ReseñasSección dirigida por Luis Andrade CiudadInfoling 6.24 (2021)

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Claudia Crespo del Río (Pontificia Universidad Católica del Perú). Reseña de Fuller, Janet M.; Leeman, Jennifer. 2020. Speaking Spanish in the US. The Sociopolitics of Language. Bristol: Multilingual Matters. Infoling 6.24 (2021) <http://infoling.org/informacion/Review497.html>

Este libro es una publicación sumamente interesante para aprender y reflexionar acerca del contexto social, político e ideológico del español en los Estados Unidos en la actualidad y también acerca de las condiciones históricas y otros antecedentes que han moldeado esa situación. Además, no solo se enfoca en la lengua española como elemento central, sino principalmente en la relación con sus hablantes e incluso en la común vinculación que se establece entre esta lengua y las comunidades latinas en el país. Para realizar una apreciación más precisa de la publicación, esta reseña está organizada como sigue: la primera sección se ocupa del capítulo introductorio del libro por su relevancia para la obra en general, la segunda sección analiza su propósito principal y la relación con el marco teórico amplio que desarrolla, la tercera sección apunta a comentar sobre la organización de la obra y su utilidad para el público lector, la cuarta sección presenta de manera ordenada el contenido de cada capítulo y añade algunas evaluaciones específicas. Finalmente, la reseña se cierra con una apreciación final desde una perspectiva general.

1. Sobre la introducción

La obra es presentada como una segunda edición a la que se le han realizado cambios notorios, como el título y la inclusión de nuevos capítulos. No es el objetivo de esta reseña presentar una comparación entre las dos ediciones, pero sí es importante destacar el acierto de las autoras de hacer explícitos, con mucho detalle, los cambios de esta nueva edición. De esta manera, el capítulo 1, “An Introduction to Speaking Spanish in the US”, desarrolla una sección que los presenta y justifica; como ejemplo, vale la pena subrayar el que el nuevo título incluya la frase The sociopolitics of language, lo que enfatiza el enfoque profundamente social que se busca darle al libro. El interés principal de Fuller y Leeman es abordar el estudio del lenguaje como acción social, de modo que el español en los Estados Unidos constituye un caso idóneo para desarrollar y aplicar los conceptos teóricos involucrados en un estudio sociopolítico del lenguaje (p. 2). En efecto, sobre la base de esta propuesta, los cambios introducidos en esta segunda edición responden al objetivo de analizar el caso del español desde una perspectiva social y política.

Además de explicar las novedades de la edición, el capítulo 1 cumple la función de marco general para establecer las bases teóricas sobre las que se apoya el libro. Por esa razón, se deja en claro que se desarrolla un enfoque interdisciplinario para analizar la relación entre el lenguaje y el mundo social y político: “Just as language use is inherently social and political, the social and political world is also shaped by language” (p. 3). Los principales conceptos teóricos que se presentan para sustentar ese enfoque son el construccionismo social y los estudios críticos, como el Análisis Crítico del Discurso, que orientan el análisis hacia el estudio de las ideologías. De hecho, las ideologías lingüísticas son una noción fundamental a lo largo del libro, no solo para entender cuáles de estas predominan en los diversos contextos de uso del español en los Estados Unidos, sino también para proponer las motivaciones detrás de las valoraciones, creencias y prácticas sociales vinculadas al español en ese país. Finalmente, el capítulo incluye una justificación sobre por qué se usan ciertos términos para los grupos e individuos de los que más se habla en el libro, como latinxs1 y anglos. Las autoras sostienen que, en el caso del primer grupo, el término puede variar a lo largo de los capítulos dependiendo de si se hace referencia a estudios en los que se utilicen otras opciones.

