ReseñasSección dirigida por María Luisa CaleroInfoling 11.40 (2020)

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Francisco Molina Díaz (Universidad Pablo de Olavide (Sevilla)). Reseña de Arias, Alberto M.; de la Torre, Mercedes. 2019. Ictionimia andaluza. Nombres vernáculos de especies pesqueras del "Mar de Andalucía". Madrid: CSIC. Infoling 11.40 (2020) <http://infoling.org/informacion/Review503.html>

1. Introducción

El Diccionario de la Lengua Española define monumento en sus acepciones 3 y 4, respectivamente, como  «objeto o documento de gran valor para la historia, o para la averiguación de cualquier hecho» y «obra científica, artística o literaria, memorable por su mérito excepcional» (s. v. monumento). Cualquiera de las dos acepciones son perfectamente aplicables a la obra Ictionimia andaluza. Nombres vernáculos de especies pesqueras del «Mar de Andalucía», de los doctores Alberto Manuel Arias García, biólogo, y Mercedes de la Torre García, filóloga, y publicada por el CSIC en colaboración con las universidades andaluzas de Sevilla, Granada, Almería, Cádiz, Málaga y Pablo de Olavide.

2. Autores

Alberto Manuel Arias García es doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad de Sevilla, ha estado vinculado al CSIC desde 1970 y ha desarrollado su carrera investigadora en el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía, dedicándose principalmente al estudio de la acuicultura y de especies de marismas, esteros, corrales de pesca y estuarios.

Por su parte, Mercedes de la Torre García es doctora en Filología Hispánica por la Universidad Pablo de Olavide, donde actualmente es profesora e investigadora del área de Lengua española, del Departamento de Filología y Traducción. Desde su tesis doctoral, la carrera investigadora de De la Torre ha estado centrada en el léxico hispánico y las variedades, especialmente diatópicas, sin desdeñar otras.

3. Aportación y objetivo de la obra

La sólida formación lexicológica, por una parte, e ictiológica, por otra, de sendos coautores y la colaboración de ambos durante quince años confluyen en esta monografía de manera colaborativa y exquisita, en la que, para lo que se refiere al territorio andaluz, viene a cubrir el vacío que Veny (1977: 315) echaba de menos para el caso de la ictionimia catalana: la falta de colaboración científica entre lingüistas y biólogos. Esta falla se suple en Ictionimia andaluza. Nombres vernáculos de especies pesqueras del «Mar de Andalucía» llegando a la excelencia, a la investigación modélica, tanto por la perfección que se fijan como meta los autores como por el hecho de que se convierte en patrón y guía de otras investigaciones hasta el momento no realizadas en el ámbito hispánico.

La monografía es una muestra de acercamiento a la realidad desde una perspectiva multidisciplinar, de un acercamiento a la «cosa» a través de la palabra y del estudio de la biología de aquella.

La obra es el fruto de la incansable y minuciosa investigación de los nombres dados a las especies acuáticas en los distintos puertos marítimos de la costa andaluza, desarrollada a lo largo de quince años en el seno de dos proyectos de investigación: Nombres vernáculos e identificación de especies pesqueras de las costas de Cádiz y Huelva (HUM2006-10222FILO), financiado por el Plan I+D+i y fondos FEDER (2006-2010), y Nombres vernáculos e identificación de especies pesqueras de las costas de Málaga, Granada y Almería (FFI2009-10194), financiado por el Plan Nacional I+D+i (2010-2013). El objetivo final de los dos proyectos era «contribuir a la recuperación y conservación del vocabulario patrimonial ictionímico de Andalucía» (p. 21), mediante el cumplimiento de cuatro objetivos concretos:

