ReseñasSección dirigida por Covadonga López Alonso y María Matesanz del BarrioInfoling 11.7 (2021)

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Álvaro Molina García (Universidad de Málaga).  Reseña de Iberoromania. Contacto y migración. Desafíos metodológicos en la sociolingüística hispánica actual 91 (2020).  Infoling  0.0  (2021): http://infoling.org/informacion/Review496.html

El número 91 de la Revista Iberoromania abarca un tema vigente y de gran importancia: situaciones de contacto de lengua y migración. La mayor facilidad de los hablantes para desplazarse, las conexiones comunicativas a diario a nivel internacional y, en definitiva, la gran cantidad de exposición a diversas lenguas a las que los hablantes se ven confrontados han provocado, efectivamente, que los cimientos de los estudios de contacto de lengua se tambaleen y se requieran nuevos cauces de investigación. Un total de siete artículos reflejan diferentes puntos de vista sobre la cuestión, poniendo el foco principalmente en dos elementos: por un lado, en una reflexión metodológica y en la importancia de considerar una combinación de métodos cualitativos y cuantitativos y, por otro lado, en el debate sobre la posible necesidad de desechar la antigua idea de las lenguas como entidades monolíticas y fijas y de adoptar, por el contrario, la concepción del lenguaje como una suma de recursos lingüísticos con significados sociales asociados a distintas variedades lingüísticas a disposición de los hablantes.

Yvette Bürki y Caroline Patzelt (primer artículo) comienzan con una síntesis y una estructuración del monográfico. En los últimos años, las investigaciones sobre el español han vivido un auge de estudios cuantitativos de la mano de Villena Ponsoda y Moreno Fernández. Sin embargo, no debe caer en el olvido la necesidad de recuperar, en cierta medida, los factores cualitativos de corte sociopragmático, que permiten conocer la influencia de las identidades y los factores socioculturales. Asimismo, expresan la necesidad de ampliar el conocimiento sobre los procesos de renegociación de posturas sociales mediante la actuación lingüística en los estudios de migración y contacto de lenguas. De esta manera, los hablantes se valen de formas lingüísticas a las que se les asocia un determinado significado social que se va renegociando durante el transcurso del acto comunicativo, lo que da lugar a los procesos de acomodación o de divergencia; pero no se trata de una elección dicotómica entre variedad A o variedad B, sino que el posicionamiento se forma a partir de una compleja microelección de recursos lingüísticos procedentes de diferentes variedades o lenguas en función de la consideración que de estas tienen los hablantes migrantes.

Adriana Patiño-Santos propone una aproximación etnográfica a las narrativas en los contextos de migración basada en la noción de reflexividad (segundo artículo). En primer lugar, presenta un marco teórico y un estado de la cuestión bastante sólido y ampliamente documentado, asentándose sobre dos conceptos clave: las narrativas y los tipos de reflexividad. La autora justifica la propuesta de esta aproximación etnográfica por la desestabilización de la figura del Estado como eje identitario de los individuos (Codó, Patiño-Santos y Unamuno 2012), lo que ha dado pie a la imagen del ciudadano del mundo; es decir, el comportamiento del individuo ha dejado de estar determinado por el sentimiento de pertenencia a un lugar específico, de manera que los hablantes de lenguas minoritarias reclaman el prestigio de sus variedades maternas e incluso el derecho de sus hijos a hablarlas.

Esta nueva situación sociopolítica se refleja, como no podría ser de otra manera, en el comportamiento lingüístico. Considera Patiño-Santos que el análisis etnográfico de las narrativas permite superar este escollo metodológico, puesto que hace posible negociar identidades y relaciones de poder. La reflexividad es una forma de autoconciencia que permite al individuo actuar en relación con sus circunstancias sociales (Pérez-Milans 2017: 2). En este sentido, las narrativas permiten una doble reflexividad: cuando el hablante narra su historia y cuando el investigador repiensa continuamente sobre lo que percibe en la narración.