2. Sobre el propósito principal

El capítulo 1 se cierra con la descripción breve de cada capítulo (y la alusión a si es uno nuevo con respecto a la primera edición). Antes de comentar lo que cada uno de estos capítulos presenta, es indispensable reparar en la intención de las autoras de hacer explícita su postura con respecto al estudio del español en los Estados Unidos: asumen un posicionamiento crítico frente a los asuntos lingüísticos, históricos y sociales que giran en torno a hablar español. Por ello, prima el análisis de ideologías lingüísticas y de representaciones sociales como eje transversal de toda la obra. Así, Fuller y Leeman se encargan de hacerle recordar al público lector nociones teóricas vistas en capítulos previos cuando presentan algún caso en particular. Esto es muy común, por ejemplo, cuando traen a colación una ideología lingüística específica que ya ha sido explicada con anterioridad; es el caso de la ideología de una nación-una lengua (one nation-one language ideology), que se explica en el capítulo 4, correspondiente a ideologías lingüísticas (pp. 76-80), y luego es evocada en el capítulo sobre políticas lingüísticas (capítulo 8) como sustento teórico para analizar las políticas lingüísticas que buscan que exista una lengua específica como idioma oficial de un país; esta ideología se invoca para entender las motivaciones de aquellos grupos y organizaciones que promueven el inglés como única lengua oficial en los Estados Unidos (p. 193). Otro momento en que se recuerda esta ideología es en el capítulo acerca de la enseñanza y el uso del español en las escuelas (capítulo 9), puesto que se plantea que es una de las razones por las que los programas de enseñanza que apuntan al mantenimiento y el bilingüismo no son los preferidos para ser financiados a nivel federal o estatal (p. 210). Este recuerdo constante permite procesar mejor la relación entre diferentes dimensiones que no necesariamente parecen estar vinculadas. Mediante esta estrategia, el libro consigue una estructura mucho más concisa, en la que es posible inferir que las situaciones en las que está involucrada la lengua española, sus hablantes o las comunidades latinas no son únicamente reflejo de características lingüísticas, sino que pueden ser analizadas también mediante herramientas sociales, históricas e ideológicas.

Este es el punto más fuerte de la publicación, ya que se hace sumamente necesario contar con libros que elaboren una argumentación que demuestre cómo las representaciones de una lengua y de sus hablantes no son objetivas, arbitrarias o producto del azar. En las sociedades actuales, es frecuente encontrar reacciones adversas ante estas propuestas, lo que hace evidente que el orden impuesto por grupos hegemónicos se asume como lo normal o lo indiscutible, tal como sostiene Burr (2013). Esta autora aborda el concepto de construccionismo social para argumentar que aquello que generalmente no se cuestiona, que se da por sentado, es en realidad producto de la estructura social, y es esta también la que se encarga de mantener y reforzar esas ideas. Así, por ejemplo, la personalidad, según la perspectiva construccionista, debe entenderse como moldeada por aspectos culturales, históricos y sociales, y no como un rasgo esencial de la naturaleza humana. De la misma forma, los juicios morales acerca de las prácticas sexuales de las personas están cercanamente conectados con la organización de la sociedad en que viven; prueba de ello es que otro tipo de prácticas, como los gustos por cierto tipo de comida o bebida, no producen las mismas reacciones de exaltación. Sin embargo, los miembros de una sociedad han interiorizado tan profundamente esas creencias que las asumen como naturales, con lo que el sustento teórico del construccionismo social resulta contraintuitivo y resistido por muchas personas.

En cuanto a las construcciones sociales acerca del lenguaje, podemos encontrar en el libro de Fuller y Leeman ejemplos concretos en que las personas o los grupos las naturalizan. En el contexto estadounidense, se cita el caso de la hegemonía del inglés en las escuelas: otras lenguas son vistas como obstáculos para el rendimiento académico de los estudiantes, de manera que se prioriza el aprendizaje del inglés para quienes las hablan y no se presta atención a los avances que tengan en otras materias (p. 213). Al contrario de conceder la razón a la idea de que hablar otras lenguas afecta el rendimiento escolar, las autoras refieren a especialistas que lo explican como un caso de racialización, en que al español se le adjudica un valor indexical de latinidad. Así, no se evidencia directamente la jerarquización social en la que los grupos latinos se ubican en una posición de opresión, sino que esta se camufla por medio de otros factores que son normalizados por la sociedad, como el asumir que el inglés debe ser la única lengua de instrucción escolar. Muchas veces estas ideologías lingüísticas no son vistas de manera clara por los miembros de la sociedad, en especial por quienes forman parte de grupos hegemónicos. Fuller y Leeman buscan así demostrar detalladamente por qué sí hay una asociación entre lenguaje e ideas racializadoras.

