ReseñasSección dirigida por Covadonga López Alonso y María Matesanz del BarrioInfoling 11.14 (2022)

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Margarita Borreguero Zuloaga (Universidad Complutense de Madrid). Reseña de Brenes, Ester; González, Marina; Grande, Francisco. 2019. Enunciado y discurso: estructura y relaciones. Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla. Infoling 11.14 (2022) <http://infoling.org/informacion/Review443.html>

En 2016 se celebró en la Universidad de Sevilla el Congreso Internacional “Enunciado y discurso: estructura y relaciones” organizado por el grupo de investigación “Argumentación y persuasión en Lingüística”, dirigido por Catalina Fuentes Rodríguez. Una parte de los trabajos presentados en esa ocasión se recogen en este volumen, que tiene como preocupación central la estructura del discurso más allá de la sintaxis. Es esta una cuestión que ha ocupado en los últimos años a varios grupos de investigación en España y en otros países europeos (fundamentalmente Francia, Bélgica, Suiza e Italia) con el objetivo, por una parte, de describir la organización del discurso a partir de criterios informativos y, por otra, de proponer modelos de segmentación del discurso a partir de criterios prosódicos, sintácticos y semánticos.

La articulación informativa de los textos permite explicar fenómenos que solo aparentemente son sintácticos, como el uso del imperfecto de subjuntivo en las relativas con antecedente específico, tan característico del lenguaje periodístico (Obama, el que fuera presidente de EE.UU.), que estudia Carmen Ballesteros de Celis (pp. 17-26). Partiendo de una descripción de los modos verbales y de los tipos de antecedentes es difícil explicar este imperfecto que sustituye en unos casos a un pretérito indefinido y en otros a un pluscuamperfecto de indicativo. Pero si se tiene en cuenta el tipo de información que aparece en estas relativas (conocida o supuestamente conocida por los lectores, mejor que temática, como la etiqueta la autora) es fácil entender que ese subjuntivo funciona como una marca del estatus informativo del contenido de la relativa: es una marca de información de fondo, de información no relevante, porque se considera que forma parte del conocimiento del mundo compartido por el periodista y sus lectores.

En relación con los modelos de segmentación discursiva, el volumen se hace eco de dos de los modelos que, en su aplicación al estudio de las lenguas romances, han tenido más fortuna en la lingüística contemporánea. De una parte, el modelo de Basilea, que propone una delimitación de las unidades del discurso escrito contemporáneo en lengua italiana guiándose, entre otros criterios, por una interpretación textual de los signos de puntuación. Angela Ferrari, autora principal de este modelo, presenta sucintamente las Unidades Comunicativas (Enunciados)1 y las Unidades Informativas (Marco, Núcleo, Apéndice) en que pueden segmentarse los Enunciados en los textos escritos, como resultado de una doble operación: la decodificación lingüística y la actividad inferencial del intérprete. La estructura semántico-pragmática de un texto queda definida por los distintos niveles estructurales: léxico, morfológico, sintáctico y gráfico. En este último destaca el papel que juegan los signos de puntuación. De hecho, la hipótesis principal en torno a la cual se articulan los cuatro estudios que cierran el volumen es que los signos de puntuación no tienen como función principal delimitar unidades sintácticas o servir de guía prosódica en la lectura en voz alta, sino que su función es sobre todo textual, puesto que son capaces de delimitar unidades discursivas allí donde no siempre hay fronteras sintácticas.