En segundo lugar, dado que el objetivo del trabajo es analizar las narrativas de los migrantes en relación con el contexto etnográfico, la autora detalla que el material ha sido obtenido a lo largo de cuatro años a partir de tres adolescentes de origen latinoamericano, alumnas del colegio Evangelista: un centro escolar situado en Madrid (España) que experimentó un descenso del alumnado local que concluyó con su cierre como consecuencia de un aumento constante de la densidad migratoria y su consecuente estigmatización social. Considera, pues, Patiño-Santos que la actuación comunicativa de estas alumnas está ligada a esta realidad etnográfica.

El ejemplo que presenta (La rubia que nos llamó “idiotas”) consiste en una situación en la que las tres alumnas fueron insultadas por una profesora y en cómo la narración compartida de esta situación creó un sentimiento de solidaridad entre ellas. Concluye, además, que la cercanía que pudo lograr la investigadora resultó una gran ventaja, no solo para la obtención de materiales, sino también para facilitar la reflexividad de las entrevistadas, la cual se materializó discursivamente en el hecho de que se consideraron con la capacidad de evaluar moralmente a su oponente (la profesora).

Del presente estudio, cabe resaltar la necesidad de reconsiderar la importancia y el papel de la postura del propio investigador frente a los actores sociales con los que interactúa durante el desarrollo del trabajo, un concepto fundamental en la sociolingüística de corte etnográfico. No se debe obviar que cada actuación y comportamiento del investigador influye directa e indirectamente en el comportamiento de los actores sociales.

Santiago Sánchez Moreano analiza ejemplos conversacionales en Cayena (Guayana Francesa) y Cali (Colombia), dos puntos geográficos estratégicos para la investigación del contacto de lenguas (tercer artículo). Por un lado, los peruanos que viven en Cayena se encuentran en contacto con hablantes de francés, hmong, thai, chino, portugués brasileño, etc. Por otro lado, los quichuas ecuatorianos que viven en Cali conviven con inmigrantes de Cauca, Huila, Nariño y Putumayo, Chocó y de la Costa Pacífica (afrocolombianos, indígenas, grupos rurales), entre otros. El artículo se asienta sobre dos propuestas: una teórica (los hablantes se posicionan socialmente a partir del empleo de elementos lingüísticos, y no de lenguas) y una metodológica (combinar las técnicas del análisis conversacional y de la interacción con la observación etnográfica y la teoría de stance).

En cuanto a la propuesta teórica, el autor considera que los contextos de superdiversidad y transnacionalismo, tan característicos hoy en día (y especialmente en las comunidades analizadas), junto con la exposición a un gran número de lenguas y de variedades (de lengua, estilísticas, registros, formas particulares de hablar, etc.) dan pie a que los individuos se posicionen socialmente a partir de repertorios lingüísticos cada día más complejos; esto es, la imagen de las lenguas como mecanismos delimitados resulta insuficiente para comprender el uso del lenguaje en las sociedades superdiversas modernas, por lo que conviene basarse en elementos lingüísticos (Jørgensen et al. 2011: 27).

En cuanto a la propuesta metodológica, Sánchez Moreano sostiene que, a pesar de que el análisis conversacional amplía el conocimiento sobre cómo los individuos utilizan los recursos lingüísticos, resulta necesario incorporar un enfoque etnográfico. Este hecho lo ejemplifica con una conversación entre dos hablantes en el mercado de Cayena en la que ambos emplean recursos lingüísticos del portugués, del español y del francés, y en la que se renegocian las posturas sociales cuando interviene una tercera persona; de esta manera, sostiene que el foco no está en las nacionalidades de los hablantes, sino en los repertorios escogidos a partir de su indexicalidad. Asimismo, partiendo de la noción de stance (Du Bois 2007) (la adopción de una postura social mediante el juicio de un elemento del contexto discursivo por parte de un individuo), el autor afirma que los hablantes se posicionan socialmente mediante elementos lingüísticos con significados asociados. Por ejemplo, Anita se vale del debilitamiento de /-s/ implosiva (característica local) para limar las fronteras sociales con los nativos de la comunidad.