3. Sobre la organización

Contar con publicaciones que tengan como uno de sus principales objetivos demostrar un vínculo tan contundente entre las creencias sobre las lenguas y las representaciones de otros aspectos sociales es valioso y mucho más si están organizadas en un formato que se orienta hacia estudiantes. Eso es destacable en este libro, puesto que su estructura lo hace ideal para ser usado como un libro de texto en clases universitarias, incluso de primeros niveles, o como un autoinstructivo para quien tiene el interés de aprender sobre la situación del español desde su propia iniciativa.

De este modo, si evaluamos la estructura de cada capítulo, observamos que cada uno mantiene un formato uniforme que resulta muy didáctico: al inicio, se presentan explícitamente los objetivos que se buscan lograr en el capítulo; luego, se desarrolla una breve sección de introducción, en la que se crea una conexión evidente entre el tema general del capítulo y otros temas ya desarrollados hasta ese momento, además de adelantar cuáles serán las ideas principales que se trabajarán. De manera similar, se termina con una sección de conclusiones llamada “Conclusions and connections”, debido a que no solo se elabora una breve síntesis de los rasgos principales, sino que también se los asocia con lo ya visto en capítulos anteriores e incluso con aquellos que se desarrollarán posteriormente. Finalmente, se incluye una sección de preguntas de discusión y actividades, y una lista de referencias bibliográficas adicionales a las mencionadas a lo largo del capítulo. La sección de preguntas de discusión y actividades es sumamente provechosa para que el público lector pueda ampliar sus ejemplos y también para que pueda reflexionar sobre su propia experiencia al respecto. Esto resulta interesante, porque el público principal al que está dirigida la obra son hablantes de inglés y de español que conocen de cerca el contexto estadounidense –aunque la versión en español de la obra se publicará pronto y con ello se expandirá su recepción–, por lo que el libro les invita a cuestionar sus propias creencias y las de su entorno más cercano al proponerles dialogar e indagar acerca de estas. Para ello, las actividades se valen de recursos diversos, tales como los estudios detallados en el capítulo, videos de medios de comunicación y redes sociales, artículos periodísticos, podcasts, etc.

Con respecto a la bibliografía adicional, con excepción del último capítulo, se ofrece una lista de otros estudios relevantes además de los que ya se han mencionado a lo largo del desarrollo. No obstante, no debe pasar desapercibido el que la mayoría de estos estudios no hayan sido incluidos en la lista general de referencias bibliográficas que se encuentra al final de libro. Habría sido adecuado incluirlos también, de modo que se contara con una sección que englobara todas las referencias, o si no, crear otra lista de referencias al final en la que se precisara que se trataba de esas lecturas adicionales sugeridas en cada capítulo. Esto podría evitar la confusión, ya que hay varios casos en que algunos de estos textos adicionales sí son mencionados en las secciones de desarrollo del capítulo y, por lo tanto, incluidos en la lista general de referencias. Dos ejemplos son las publicaciones de Dávila (2012) en el capítulo sobre la presencia del español en medios de comunicación (capítulo 7) y Valenzuela (1999) en el capítulo sobre la enseñanza y el uso del español en las escuelas (capítulo 9).

Como ya se mencionó, la parte final del libro contiene una lista general de referencias, pero también un glosario de los términos más importantes y un índice temático, bastante útil considerando que las autoras recurren a la constante conexión de conceptos entre capítulos. Es rescatable que los términos definidos en el glosario final aparezcan resaltados dentro de los capítulos, de forma que se recuerde al público lector la posibilidad de consultar la definición propuesta al final del texto. Un comentario al margen sobre esta opción es que no queda suficientemente claro cómo se definió cuál de las veces en que se usa el término sería la resaltada, ya que no parece ser necesariamente la primera o aquella en que aparenta ser más relevante.