1. Recopilar los nombres vernáculos actuales.

2. Analizar el corpus recopilado relacionando dichos nombres con el nombre científico y la imagen de la especie.

3. Crear una base de datos y web (www.ictioterm.es).

4. Publicar una monografía que recoja la investigación desarrollada.

El resultado de estos proyectos es esta monumental monografía que, a lo largo de 979 páginas, estudia minuciosamente los nombres vernáculos de las especies marinas que son objeto de explotación pesquera en los puertos de Andalucía: el anexo I recoge una relación de los puertos atlánticos y mediterráneos en los que se han realizado las encuestas (p. 917). Para ello, los autores realizaron 133 encuestas a 216 informantes, cuyos nombres y alias, puerto pesquero, cualificación profesional, modalidad de pesca y fecha de realización de la encuesta se relaciona en el anexo II (pp. 919-923). El resultado ha sido la recopilación de 3506 nombres, de los cuales el 75,3% son nuevos, es decir, no se conocen en los documentos ictionímicos previamente estudiados, aplicados a un total de 358 taxones de peces, moluscos, crustáceos, equinodermos y cnidarios. A estos 3506 se añaden 134 entradas documentadas exclusivamente en la bibliografía rastreada.

4. Descripción de la obra

La monografía se divide en dos grandes capítulos, precedidos de un prólogo del Dr. Stefan Ruhstaller, unos agradecimientos y una introducción y objetivos. El capítulo 1 (pp. 25-50) se centra en las «Fuentes escritas de la ictionimia andaluza» (p. 25), y analiza las fuentes documentales en la que se documentan ictiónimos andaluces. Esta documentación, cuya texto más temprano es el Ordenamiento de Cortes de Jerez, de 1268, y el más reciente de 2017 –la relación nombres comerciales andaluces, del Boletín Oficial del Estado– es de diverso tipo, y en la monografía se agrupa en 6 apartados: «El pescado en al-Ándalus», «Ordenanzas, aranceles, actas, asientos, listas de precios», «Obras literarias», «Crónicas históricas, memorias y glosarios sobre la pesca y las especies», «Catálogos científicos y técnicos» y «Obras de carácter lingüístico».

Por su parte, el capítulo 2, «Ictionimia andaluza en la actualidad», es el más extenso y aparece dividido en dos subapartados: uno primero en el que se describe la metodología empleada, y el segundo (pp. 75-901) en el que analizan las 358 fichas de nombres. Estas  aparecen divididas según criterios biológicos en peces (249 fichas), moluscos (58 fichas), crustáceos (48 fichas), equinodermos (2 fichas) y cnidarios (1 ficha).

La monografía se cierra con una amplísima bibliografía y con los dos anexos en los que se indican los puertos en los que se han realizado las encuestas (desde Ayamonte, en Huelva, hasta Garrucha, en Almería) y los informantes encuestados y con un índice general de ictiónimos, de gran utilidad para la localización de los nombres en la obra, y otro de nombres científicos.

La metodología empleada (pp. 51-62) se corresponde con la empleada habitualmente en las investigaciones de geografía lingüística, basada en la realización de encuestas a informantes, individualmente o en grupo, in situ, preguntándoles por los nombres empleados en la zona a cada una de las especies localizadas en las lonjas y puertos andaluces. Engarza entonces con la más tradicional metodología de trabajos como el Atlas Lingüístico y Etnográfico de Andalucía, de Alvar, que sienta las bases de los trabajos de geografía lingüística no solo en Andalucía, sino también en España. Para ello, la primera fase del trabajo consistió en la elaboración de un catálogo fotográfico de las especies para mostrar cada una de las imágenes a los informantes seleccionados. La selección de los 216 encuestados ha tenido en cuenta criterios como que fueran «profesionales del sector, nativos de la localidad en cuestión (a ser posible, que sus padres también lo fueran), de un estrato generacional determinado y con abundante conocimiento de este léxico de espacialidad» (p. 53).

Esta información y la recabada gracias a la documentación estudiada sobre la ictionimia andaluza, los autores han elaborado 358 fichas ordenadas en la mayoría de los casos alfabéticamente, según el nombre científico, y agrupadas por familias taxonómicas: (peces, moluscos, crustáceos, equinodermos y cnidarios). En algunos casos el orden alfabético no se respeta, si bien los autores justifican esta salvedad en la conveniencia de agrupar taxones semejantes.