Los cuatro interesantes ejemplos que se muestran en el artículo le permiten concluir, pues, que el análisis secuencial de la conversación propuesto por Auer (1995) no debe adaptarse en el nivel de los códigos, sino en el nivel de las características lingüísticas. Cabe destacar que el autor propone ideas complementarias para las pocas posibles lagunas metodológicas que pudiesen existir: métodos postestructuralistas, o análisis de escalas sociolingüísticas y cronotopos (Blommaert 2015).

Marleen Haboud propone una interesante perspectiva de metodología colaborativa (cuarto artículo). Su trabajo consiste en una recogida de datos en varias comunidades de Ecuador, un país donde el español convive con 13 lenguas indígenas que, sin embargo, están experimentando una fuerte tendencia al desplazamiento y, por tanto, están dando paso a una castellanización generalizada. Consecuentemente, presenta la autora el proyecto Oralidad Modernidad, cuyos principales objetivos consisten en documentar la situación de las lenguas indígenas y tratar de revitalizarlas a partir de una metodología colaborativa en la que los informantes pasan a ser hablantes y en los que se produce una continua escucha activa de la opinión y los comentarios de los miembros de la comunidad, de manera que el investigador pierde la condición de única figura activa en el estudio.

Los resultados logrados hasta ahora se recopilan en el libro Jambij Yuracuna (Plantas que curan), un léxico etnográfico en el que aparece la información de 107 plantas medicinales de la región, 214 fotografías, descripciones de los miembros de la comunidad, historias e incluso audios en su versión digital. La idea surgió debido a que que tanto jóvenes como mayores eran conscientes del desplazamiento lingüístico que estaban viviendo sus lenguas indígenas, como del progresivo olvido de los conocimientos ancestrales de su cultura, tales como los usos y empleos de las plantas medicinales. Esta situación propició el desarrollo de la metodología colaborativa, dado que los miembros comenzaron a sentirse implicados de manera natural al considerar que su aportación resultaba útil y obtenían resultados prácticos y reales. Así, investigadores y miembros de la comunidad se valieron de la aplicación Lexique-pro para diseñar el léxico etnográfico que, aparte de contener la información sobre las plantas, habla de la vida de la comunidad a través de las narraciones de la gente. Es decir, junto con las entradas y definiciones de las plantas con el nombre en quichua y castellano, se realizaron entrevistas relacionadas con su proceso de producción e historia. Finalmente, el proceso de validación de datos y edición constituyó una muestra más de metodología colaborativa, ya que, por ejemplo, se optó por la ortografía empleada localmente por cuestiones identitarias.

Bien es cierto que puede considerarse que aún falta trabajo por hacer. La recogida de datos es demasiado reciente y no se ha producido ningún análisis per se que permita inducir conclusiones sobre situaciones de contacto de lenguas desde el punto de vista lingüístico. Sin embargo, su punto débil es a su vez su punto fuerte: el proyecto resulta prometedor y tiene un gran potencial. El valor etnográfico del proyecto es innegable, y la calidad del material obtenido propiciará unos resultados significativos, especialmente si se valen de las ventajas de las diferentes propuestas metodológicas que se plantean en el presente monográfico.

Jennifer Leeman, en lugar de proponer un nuevo proceso metodológico, lleva a cabo una revisión crítica de los escollos metodológicos que pueden encontrarse en las investigaciones sociolingüísticas cuyos materiales de trabajo se extraen de los censos e institutos oficiales de estadística (quinto artículo). Goza de especial interés y es un tema de actualidad, debido a la importancia que están teniendo hoy en día las diversas interpretaciones de los resultados de las encuestas que llevan a cabo los institutos oficiales de estadística

Se trata de un trabajo de carácter epistémico, con una documentación sólida y prolija. Plantea el problema de que, tradicionalmente, los datos de los censos se han empleado como fuente fiable de información, como fiel reflejo de la realidad socioeconómica de una determinada comunidad, ya que los organismos gubernamentales cuentan, por un lado, con un número de recursos mucho más elevados que los investigadores y, por otro lado, por la objetividad e imparcialidad que se les presupone.