4. Sobre el contenido de los capítulos

Antes de comentar el contenido de cada capítulo, es necesario detenernos en la idea de que el libro está dirigido a un público de estudiantes. De esta forma, se debe tomar en cuenta que los ejemplos y casos presentados no buscan necesariamente parecerse a las experiencias propias de quien lee, puesto que es probable que la familiaridad de algunas personas con el español o con grupos latinos sea menor. Por esa razón, las explicaciones a lo largo de los capítulos recurren de manera constante al análisis de situaciones vividas por otros grupos minoritarios en los Estados Unidos. Así, es frecuente encontrar alusiones al uso y las creencias acerca de variedades de inglés o de lenguas habladas por grupos afroamericanos y grupos nativos americanos. No resulta muy distante considerar casos como estos para explicar lo que ocurre con el español en los Estados Unidos, debido a que también se trata de grupos racializados. En ese sentido, es posible identificar temáticas cercanas a la lengua afroamericana o African American Language (AAL)2: King (2020), por ejemplo, discute los principales criterios que se hacen necesarios en los estudios lingüísticos sobre esta lengua, como la manera en que se la denomina, la construcción de identidades, la esencialización en la que se puede caer al establecer correspondencias entre una variedad y un grupo social, entre otros. Una revisión similar se puede encontrar en el libro de Fuller y Leeman, como en el capítulo 10, que se centra en las características estructurales del español en los Estados Unidos: las autoras comentan los conceptos de codeswitching o cambio de código, translanguaging o translenguando, e incluso el de lengua, y presentan los sustentos que especialistas han elaborado con respecto a preferir unos términos sobre otros. También, elaboran una argumentación acerca de por qué algunas de estas categorías, aunque sean construcciones sociales, se toman en cuenta al estudiar fenómenos de contacto lingüístico (p. 230).

De otro lado, al mirar de cerca los temas desarrollados por capítulo, encontramos que las autoras procuraron cubrir los principales aspectos de un enfoque sociopolítico del español en los Estados Unidos, para lo cual dedican espacio a contenidos focalizados en cuestiones históricas, raciales, políticas, entre otros. Como ya se comentó en la sección 1, el primer capítulo sirve de introducción al establecer el marco conceptual y la organización de todo el libro. Luego, el capítulo 2, “The Demographics of Spanish in the US”, desarrolla un panorama cuantitativo general sobre los hablantes de español en el país basado sobre todo en estadísticas censales. Estos datos se presentan y discuten tomando en cuenta criterios relevantes que caracterizan a los hablantes, como su lugar de origen y otros rasgos que muestran su diversidad, y su habilidad y uso de la lengua. La segunda parte del capítulo pone atención en los efectos vinculados a estos últimos criterios, como el mantenimiento y la pérdida de la lengua en favor del inglés.

El capítulo 3, “The History of Spanish and Spanish-speakers in the US”, realiza un recuento histórico de la presencia del español y de sus hablantes en los Estados Unidos, empezando por las primeras expediciones y asentamientos españoles en territorios norteamericanos. Después, se centra en las fases de expansión de los Estados Unidos ya como país independiente, las que, en cuanto a su relación con el español y la población hispanohablante, corresponden a la incorporación de la Florida como primera fase, el amplio suroeste anexado después de la guerra mexicano-estadounidense como segunda y Puerto Rico como tercera. La última sección del capítulo se dedica a la situación más pertinente para la época actual, es decir, la inmigración desde países hispanohablantes.

