ReseñasSección dirigida por Yvette BürkiInfoling 5.77 (2019)

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María López García (UBA). Reseña de Muhr, Rudolf; Marley, Dawn. 2015. Pluricentric Languages: New Perspectives in Theory and Description. Frankfurt am Main: Peter Lang. Infoling 5.77 (2019) <http://infoling.org/informacion/Review267.html>

La obra reseñada es el tomo decimoséptimo de la colección Österreiches Deutsch-Sprache der Gegenwart (alemán austríaco en el presente) editada por Rudolf Muhr, y es resultado de la reunión llevada adelante por el NDV-WG en Univesity of Surrey, Guildford (UK) en julio de 2014. El Grupo de trabajo en variedades no dominantes de lenguas pluricéntricas  (en adelante, NDV-WG por su nombre en inglés: Working group on Non-dominant Varieties of Pluricentric Languages) se fundó en 2010 por iniciativa de Rudolf Muhr y desde entonces se ocupa de organizar conferencias internacionales. El objetivo principal del trabajo del NDV-WG es documentar la situación de las variedades no dominantes en lenguas de todo el mundo con la finalidad de identificar características comunes o divergentes y extraer conclusiones para su codificación, y planificación de su corpus y estatus. El grupo se ocupa de reunir a los académicos que ya están trabajando en estas variedades, y también busca interesar a otros a unirse al grupo de trabajo y contribuir a sus objetivos de investigación.

El propósito que atraviesa los 18 capítulos que componen el volumen es problematizar la definición clásica de pluricentrismo, identificar las condiciones sociales, históricas y políticas entrañadas en el concepto y delimitar los problemas vinculados con la proyección de estándares nacionales más allá de las fronteras. Los capítulos intentan pensar productivamente este término en el contexto de las investigaciones concretas sobre variedades no dominantes (VND) de distintas lenguas alrededor del mundo, es decir, las variedades resultantes de la introducción colonial de una lengua en países donde no era hablada y su desarrollo en ese nuevo entorno.

La primera parte “Aspectos teóricos del pluricentrismo y descripción de la variación” consta de seis trabajos, que inician con un extenso despliegue teórico metodológico del mismo Muhr.

En “Gestión del dominio lingüístico en lenguas pluricéntricas y más allá” Muhr busca identificar y caracterizar los mecanismos por los cuales la “variedad madre” de una lengua pluricéntrica formaliza y sostiene su dominancia a través del tiempo y de la partición geográfica. Según la propuesta, la dificultad implicada en el concepto de VND es que, al no ser operativo el concepto de estándar (asociado a la variedad madre), se abre un abanico de otras variables graduables y difíciles de cuantificar. Por otra parte, la ausencia de codificación abre las variedades a un continuo que transcurre entre más cerca de la “norma ideal” y variedades fuertemente influidas por las lenguas nativas. Atendiendo a este problema metodológico y teórico de base, el aporte central la propuesta radica en presentar distintos casos que se explican por fuera de la lógica pluricéntrica en términos clásicos y los problemas que una teórica apropiada debería ser capaz de atender. El capítulo de apertura, en efecto, apoya cada afirmación con nutridos esquemas plagados de datos y encuestas probatorias (entre los muchos materiales desplegados para el lector, se encuentran lenguas oficiales empleadas en organizaciones internacionales, o institucionalización de lenguas en los medios de comunicación y en el sistema escolar, comentarios particulares y referencias recientes y clásicas sobre a las fuentes de información de cada una de las lenguas mencionadas en los ejemplos, las trayectorias políticas e históricas involucradas, rasgos lingüísticos puestos en juego, etc.). Esta profusión de datos no solamente es operativa en el sentido de la fundamentación de las afirmaciones (entre muchas otras variables definitorias del estatuto de las distintas lenguas pluricéntricas de las que se ocupa), sino que también confiere al capítulo la condición de fuente de consulta obligada en tanto los datos recogidos están puestos en relación con un modelo teórico que explica el vínculo entre los datos y decisiones glotopolíticas nacionales, regionales y transregionales.

La capacidad de analizar las particularidades específicas de las VND y su eventual clasificación permite, según varios de los autores del volumen, seguir la evolución de las variedades (potencialmente) dominantes en desarrollo.

Su trabajo propone variables (inspiradas en el desarrollo de Cline 1992) metodológicas desde las cuales medir el grado de dominación de determinada variedad en una lengua pluricéntrica (estos “niveles funcionales” serán los puntos de partida para el análisis de las VND retomadas en cada uno de los capítulos). El investigador ofrece, para cada una de las variables en cuestión, profusas tablas y cuadros que le permiten justificar cuantitativa y cualitativamente la relevancia de los niveles funcionales reconocidos a través de datos actuales sobre las lenguas mayoritarias alrededor del mundo. Rápidamente, podemos señalar algunos que serán frecuentemente retomados por los capítulos del volumen:

- estatuto político/económico (cultural y militar, eventualmente);

- difusión a través de medios electrónicos y organizaciones internacionales de enseñanza de lengua (lo que favorece la dominancia por la vía de la predominancia).

