta, había + participio, que, por influencia del gallego, tiene valores distintos al castellano: además del antepretérito o pluscuamperfecto (una acción anterior a otra anterior), puede expresar pretérito y copretérito. Por esto, la autora también apunta a confluencia con las formas cantara –con la que comparte los valores en indicativo– y cantase –esta última forma por el valor subjuntivo que también posee cantara–, a las que remite igualmente en su análisis. La estratificación de los datos del corpus en tres grupos sociolectales que tienen en cuenta el nivel de formación de los informantes –estudios primarios, medios o universitarios– permiten a Vázquez extraer algunas conclusiones sobre la distribución de las formas verbales. Se apunta a la vitalidad de había + participio en el castellano de Galicia para la expresión de los tres valores ya mencionados, se arguye el papel de la enseñanza, que no legitima cantara con valor indicativo, como motor de una ultracorrección y uso de la estructura compuesta en la expresión de pretérito y copretérito y, por último, se aclara el reparto de las formas de subjuntivo en  -ra y en -se basado en distinciones sociolectales, vinculadas de nuevo a evitar la primera de las formas cuanto mayor es el grado de instrucción por desautorización del alejamiento de la norma estándar. Como reconoce Vázquez en las conclusiones, el estudio debería completarse en un futuro con información sociolingüística y metalingüística de cada informante, para así poder arrojar más luz sobre este aspecto de la morfología verbal del castellano de Galicia.

En definitiva, el libro Variedades lingüísticas en contacto na Península Ibérica tiene la virtud de agrupar diversas muestras del contacto entre distintas lenguas y variedades de un espacio geográfico delimitado, permitiendo así al lector conocer las diferentes posibilidades de estudio en clave variacional que presenta el panorama lingüístico peninsular. De la misma forma, es destacable la atención a los fenómenos en diferentes planos de la lengua, las aproximaciones mixtas –teóricas, metodológicas y experimentales– a los objetos de estudio, así como la proyección del provecho de distintos corpus, proyectos, archivos y herramientas para las investigaciones de este ámbito.

Referencias bibliográficas

Andrés Díaz, Ramón de. 2017. Índiz d’asturianidá de dos testos falaos: un ensayu. Archivum 67: 41-88. 

Fernández de Gobeo Díaz de Durana, Nerea. 2018. La enseñanza del castellano en las escuelas vascas del siglo XIX: Estudio histórico y lingüístico. Bilbao: Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco.

Matras, Yaron. 2010. Contact, Convergence, and Typology. En Raymond Hickey, ed. The Handbook of Language Contact. Malden: Wiley-Blackwell, pp. 66-85.