El capítulo 4 se titula “Language Ideologies” y es con seguridad uno de los más teóricos de toda la obra. Fuller y Leeman extienden el marco conceptual en el que se basan presentando la noción de ideologías lingüísticas, su rol intermediario entre lo lingüístico y lo social, y las consecuencias que pueden producir en todo nivel de la sociedad. Para ello, explican las ideologías lingüísticas más estudiadas y que mejor se adecuan al contexto del español en los Estados Unidos: la ideología de la lengua estándar, la ideología de una nación-una lengua, la ideología de suma cero (zero-sum ideology) y el monolingüismo normativo, entre otras. Una observación particular que se puede hacer a este capítulo es que en el desarrollo de la teoría sobre ideologías lingüísticas, las autoras se basan, entre otros, en Kroskrity (2004). Este autor plantea cinco dimensiones para abordar el análisis de las ideologías lingüísticas; de estas cinco, al menos cuatro se pueden distinguir a lo largo del capítulo de Fuller y Leeman, aunque no se precisa de forma evidente que sean tales dimensiones. Sin embargo, la quinta, que sostiene que las ideologías lingüísticas se usan productivamente para crear y representar identidades sociales y culturales diversas, no se menciona explícitamente a pesar de que hay ejemplos propuestos (p. 65) y algunas alusiones indirectas a ella (p. 68). El que este capítulo dedicara un espacio saliente a esta quinta dimensión hubiera sido fundamental para establecer una conexión más evidente con el capítulo 6, cuyo tema central es la relación del lenguaje con la identidad.

El capítulo 5 se llama “Race, Racialization and Latinx Ethnoracial Identity”; como dice su nombre, aborda el estudio de la raza como construcción social y de la racialización como la extensión de los significados raciales hacia otros aspectos sociales con los que no habían tenido alguna asociación previa (p. 94). Así, se parte de una discusión principalmente teórica, en la que también se desarrolla el concepto de etnicidad, para luego enfocarse en cómo estas nociones son relevantes para el caso de América Latina y luego para los Estados Unidos. En este último contexto, el capítulo destina su sección final al análisis de los censos, que brindan información valiosa sobre las categorías usadas para identificar grupos. De este modo, queda claro que este capítulo es medular en el libro, porque desarrolla conceptos teóricos que servirán como base para otros temas tratados en los siguientes apartados. Lo que extraña, no obstante, es que se hayan incluido secciones bastante breves para hablar de elementos más centrados en lo lingüístico, como la que se refiere a la racialización del español o la que complementa las categorías censales con la discusión sobre el lenguaje inclusivo. La primera, por ejemplo, permite que se anticipen o se recuerden problemáticas citadas en otros capítulos, pero solo de una manera muy sintetizada, como para que la explicación más profunda se busque en esas otras páginas. Esta observación deja la sensación de que no era el objetivo central del capítulo el detenerse en los aspectos más lingüísticos, por lo que habría sido recomendable elaborar el tema de raza y racialización desde una perspectiva social y política, y más bien aplicar ese marco teórico a temas lingüísticos a lo largo de los otros capítulos. De hecho, referencias fundamentales, como el análisis de Rosa y Flores (2017) acerca de cinco componentes claves para entender la perspectiva raciolingüística (y aplicarla al caso del español en los Estados Unidos), se mencionan brevemente en esa sección. Así, se desaprovecha la oportunidad de elaborar una argumentación teórica mucho más rica que podría haber encajado bien en este capítulo o incluso en otros en los que las temáticas lingüísticas son el eje central.

El mayor énfasis en el vínculo entre lengua e identidad se encuentra en el capítulo 6, “Language and Identity”. Tal como ocurre con el cuarto capítulo, este también elabora propuestas notoriamente teóricas, tales como el estudio de la identidad y la construcción de esta a través de la interacción. Para ello, se parte del trabajo de Bucholtz y Hall (2005), en el que la identidad es vista como el producto que se va construyendo a través de nuestro comportamiento lingüístico y social. No es una sola, sino que pueden emerger de distintas maneras; incluso se pueden analizar como identidades múltiples e interseccionales. El capítulo explica al detalle los cinco principios de Bucholtz y Hall acerca de la construcción de identidades en interacción y concluye con una revisión sobre el estudio del mock Spanish, que hace referencia a discursos racializadores en que se dicen frases que se asemejan al español, pero que realmente no constituyen un intento de hablar la lengua.