No obstante, la autora sostiene que, como consecuencia de que el modo de categorizar y comprender el mundo es individual, el número, la forma, la ausencia y el contenido de las preguntas acerca de un determinado tema (de la lengua en el caso que nos ocupa) condiciona los resultados que se obtienen, de manera que no se consigue una representatividad real.

La redacción del texto está repleta de ejemplos y situaciones reales (especialmente a partir de los censos de Estados Unidos, Canadá, España, Italia y Escocia) que otorgan una gran solidez a la argumentación expuesta. El hecho de que, por ejemplo, en Estados Unidos lleve haciéndose mínimo una pregunta sobre cuestiones raciales desde el primer censo oficial en 1790, en tanto que la primera pregunta de corte lingüístico no llegó hasta 1890, es una buena prueba de qué era trascendental en ese momento en el país norteamericano. Este hecho adquiere mayor relevancia si se compara con la fronteriza Canadá, donde lógicamente el debate lingüístico se encuentra a la orden del día debido a su situación de contacto de lenguas, algo que se refleja de manera frecuente en sus censos.

Asimismo, las opciones de respuesta que encuentran los encuestados también son resultado de un laborioso trabajo con el fin de cumplir con un objetivo específico. Es el caso del censo del País Vasco, donde la elección de cuatro respuestas posibles, en lugar de dos, acerca de las competencias lingüísticas en dicha lengua aportan una concepción distinta de la identidad vasca.

De hecho, incluso las respuestas por las que optan los miembros de una comunidad son a menudo respondidas erróneamente de manera deliberada con la finalidad de influir en la política lingüística de la región y conseguir que sus hijos se escolaricen en una lengua que consideran más útil o prestigiosa.

Jennifer Leeman concluye acertadamente que, a pesar de lo expuesto anteriormente, los censos resultan de gran utilidad y presentan multitud de ventajas. Sin embargo, conviene desconfiar de ellos lo suficiente como para al menos cerciorarse de quién los produce y con qué intención para evitar un análisis sesgado. De lo contrario, pueden producirse malinterpretaciones, tales como sobrestimaciones de contextos de multilingüismo, como ocurre con los informes del Instituto Cervantes sobre el estado del español fuera de la Península, ya que a menudo se considera hispanohablante a individuos con una competencia muy limitada de la lengua al basarse solo en datos de censos en los que esa información no aparece reflejada.

Poner el foco en este problema metodológico es necesario para avanzar y mejorar, pero no conviene olvidar que, aunque un investigador contase con el mismo presupuesto que los institutos oficiales de estadística y se empeñase en reflejar una realidad de una manera absolutamente objetiva e imparcial, esto no sería posible. Epistemológicamente, se considera que el conocimiento es el punto en el que convergen la realidad/verdad y las creencias, por lo que la visión personal siempre determina el resultado obtenido.

Clara von Essen, por su parte, aprovecha la ventaja de combinar la metodología cualitativa y la cuantitativa en su investigación sobre la adaptación de los inmigrantes argentinos en Málaga (España) (sexto artículo). La autora basa su investigación sobre la variación del fonema obstrúyete palatal /ʝ/, realizado tradicionalmente como postalveolares sonoras [ʒ] y sordas [ʃ] en Buenos Aires (BAS), y como aproximantes palatales sonoras abiertas [ʝ̞] o fricativas palatales sonoras [ʝ] en Málaga (MAL). Considera que la saliencia fonética de este proceso y, por tanto, la conciencia lingüística de la propia comunidad de habla permite reflejar el grado de acomodación de los argentinos.