Las fichas se abordan de una manera sistemática: todas tienen la misma estructura.

Cada una tiene un título o cabecera en la que se incluyen el número de orden en la monografía (desde el 1 al 358) y el nombre científico (junto con su autor y año de identificación). En la misma línea, a la derecha, se indica la familia del taxón. Tras la cabecera, cada ficha contiene un dibujo científico de la especie. Estos dibujos son obra de Alberto Manuel Arias y tienen el objetivo de facilitar el reconocimiento del animal y destacar sus características morfológicas. La imagen se acompaña de una breve descripción biológica de la especie.

Otro gran apartado de la ficha es el de la geolocalización de los ictiónimos: se presenta un mapa de la costa andaluza donde aparecen marcados los puertos estudiados. Junto al nombre de cada uno aparecen los ictiónimos empleados para la especie. El uso de este mapa en cada ficha es muy adecuado para el acercamiento a cuestiones de carácter geográfico: por ejemplo, la ficha 174. Spicara maena ofrece una distribución de nombres comunes a lo largo de la costa andaluza que se aprecia fácilmente mediante la consulta del mapa. Así, mientras que en la costa atlántica predominan los nombre de base tromper- (trompero, tromperete, tromperito, repartidos por los puertos de las provincias de Huelva y Cádiz), en la costa mediterránea predomina la forma chucla, con complementos adjetivales blanca y negra, estableciéndose puntos de transición en los puertos gaditanos de Barbate y La Línea de la Concepción, e incluso el de Málaga, donde aún se usa trompero, junto con chucla.

Al pie de cada mapa de geolocalización de los ictiónimos, los autores insertan un pequeño cuadro a la derecha en la que se señala el carácter de cada ictiónimo, a la vez que sirve de leyenda a las tipografías usada en los mismos en el mapa. Así, se usan las letras cursivas para aquellos ictiónimos «existentes» en la bibliografía ictionímica andaluza; se emplean cursivas con asterisco (cursiva*) para los ictiónimos que aparecen en dicha bibliografía pero que en las encuestas aparecen con una nueva acepción, es decir, aplicados a otra especie, y, finalmente, se utilizan letras negritas para aquellos ictiónimos no documentados en la bibliografía. Este mismo recurso tipográfico se emplea en la «Notas ictionímicas» de cada ficha.

Finalmente, en la misma página de cada ficha, tras la geolocalización, se inserta un gráfico correspondiente a la frecuencia de ocurrencia de cada ictiónimo en los 35 puertos andaluces, si es el caso, en los que se localizan, indicando la presencia porcentual de cada uno de los nombres en los mismos.

A estos datos, le sigue un apartado especialmente interesante desde el punto de vista de la lexicología diacrónica y de la diacronía. Se trata de las «Notas ictionímicas», en las que se presenta un estudio desde el punto de vista etimológico de cada uno de los ictiónimos que recibe la especie correspondiente a la ficha en cuestión. Cada uno de estos apartados se presenta con un breve párrafo introductorio que ofrece información sobre el interés comercial de la especie, su uso alimenticio o no, frecuencia en el litoral andaluz y otros datos de interés no expuestos con anterioridad.

La información de la «Notas ictionímicas» aporta los resultados de la investigación lingüística y también geográfica. En este sentido, destaca la demostración de una sólida base científica en la obra, que se pone de manifiesto en la explicación de nombres comunes de carácter metafórico, como sucede en otro ámbito onomástico como el de la toponomástica. Así, por ejemplo, en la ficha 154. Dentex gibbosus, siendo pargo el término más frecuente y generalizado, se encuentran nombres metafóricos como capitol, capitón y capitona, a partir del latín CAPITO, -ONIS; corcova y corcová; cornúa; dento, dentón y  dentón de cuerno; morrúa, y napoleón, todos ellos explicados en la nota aludiendo a la apariencia del pez con una base etimológica. O gitano, en 85. Epinephelus costae, por el color oscuro Además, en este apartado es donde se ponen de manifiesto especialmente los influjos dialectales y de otras lengua (como moll en 147. Mullus surmuletus) y los elementos culturales, como el amplio uso que se hace del compuesto San Pedro, según se aprecia en 76. Zenopsis conchifer (gallo, dominante en la costa atlántica, que compite con formas como gallopedro, pez San Pedro, sanpedro y sanmartiño).