El capítulo 7, “Spanish and Spanish-speakers in US Media”, se centra en la presencia del español y de personas latinas en los medios de comunicación, principalmente en el cine y la televisión. De esta manera, se hace un repaso de numerosos estudios de caso que analizan los estereotipos recurrentes, la participación de latinxs en programas de lengua inglesa y en programas de canales hispanohablantes. También se incluye una sección dedicada a la representación de la población latina en las noticias. Por último, el capítulo se enfoca en la presencia del español en el paisaje lingüístico, es decir, el uso de la lengua en ambientes públicos por medio de carteles, avisos, grafiti, etc. Este último punto queda parcialmente desconectado de las secciones anteriores, ya que no se hace muy evidente cómo se engarza con el tema del español en los medios de comunicación. Por otro lado, un comentario general sobre este capítulo es la justificación de que sea efectivamente un capítulo completo. Si bien resulta de interés conocer la gran cantidad de investigaciones que se han realizado acerca de series de televisión, la información nueva o la discusión teórica que se aporta es menor y podría haberse tratado como parte de un marco teórico más general. Por ejemplo, muchos estudios mencionados contribuyen significativamente al argumento de que el español es una lengua racializada en los Estados Unidos, de forma que podrían guardar mucha más coherencia si fueran parte del capítulo 5 sobre racialización. En el mismo sentido, otros estudios citados hacen referencia a la construcción de la identidad de los latinxs, así que serían útiles para ejemplificar nociones del capítulo 6.

En cuanto al capítulo 8, “Language Policy and Spanish in the US”, se parte de una explicación teórica sobre planificación lingüística, las medidas que involucra y las orientaciones que se toman con respecto a las lenguas, para luego pasar por una revisión histórica de las políticas aplicadas en el país y la polémica acerca de tomar al inglés como lengua oficial. Este capítulo se conecta bastante bien con el siguiente, “Spanish in US Schools”, en el que se describen y evalúan los tipos de programas implementados para hablantes de otras lenguas, sobre todo actualmente, y las medidas consideradas para grupos específicos, como los hablantes de herencia. La segunda mitad del capítulo 9, por otra parte, aplica la teoría de ideologías lingüísticas vista en el capítulo 4 a los casos educativos y termina con una visión reciente desarrollada a partir de la pedagogía crítica. Así, un comentario general con respecto a los capítulos 8 y 9 es que bien podrían haberse organizado en uno solo, debido a que sus contenidos se complementan adecuadamente, además de que el segundo se vale también de lo que ya se ha presentado en capítulos anteriores, como el de ideologías lingüísticas.

El capítulo 10, “Structural Aspects of Speaking Spanish in the US”, es el que más se distancia de los demás, puesto que trata sobre aspectos formales en su mayor parte: variedades lingüísticas del español de los Estados Unidos, fenómenos de contacto lingüístico como el codeswitching o cambio de código, el contacto de variedades de español en grupos inmigrantes y las variedades de inglés habladas por latinxs. Además de la descripción y explicación de rasgos léxicos, fonológicos y gramaticales, el capítulo incluye una sección final que regresa hacia el lado social al presentar estudios sobre actitudes lingüísticas hacia las variedades de español y hacia el bilingüismo. Esta intención de hacer explícito el vínculo con la parte social incluso en un capítulo que habla sobre estructuras lingüísticas resulta acertada, pues así no se percibe como una desviación del tema central del libro. Sin embargo, esto podría haberse aprovechado un poco más en las secciones descriptivas sobre las variedades, como al hablar de variación léxica, fonética y estructural, o en la sección en que se presenta el caso de los pronombres. Es posible agregar información, al menos general, con respecto a la valoración o la percepción sociolingüística que tienen los hablantes acerca de estos rasgos.