Angela Ferrari (pp. 303-319) presta especial atención al papel que juega la coma como signo de puntuación (tanto la coma que delimita estructuras parentéticas como la que separa elementos de una enumeración) y a su capacidad para crear Unidades Informativas segmentando los Enunciados más allá de las fronteras establecidas por la sintaxis. A esta puntuación anti-sintáctica está dedicado el trabajo de Filippo Pecorari y Fiammetta Longo (pp. 345-360), en concreto a la combinación del punto, la coma, la raya y los puntos suspensivos con la conjunción copulativa e y a su capacidad de marcar límites entre unidades del discurso. Roska Stojmenova y Benedetta Rosi (pp. 361-371) analizan la función de los dos puntos y del punto y coma para marcar relaciones lógico-argumentativas con alcance global sobre el Enunciado o con alcance local. Especial mención merece el minucioso estudio de Letizia Lala (pp. 321-344) sobre el punto interrogativo, que pone de relieve la variedad de unidades estructurales que pueden ir seguidas de un punto interrogativo, los diversos actos lingüísticos que marca y, sobre todo, sus valores textuales en contextos dialógicos y monológicos. Todos estos trabajos llevados a cabo por los miembros del grupo de investigación de la Universidad de Basilea ponen de manifiesto un conocimiento profundo de la estructura textual más allá de las relaciones de cohesión, y abren un camino para la investigación por el que esperamos que también transite la lingüística española.

El segundo modelo, más familiar para el lector español, es el modelo Val.Es.Co., representado en el volumen por el artículo de Antonio Hidalgo (pp. 229-250), que reflexiona sobre la necesidad de segmentar los textos conversacionales apoyándose en dos criterios: el criterio prosódico, para poder identificar los grupos entonativos, y el criterio auditivo-perceptivo, que permite subsanar problemas y posibles errores en la segmentación del discurso, relativos, por ejemplo, a la calidad del audio o a la presencia de fragmentos truncados. Apoyándose en estos criterios y en un tercer criterio de naturaleza pragmática, el modelo distingue dos tipos de unidades monológicas (internas al turno): el acto y el subacto. La correspondencia entre estas unidades y el grupo entonativo es más compleja de lo que podría parecer en un primer momento. Al autor le interesan en particular las dificultades para identificar los subactos adyacentes, especialmente cuando se trata de marcadores del discurso, e insiste en que no todo marcador del discurso constituye siempre, por el mero hecho de pertenecer a esta categoría funcional, un subacto adyacente: es necesario que esté realzado prosódicamente.

De hecho, los marcadores del discurso, objeto de estudio de seis de los veinte trabajos (pero mencionados en otros dos), constituyen un tema central en esta miscelánea. Los artículos abordan algunas de las cuestiones candentes de la investigación actual en este ámbito. Por ejemplo, el estudio de la combinación de marcadores, que afronta Margarita Porroche (pp. 81-97), se ha convertido en uno de los aspectos del análisis de estos elementos sobre los que más páginas se han escrito en los últimos años por parte de investigadores de la talla de Fraser, Hansen, Waltereit, Dostie, Bazzanella. Para el español, sobresalen las reflexiones de Cuenca y Pons Bordería y, desde una perspectiva histórica, las de Octavio de Toledo, entre otros. Porroche atiende algunos aspectos que han sido descuidados por otros investigadores: por ejemplo, cómo la categoría gramatical originaria de los marcadores determina sus posibilidades de combinación, las diferencias entre combinaciones del mismo marcador y de marcadores distintos, las distintas funciones discursivas de las combinaciones en las que se repite un mismo marcador, y el grado de integración entre los marcadores combinados (adición o subordinación) condicionado por las diferencias funcionales entre ellos.  