La muestra se compone de 12 informantes clasificados por tres grupos de edad (18-25; 30-54; >55) y género (masculino y femenino), provenientes de Buenos Aires y con una experiencia mínima de 14 años en Málaga. Estos informantes fueron entrevistados por una investigadora local (15 minutos de entrevista semidirigida) y por la propia investigadora, también de origen argentino (30 minutos de entrevista semidirigida), con el fin de observar las implicaciones lingüísticas que pudiese conllevar. A continuación, en presencia de ambas, llevaron a cabo un test de pares ocultos y respondieron a un cuestionario sociorreticular. El análisis de la variable lingüística se llevó a cabo mediante un análisis acústico del número de cruces por cero (el parámetro acústico que mejor permite diferenciar estas fricativas) con Praat y mediante un análisis perceptivo a partir del etiquetado de la propia investigadora, con el fin de dar robustez al análisis. Estos análisis parten de la idea de que los individuos que muestren realizaciones percibidas como más aproximantes o con un menor número de cruces por cero tenderán a la acomodación lingüística con la comunidad de Málaga, y viceversa.

El principal punto positivo del trabajo de von Essen radica en la acertada combinación de metodología cualitativa y cuantitativa de manera complementaria. Por ejemplo, destaca cómo los hablantes inmigrantes adoptan rápidamente los prejuicios de las variedades del núcleo geográfico en el que viven. En el caso de los inmigrantes argentinos, los ejemplos extraídos de la observación directa y cualitativa ponen de manifiesto cómo estos han interiorizado el estereotipo negativo en cuanto a prestigio y positivo en cuanto a solidaridad del español meridional, que es característico de las variedades septentrionales del español peninsular.

Asimismo, destaca la investigación por la combinación de diversas técnicas que se emplean de manera coherente: test de pares ocultos (matched guise technique, Lambert et al. 1960) con la ayuda de un actor profesional que interpreta diversas variedades lingüísticas, con objeto de conocer las actitudes de los hablantes; complementación de análisis acústico y perceptivo de la variable lingüística; diversos análisis estadísticos: correlación de Pearson, t-test, análisis de conglomerado bietápico con su correspondiente diagrama de Venn, etc., sin dejar olvidado la intercalación de observación directa (entrevista semidirigida) e indirecta (cuestionario sociorreticular).

Las conclusiones que pueden inferirse del estudio de von Essen son las siguientes. En primer lugar, la acomodación de los inmigrantes argentinos en Málaga se encuentra en un estadio avanzado, aunque concentrada especialmente entre los miembros más jóvenes de la comunidad. En segundo lugar, los métodos de clasificación estratificacionales resultan insuficientes para explicar la variación en las situaciones de contacto de lenguas y migración. De hecho, el modelo de conglomerados que realiza a partir de la suma de las variables macrosociales, de redes sociales y biográficas o de pequeña escala presentan un porcentaje de explicación de variación V-Cramer: 0,918, en tanto que el modelo basado solo en la edad y el género tan solo explicaban un 85% de variación. Por ejemplo, prueba que la edad de llegada a Málaga resulta una variable con más fuerza en el modelo multivariante que la variable etaria tradicional. De esta manera, propone la existencia de tres conglomerados sociales. El conglomerado 3, formado por los individuos que llegaron a Málaga con una edad comprendida entre 3 y 11 años, con una red social de malagueños, con actitudes positivas hacia la variedad vernacular y sin planes de regreso a Argentina en el futuro, es el grupo que presenta una clara acomodación (99,2%). En el extremo contrario se encuentra el conglomerado 1, compuesto por individuos que llegaron con más de 18 años, con planes de regresas a argentina, con actitudes negativas a la variedad vernacular y que solo se relacionan con argentinos (3,2%).

