ReseñasSección dirigida por Alexandra ÁlvarezInfoling 4.21 (2020)

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Antonio Martínez González (Universidad de Granada (España)). Reseña de Cortés, Luís. 2019. El habla nuestra de cada día. 102 reflexiones sobre buenos y malos usos en nuestro idioma. Almería: Universidad de Almería. Infoling 4.21 (2020) <http://infoling.org/informacion/Review487.html>

La labor investigadora de la universidad alcanza su máximo valor cuando su divulgación llega a la sociedad y contribuye a mejorarla de alguna manera. Eso es lo que el profesor Luis Cortés Rodríguez, catedrático de la Universidad de Almería, ahora emérito, hizo entre 2009 y 2013 al publicar en la prensa, principalmente en el diario La Voz de Almería, decenas de columnas relacionadas con el uso de la lengua en la calle y en los medios de comunicación. Aquellos artículos de opinión sirvieron a muchos almerienses para recapacitar sobre su forma de hablar y de expresarse, y fueron objeto de atención de profesores que los llevaron a sus clases y a sus alumnos para que estos reflexionaran sobre la lengua que usaban y la gramática que estudiaban. Explica este devenir de la obra el catedrático almeriense en el prólogo e indica que hubo dos ediciones anteriores de parte de aquellos artículos periodísticos, una, de 2011, en papel, y otra, digital, de 2013.

Si aquellas columnas ayudaron a mejorar el uso de la lengua de los lectores del periódico almeriense o, al menos, a recapacitar sobre el habla nuestra de cada día, ahora el profesor Cortés Rodríguez da un paso más y a través de la Editorial Universidad de Almería difunde aquellas útiles y breves lecciones entre todos los estudiosos de la lengua española y su uso, y entre los curiosos de su evolución en una sociedad que está en continuo cambio y en la que los medios de comunicación ejercen una enorme influencia, mucho más que la que pudiera realizar el profesor de lengua española.

La nota que acompañaba la difusión de esta novedad bibliográfica en la web de Infoling decía claramente cuál era la intención del autor: «Con este libro, se pretende no solo que el lector considere los buenos y malos usos de nuestro idioma (principio de corrección), sino también que reflexione, por ejemplo, sobre aquellos aspectos que hacen que sus mensajes resulten más provechosos (principio de eficacia)». Corrección y eficacia, dos valores fundamentales de nuestra comunicación diaria, dos aspectos muchas veces olvidados en el uso de aquellos a quienes los medios de comunicación han elevado a la categoría de personajes influyentes y son imitados y seguidos por ciertos sectores de la sociedad. Y, también, muchas veces desdeñados por el discurso de nuestros políticos.

En la actual edición, que Cortés Rodríguez califica de definitiva y completa, se recogen los ciento dos artículos difundidos en la prensa, revisados y anotados para facilitar su utilidad al lector, y se agrupan en ocho bloques temáticos que reseñamos sucintamente a continuación:

El primero, titulado El bien hablar, recoge dieciocho artículos en los que el catedrático almeriense incide en el uso de las estrategias de cortesía y de argumentación que contribuyen a elaborar discursos aceptados por quienes los oyen. A explicarnos por qué sabemos si alguien habla mal o bien dedica cuatro de los artículos y cinco destina a examinar nuestros discursos en público. De la argumentación y la cortesía, el bien hablar (de una ministra) y los turnos en la conversación tratan los demás

El segundo bloque, Lenguajes especiales, incluye veinticuatro artículos y se centra en modelos de nuestra forma de hablar y escribir: el estereotipado discurso jurídico, el curioso español de la publicidad y el cada vez más empobrecido y sorprendente lenguaje político; empobrecido y sorprendente aunque en algunos momentos gozase de agilidad eufemística, como es el caso del discurso de Rodríguez Zapatero en julio de 2008, donde empleo catorce eufemismo para no decir la, en aquellos días, terrible palabra crisis. Además de los quince artículos que dedica al lenguaje de nuestros políticos, trata en otros dos del cada vez más curioso y a veces llamativo lenguaje del deporte; hay otros dos a mitad de camino entre la lengua de los políticos y los deportistas, uno de ellos en torno al lenguaje vago, el hablar sin decir nada, que en los días de campaña electoral conviene tener muy en cuenta.

A analizar algunas de las abundantes irregularidades léxicas y morfosintácticas de nuestra habla, y a denostar el uso de términos innecesarios (muletillas, expletivos, etc.) y el alargamiento de las palabras (archisilabismo es uno de los nombres que ha recibido) dedica los once artículos recogidos bajo el epígrafe Malos usos en el habla de todos los días, el tercer bloque del libro.