Tres trabajos se hacen eco de la efervescencia de la investigación histórica sobre los marcadores. En primer lugar, el excelente artículo de Katherina Gerhalter (pp. 133-153) sobre la evolución de justamente, exactamente y precisamente (y sus variantes justo y exacto) como marcadores de afirmación. No constituyen casos paradigmáticos de gramaticalización porque siguen siendo transparentes semánticamente y solo se observan cambios en el plano sintáctico. Sin embargo, no parece que estos cambios se hayan producido por elipsis a partir de estructuras copulativas (es justo eso, es así exactamente) y la autora encuentra en la hipótesis de la cooptación de Heine un marco explicativo para dar cuenta de una desvinculación brusca de la sintaxis oracional que da lugar a unidades discursivas prosódica y sintácticamente autónomas en un hueco estructural concreto: la posición de inicio de turno. Su integración en el paradigma de los marcadores de afirmación solo está documentada a partir del s. XIX, siglo clave para la reorganización de los marcadores del discurso en español. Además, en el último siglo precisamente se ha convertido en un inversor argumentativo en la medida en la que afirma contraviniendo las expectativas del interlocutor (- ¿Cómo vamos a cogernos una semana de vacaciones con todo el trabajo que tenemos? – Precisamente por eso).

En segundo lugar, Ana Llopis Cardona (pp. 155-179) presenta una sólida investigación sobre la gramaticalización de igual y lo mismo como marcadores epistémicos. Lo interesante en el caso de igual y lo mismo es el desarrollo paralelo de estas formas que se desgajan de las estructuras comparativas de igualdad para convertirse en marcadores con valor epistémico solo en el s. XX. La autora identifica dos contextos puente (cuando funcionan como un adverbio de modo en combinación con otro elemento modal y cuando forman parte de una estructura comparativa en la que se comparan las posibilidades) a partir de los cuales puede explicarse la evolución por reanálisis y un contexto de cambio (adverbios de duda en contextos hipotéticos) que anticipa el valor epistémico que tiene en la actualidad en el español peninsular. Por último, Ariana Suárez Hernández (pp. 181-196) rastrea también el proceso de gramaticalización del adverbio seguramente y de la locución adverbial con seguridad que, sin perder su valor etimológico originario, adquieren a partir del s. XVIII la función de expresar la certeza. La autora se fija especialmente en los cambios en el plano sintáctico de los que ofrece abundantes ejemplos, aunque se echa en falta una descripción más sistemática de los contextos puente.

Con un enfoque sincrónico, Silvia Eva Agosto Riera y Ana Marcovecchio (pp. 117-132) reúnen en su estudio consideraciones sobre la polifuncionalidad de dos marcadores que comparten en su semántica original el cuantificador universal todo: todavía y total. También se abordan en este volumen cuestiones relativas a las dificultades que entraña la traducción de los marcadores, como el estudio sobre comunque de Carla Prestigiacomo (pp. 99-116) a partir de los textos de la revista del periodo fascista Legioni e Falangi (1940-43) y sus traducciones al español. Los estudios sobre traducción arrojan mucha luz sobre cuestiones relativas a la polifuncionalidad, las posiciones enunciativas y la combinación con otros elementos discursivos que vale la pena explorar. Este estudio tiene, además, el mérito de haber encontrado un corpus paralelo bilingüe no contemporáneo para el italiano y el español, que seguramente abrirá nuevos horizontes a los estudios contrastivos en perspectiva diacrónica.

Ampliando el objeto de estudio más allá de los marcadores del discurso, el estudio de Micaela Carrera de la Red (pp. 265-285) pone el foco sobre la configuración textual de un interesante corpus de cartas escritas por mujeres del s. XIX en la región ecuato-colombiana. Su menor formación y la situación desesperada en la que muchas se encuentran propician que afloren en esta correspondencia una gran cantidad de rasgos de la oralidad. Esta estudiosa analiza fenómenos como la elipsis, la alteración del orden de constituyentes, las repeticiones, la modalidad enunciativa, junto a otros rasgos de naturaleza morfológica, que permiten caracterizar esta particular variedad subestándar. Es muy relevante el descubrimiento de una estructura con ser focalizador en una carta fechada en 1828 procedente de la Región Andina (te encargo es una tasita), lo que obliga a revisar la hipótesis de que este fenómeno tuviera origen en el habla urbana colombiana y retrotrae veinte años la datación más antigua que se conocía hasta la fecha. En cuanto a los marcadores que se encuentran en este corpus epistolar, se consignan formas específicas de conectores consecutivos (con pur que) y recapitulativos (en fin, es decir), así como marcadores conversacionales (pue que), entre otros.