El último capítulo del libro se titula “The Future of Spanish in the US” y cumple dos propósitos al mismo tiempo: incidir en los temas fundamentales vistos en los capítulos anteriores y plantear posibles escenarios futuros para el español en los Estados Unidos. Por este motivo, está organizado en secciones que corresponden a cada uno de los capítulos previos. Esta forma de organización no necesariamente es adecuada para elaborar pronósticos, puesto que si bien hay mucho material para tomar en cuenta acerca de cómo se vislumbran las direcciones que tomará el español con respecto a las temáticas de algunos capítulos anteriores, en otros más bien la pregunta sobre lo que se espera en un futuro parece quedar abierta y, por tanto, no hay muchos detalles para elaborar. Por el contrario, la última sección, sobre conclusiones y conexiones, podría haber sido más amplia al tratarse de la sección que cierra todo el libro. Una pregunta grande que surge de la lectura de los capítulos es que hablar español en los Estados Unidos tiene muchos y diversos significados teniendo en consideración quiénes lo hablan, por qué lo hablan y en qué contextos. Una discusión sobre cómo responder a una pregunta general de este estilo podría haber sido provechosa para esa última sección. También, las autoras incluyen en ese mismo apartado sugerencias sobre qué puede hacer el público lector desde su posición en favor del español y de la población latina. Estas sugerencias constituyen un punto a favor del capítulo de cierre, pues conectan a quien lee directamente con los temas tratados y le crean el compromiso de participar activamente. Por esa misma razón, se podría considerar una mayor y más detallada elaboración, es decir, que no se trate solo de un párrafo, sino de una sección que le dé mayores herramientas a quien decide involucrarse.

5. Apreciación final

El libro es una publicación de gran relevancia para quienes estudian o tienen interés en conocer más sobre el español en los Estados Unidos, sobre todo si buscan entender la situación de la lengua y de sus hablantes a partir de contextos más amplios que incluyan aspectos políticos, sociales e ideológicos. Por ello, es altamente recomendable para estudiantes o para investigadores que precisen de referencias sobre temas particulares concernientes al español. La organización del libro y de cada capítulo ayuda de forma notoria a que una persona que no necesariamente cuenta con una formación lingüística pueda seguir la argumentación e ir más allá al aplicar lo aprendido a casos distintos a través de las actividades y preguntas de discusión. Por otro lado, hemos precisado que hay capítulos que desarrollan contenidos muy claros y bien sustentados, pero también hay otros en que algunas secciones adolecen de cohesión con el resto del capítulo o no parecen ofrecer un contenido temático que amerite desarrollarse como un capítulo independiente. Asimismo, con el objetivo de que sea un libro bastante manejable incluso para estudiantes, observamos que las referencias que se utilizan pueden organizarse de manera más efectiva. Aparte de estos últimos comentarios, creemos que el libro representa un aporte valioso para los estudios sociolingüísticos.

Referencias bibliográficas

Bucholtz, Mary y Kira Hall. 2005. Identity and interaction: a sociocultural linguistic approach. Discourse Studies 7. 4/5: 585-614.

Burr, Vivien. 2015. Social Constructionism. 3ª edición. East Sussex/Nueva York: Routledge.

King, Sharese. 2020. From African American Vernacular English to African American Language: Rethinking the Study of Race and Language in African Americans’ Speech. Annual Review of Linguistics 6: 285-300.

Kroskrity, Paul. 2004. Language Ideologies. En A. Duranti, ed. A Companion to Linguistic Anthropology. Nueva Jersey: Wiley-Blackwell, pp. 496-517.

Lanehart, Sonja y Ayesha M. Malik. 2015. Language Use in African American Communities: An Introduction. En S. Lanehart, ed. The Oxford Handbook of African American Language. Oxford: Oxford University Press, pp. 1-19.

Rosa, Jonathan y Nelson Flores. 2017. Unsettling race and language: Toward a raciolinguistic perspective. Language in Society 46.5: 1-27.


Notas

1 Fuller y Leeman aclaran en el capítulo 1 que usarán el término “latinx” como genérico inclusivo antes que otras opciones como “latino”, “latina/o”,” latin@”. Mayor discusión sobre el uso del lenguaje inclusivo se desarrolla en el capítulo correspondiente a racialización e identidad.

2 Este es el nombre que King (2020) usa a lo largo de su artículo aduciendo, a partir de Lanehart y Malik (2015), que se trata de un término neutro y que involucra todas las variedades de las comunidades afroamericanas (p. 287). King presenta la referencia como Lanehart (2015) para aludir a la edición completa, aunque la referencia exacta proviene del capítulo introductorio, escrito por Lanehart y Malik.