Por último, se ofrece siempre información sobre los «Ictiónimos en la bibliografía andaluza», así como el nombre comercial andaluz y los equivalentes en otros idiomas (portugués, inglés, francés e italiano).

La edición de esta monografía es especialmente cuidada, con tapas duras, tamaño de 31,5 cm e impresa en blanco y negro a dos columnas, salvo prólogo, agradecimientos e introducción y objetivos.

5. Trascendencia de la obra

Ictionimia andaluza. Nombres vernáculos de especies pesqueras del «Mar de Andalucía» supone un hito en la investigación sobre el léxico hispánico, no solo por lo que aporta a los estudios de ictionimia, poco valorados incluso en el marco de la lingüística, sino porque, además de los resultados, fruto de la excelencia en la investigación lexicológica, representa un modelo de investigación interdisciplinar en la que ninguna de las dos perspectivas de estudio aparece minusvalorada; más bien al contrario: ambas aparecen reforzadas y justificadas mutuamente. En este sentido, la obra supone el entronque con la obra de Corominas y de Alvar, por citar ejemplos de trabajo de investigación concienzudo y exhaustivo, bien fundado lexicográficamente con la consulta de obras de distinta orientación y ámbito, con el rastreo de diccionarios como el Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, de Corominas y Pascual; el Diccionario de los sufijos españoles, de Pharies; el Diccionario de arabismos y voces afines en iberorromance, de Federico Corriente, el Glosario de Simonet, o el Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española, de la Real Academia Española. Esta base lexicográfica se acompaña de una rica fundamentación en textos históricos como el Diario de Colón; la Historia de las Indias y la Apologética historia, de Bartolomé de las Casas, los Pisces Gaditana, de Löfling; el Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España, de Madoz; la Historia de Sevilla, de Alonso Morgado, o la Historia Natural, de Plinio, por ejemplo. Esta base documental se complementa necesariamente, ya que sin esto no llevaría a buen puerto, con la consulta de estudios científicos entre los que sobresalen autores como Alvar, Alvar Ezquerra, Ariza, García Mouton, López Morales, Mendoza, Ruhstaller o Veny, sin que se centren en una investigación exclusivamente basado en la investigación ictionímica: los autores toman una sólida base los estudios sobre el léxico, no solo ictionímico, sino también perteneciente a otros ámbitos, como la toponimia. Como consecuencia, la bibliografía es amplia, diversa y pertinente (pp. 905-914).

Fruto de esta base y de la complementación de las aportaciones de las disciplinas a las que pertenecen los autores es la riqueza de la obra. Y es que no se puede realizar este tipo de investigaciones sin el apoyo mutuo, que rompe las tradicionales barreras entre disciplinas experimentales y humanísticas. Modelo excelente, por tanto, por su metodología, por el nivel de calidad investigadora alcanzado y por la filosofía subyacente, estímulo verdadero para abordar el estudio de la realidad rompiendo la miopía castrante de las disciplinas concebidas como compartimentos estancos.

Un monumento, una metáfora del diálogo.

Referencias bibliográficas

Alvar, Manuel (con la colaboración de Antonio Llorente y Gregorio Salvador). 1973. Atlas lingüístico y etnográfico de Andalucía. Granada / Universidad de Granada-CSIC.

Colón Doménch, Germán. 2002. Para la historia del léxico español. Barcelona / ArcoLibros

Corominas, Joan. 1972. Tópica Hespérica. Estudios sobre los antiguos dialectos, el substrato y la toponimia romances. Madrid / Gredos

Veny, Joan. 1977. «Problemas de ictionimia catalana», en Manuel Alvar López (ed.). Actas del V Congreso Internacional de Estudios Lingüísticos del Mediterráneo. Madrid / Departamento de Geografía lingüística del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y La Muralla, pp. 315-329