Víctor Fernández-Mallat plantea una investigación sobre paisaje lingüístico (PL) desde un punto de vista eminentemente cualitativo (séptimo artículo). Basándose en los trabajos de Carr (2017) y Fernández-Mallat y Leimgruber (2018), estudia de manera novedosa la relación de los individuos con las señales de su PL; es decir, no analiza la información que contienen las señales, sino cómo los miembros de la comunidad interactúan con ellas. El objetivo es incorporar los métodos del análisis de la conversación para conocer las actitudes lingüísticas, ya que el análisis de la conversación pretende la identificación y caracterización lingüística de conversaciones naturales y socialmente contextualizadas.

El estudio del autor se basa en la selección de 5 señales en español en la ciudad suiza de Basilea. Todas estas señales se caracterizan por pertenecer a establecimientos o instituciones con una larga presencia en la ciudad, de manera que todos los informantes las reconocían como elementos del PL de Basilea. Fernández-Mallat mostró las señales a cinco hispanohablantes que emigraron a Basilea y les preguntó qué evocaban en ellos la presencia del español en la ciudad mediante la técnica del tour virtual implementada en Albury (2008) y Fernández-Mallat y Leimgruber (2018). Estos informantes llevan desde dos (migrantes recientes) hasta 30 años (migrantes establecidos) en la ciudad y que guardan una relación con el entrevistador. Cabe destacar que los hispanohablantes en Basilea constituyen un elevado porcentaje dentro de los migrantes en la ciudad (actualmente hay 5’000).

Son dos las principales conclusiones que extrae del análisis conversacional de las entrevistas realizadas. En primer lugar, cobra relevancia la cuestión espacio. La visión o consideración de la ciudad suiza como un elemento distante se relaciona con una valoración positiva de las señales en lengua española. De esta manera, buscan principalmente los migrantes recientes espacios donde su lengua materna se reterritorializa. En segundo lugar, el tiempo de estancia en Basilea, con la correspondiente mejora de las competencias en lengua alemana, juega un papel fundamental. Las experiencias vividas en el entorno de la ciudad y la percepción subjetiva del paso del tiempo matizan significativamente las actitudes.

Al igual que Marleen Haboud, la investigación presenta el problema de que la muestra de personas entrevistadas necesitaría poder ser ampliada en estudios futuros, tal y como el propio autor sugiere. Sin embargo, constituye un estadio preliminar relevante y necesario, en el que se vislumbra el potencial de implementar el análisis de la conversación no solo con el fin de lograr que los migrantes expresen sus actitudes, sino también para llevar a cabo su análisis.

En resumen, el presente volumen selecciona una lista de interesantes artículos que muestran coherencia alrededor de los nuevos enfoques metodológicos que deben incorporarse a los estudios de contacto de lenguas y migración. En este sentido, resulta básica la idea de la lengua como recursos. La realidad sociopolítica que experimentan los migrantes hoy en día induce a descartar las lenguas como entidades monolíticas. Por el contrario, debemos considerar que los migrantes tienen a su disposición un elevado número de recursos lingüísticos, asociados a variedades lingüísticas, diafásicas y diatópicas. El análisis de las actitudes y de la acomodación lingüística en estos supuestos debe contextualizarse en función de esta situación de superdiversidad y multiexposición lingüística.

Finalmente, resulta también de especial interés la idea de combinar metodologías cualitativas y cuantitativas para abordar el asunto de la migración. El siguiente paso posiblemente será eliminar el complemento dicotómico y, por tanto, disyuntivo, de dicha combinación. Parece quedar la impresión de que los métodos cuantitativos están reservados para los estudios de corte macrosociales y de que es necesaria la implementación de los métodos cualitativos para incorporar y tomar en cuenta la influencia de la variación individual en la selección de elementos lingüísticos. Sin embargo, estudios como el de von Essen ponen de manifiesto que la observación cualitativa de elementos individuales y biográficos también puede ser cuantificada e incorporada a modelos que expliquen un mayor porcentaje de realidad sociolingüística, de manera que estos elementos individuales sirven como correctores de los factores estratificacionales tradicionales; esto es, resulta muy acertado el intento de resaltar la importancia de métodos cualitativos, pero debe afrontarse desde una perspectiva de complementariedad.

Referencias bibliográficas

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