La ortografía y las dificultades de adaptación del estilo directo al indirecto, se tratan en dieciséis artículos englobados bajo el título de La ortografía y algunos empleos diferentes. En seis de ellos se analiza, desde el punto de vista del lenguaje, las grabaciones de las llamadas telefónicas de la denominada Operación Poniente, trama de presunta corrupción política pendiente aún de juicio; aunque Cortés Rodríguez no entra en valoraciones morales, sino en el análisis del discurso diferido de algunos de los implicados en las conversaciones recogidas por la policía judicial, por azares del destino va a coincidir la publicación de esta recopilación con el inicio del juicio.

El quinto bloque, Los andaluces y sus hablas, incluye cuatro artículos en los que el catedrático almeriense, responsable durante muchos años del Grupo de Investigación ILSE y de un proyecto de I+D sobre las series enumerativas y la repetición en el discurso oral en español, se acerca a las hablas andaluzas y trata de responder a la cuestión de cómo respetar nuestro dialecto andaluz (sic) sin atentar contra el español correcto –pregunta que le hace un periodista amigo–. No creo que sea este el lugar para discutir si lo que llamamos andaluz es un dialecto o un conjunto de hablas, las hablas andaluzas; el mismo autor lo aclara en el primero de sus artículos: «La primera puntualización es que en Andalucía no existe un habla única. Andalucía no es un territorio unitario ni geográfica ni histórica ni cultural ni lingüísticamente» (p. 304), afirmación con la que coincido y que refrendan los estudios hechos sobre el española hablado en Andalucía.

El sexto bloque temático, Lenguaje y sociedad, recoge trece artículos entre los que predominan los destinados al conocido y tratado tema del género y el sexo, cuestión que deriva siempre en esa pregunta que flota en el ambiente cada vez que se vuelve sobre él: ¿es machista nuestra lengua? Artículos sobre cómo hablan las mujeres con los hombres, las estrategias de comunicación de las mujeres dirigentes, las frases hechas y los refranes, y el español de la prensa completan este bloque.

El séptimo bloque, Sobre la enseñanza de la lengua española, está compuesto por dos artículos, «El español, el castellano y la LOGSE» y «La enseñanza del discurso oral». En el primero, aclara el profesor Cortés Rodríguez dos términos que a veces se confunde, castellano y español, como vemos que hace la Constitución (artículo 3.º). En el segundo, llama la atención sobre un aspecto olvidado en nuestras aulas, enseñar a los alumnos a expresarse oralmente, labor en la que el profesor Cortes Rodríguez ha sido pionero en la Universidad de Almería.

El último bloque, Sobre herramientas para el buen uso de nuestra lengua, recopila catorce artículos en los que explica en qué medida el uso de los diccionarios de dudas, los libros de estilo, la Nueva gramática, la Ortografía de la Academia o la página web de la Fundéu nos pueden ayudar a mejorar el uso de nuestra lengua.

Añade el autor un Epílogo para no despedirse a la francesa –así lo dice–, expresión que nos explica y a las que añade unas palabras de don Ramón de la Cruz y del Quijote sobre cómo terminar una obra. Ocho páginas de bibliografía y un extenso índice de nombres propios, materias, voces y frases hechas sirven de colofón a las 462 páginas que componen la obra.

De las sabias palabras y consejos de D. Quijote y Sancho se alimentan muchos de los artículos, y con ellas se inicia o finaliza la lección que nos enseña. El profesor Cortés Rodríguez los ha escrito con amenidad y ha sabido mezclar en ellos el precepto con la anécdota; así nos explica, por ejemplo, que no le gusta la bata para estar en casa (p. 31), o que se ha enterado de que en dos regiones españolas no se pagaban impuestos al Estado (p. 307), o nos cuenta las dificultad de comprender al tendero de Antequera que no tenía café, sino sebá tostá, y la dificultad de la señora madrileña para encontrar harina La Carmita (p. 313); hasta Puigdemont tiene su artículo («Puigdemont y el uso perverso del lenguaje», págs. 147-149). Toques de humor que reflejan el carácter abierto y el discurso cercano al oyente de este gran investigador. Discurso en el que siempre queda clara la intención del autor, que puede resumirse en las palabras que cierran el artículo donde habla de la bata: dar unos consejos para hablar adecuadamente, con discreción y sin impurezas (pág. 32), sin olvidar que la letra no tiene necesariamente que entrar con sangre, como decía el refrán de la antigua escuela de palmeta y coscorrón (la letra con sangre entra).

Gracias al catedrático por sus enseñanzas y enhorabuena a la Universidad de Almería por esta publicación de la colección Humanidades.