Otros fenómenos típicos de la oralidad que se abordan en estas páginas son aquellas estructuras que difícilmente se encuentran en textos de la distancia comunicativa. Víctor Pérez Béjar (pp. 63-80) nos habla de las causales suspendidas (como no tengo nada que hacer…) que analiza desde la perspectiva de la gramática de las construcciones. En el discurso funcionan como enunciados independientes que focalizan el contenido proposicional a partir del cual se desencadena las inferencias que permiten su interpretación y contribuyen, además, a la construcción argumentativa del texto. Por su parte, María Valentina Barrio Corral (pp. 197-215) se ocupa de otras construcciones con como, que tienen una función muy distinta: la de cuestionar, por medio de un enunciado eco, el contenido de lo dicho por el hablante en el turno anterior (¿cómo que no vienes?). Desde el enfoque del análisis conversacional, estas réplicas forman la segunda parte de un par adyacente y constituyen una intervención reactiva y un acto no preferido de disenso o desacuerdo. Este desacuerdo puede producirse en distintos planos: frente al contenido del enunciado (por considerarlo erróneo, inapropiado, contradictorio, sorprendente), frente a la forma (descortés o inadecuada), frente a lo que implica, o frente al hecho mismo de la enunciación (por innecesario).

Algunos trabajos focalizan determinados huecos funcionales y describen la variedad de elementos y estructuras que pueden aparecer en ellos. Es el caso de la periferia derecha en el trabajo de Rafael Martínez (pp. 27-43), que presenta una lista de las diversas estructuras que pueden ocupar esta posición enunciativa en el griego antiguo (aposiciones, relativas, construcciones con participio, subordinadas adverbiales), entendiendo periferia derecha en un sentido muy amplio, y quizá algo intuitivo, como estructura parentética que sigue al núcleo predicativo de la proposición principal. También es el caso del artículo de Mª Soledad Padilla (pp. 45-61) en torno a la intervención reactiva en el intercambio dialógico. Entre los varios elementos que pueden aparecer en este lugar de la estructura conversacional, la autora describe las funciones de las expresiones lexicalizadas cómo lo sabes, dímelo a mí, como/cuando quieras, que analiza a partir de un corpus de interacciones en redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea.

Por su parte, Luis Cortés (pp. 217-228), en la línea de sus investigaciones sobre el discurso político, presta atención a aquellas estructuras discursivas que propician el aplauso en la oratoria política. Se sirve para ello de un corpus de discursos pronunciados por Rodríguez Zapatero en los debates sobre el Estado de la Nación (2005-2011) y focaliza su atención en reformulaciones que, en distintos lugares del discurso, asumen funciones explicativas, recapitulativas o ejemplificativas. Tampoco faltan reflexiones relativas a la polifonía discursiva en las narraciones orales típicas de la conversación, como el estudio de Bernardo Pérez Álvarez (pp. 251-286) sobre un corpus de textos orales recogido en Michoacán, ni una aproximación pragmática a la morfología, como la que realizan Cecilia Criado y María Antonieta Andión (pp. 287-302) a los diminutivos, señalando los usos afectivos, mitigadores e irónicos que adquieren en el discurso y las diferencias de uso entre las principales variedades del español.

Se trata, por tanto, de un volumen con estudios muy valiosos y sugerentes que permiten comprender por dónde discurre en este momento la investigación en el análisis del discurso, el amplio abanico de fenómenos estudiados, la variedad de los corpus que sirven de base empírica a los análisis y qué horizontes abren para nuevas investigaciones.


Notas

1 El uso de las mayúsculas es una convención de este modelo para evitar la confusión entre las unidades propias de esta propuesta teórica y otras realidades lingüística que también se designan con estos términos.