- estrategias de centralización transnacional: instituciones y organizaciones internacionales que promocionan la centralización de norma y su difusión (muy común en lenguas de colonización representadas a través de academias)

- existencia de organizaciones que aseguran el control y la centralización del aparato normativo a través de su equipamiento y promoción de principios exonormativos (son exonomativos en el sentido de que impactan más allá de sus fronteras, mayoritariamente en países antiguas colonias ahora independizadas con VND potencialmente dominantes en desarrollo).

- gestión de estrategias para asegurar la dominación difundiendo, aun entre las variedades no dominantes, una codificación exonormativa.

Esencialmente, el capítulo de Muhr brinda los ejes de análisis para encarar metodológicamente las tramas que urde el dominio lingüístico.

El capítulo presenta los diversos y profundos condicionamientos que están involucrados en las relaciones entre las variedades de una misma lengua y entre esas variedades y otras lenguas con las que están en contacto. Denuncia las políticas que buscan reducir el estatus de las variedades no dominantes al rango de regional; reafirmar el círculo normativo atendiendo a los usos del “hablante educado” para constituir datos sobre los usos (lo que a su vez redunda en la jerarquización de esa norma): emplear etiquetas poco discretas o ambiguas para nombrar el ámbito de uso de ciertas formas, reproduciendo la jerarquización entre formas llamadas estándares y otras formas descriptas para un ámbito más difuso. Los efectos son la estigmatización de los términos de VND en su fonología, morfología y significados alternativos/adicionales, los cuales, según esta propuesta, son los recursos constitutivos del polo dominante (la región dominante / la clase social dominante / el criterio de la mayoría / la atención a ciertos círculos educados, etc.).

El trabajo general propone hacer foco desde una mirada multilingüe que permita abandonar términos como subestándar o dialecto (por variedad regional). En ese sentido, este primer capítulo provee el marco de lectura, el foco de atención y a los problemas que de un modo u otro están desarrollados a través de la casuística descripta por los especialistas del volumen.

Por su parte, el trabajo de Gerhard Leitner, “La transformación de situaciones lingüísticas: el modelo del hábitat”, repasa los antecedentes centrales de los modelos sociolingüísticos desde los que se ha intentado abordar las diferencias al interior del inglés. Buscó apartarse de las soluciones taxonómicas que sostienen que las lenguas tienen un núcleo, una forma estándar aplicable universalmente, y un conjunto de rasgos periféricos para acercarse a los modelos dinámicos, dispuestos a aceptar el pluricentrismo. El recorrido parte del modelo de los círculos de Kachru que explica el uso (interno, externo, en expansión) del inglés, y avanza sobre los aportes del dinamismo propuesto por Schneider, que otorga un rol definitorio a las condiciones extralingüísticas en la evolución del inglés en los distintos territorios de expansión. A partir de estos aportes, el autor sostiene que la estricta direccionalidad con que analiza la evolución de las variedades, la falta de herramientas para analizar el conflicto con las lenguas en contacto y el punto de vista anglocéntrico se solucionan parcialmente con los aportes de la etnología y la etnografía. El capítulo se instala en el modelo del hábitat en tanto le permite dar cuenta cabalmente de dos casos en los que las distintas condiciones políticas (internas, regionales y globales), sociales, históricas y lingüísticas impactan en las peculiaridades de las variedades del inglés: el caso australiano y sudasiático. A partir de esos ejemplos, afirma que este modelo es especialmente productivo para dar cuenta de la tensión entre los desarrollos locales (epicentros con variedades no necesariamente dominantes) y el nivel global. El análisis de caso y la articulación con los enfoques teóricos hace de este capítulo la bisagra entre el modelo de análisis planteado por el compilador y el despliegue casuístico de los capítulos que componen el resto del volumen y que, en adelante, repasaremos sucintamente.

El capítulo “El vocabulario de las variedades no dominantes del inglés en el Oxford English Dictionary (OED)” de Danica Salazar  se ocupa de verificar las dificultades específicas que entraña dotar a las VND de instrumentos de gramatización y, con ello, de legitimidad. El análisis se centra en identificar el lugar que se le otorga a la variedad filipina del inglés en el autorizado OED. De acuerdo con el perfil glotopolítico del volumen, el artículo repasa brevemente las condiciones histórico sociales y lexicográficas entrañadas en el inglés en su VND filipina. Una breve sección del capítulo se ocupa de caracterizar un proyecto de investigación desarrollado por la Oxford University Press y Oxford University: Philippine Dictionary of English. El diccionario en marcha (hasta la publicación del volumen que reseñamos contaba con 800 entradas) incluye algo más que meras alusiones a flora y fauna, en tanto se aparta del principio de que las variedades aportan meras diferencias léxicas vinculadas con la geografía donde se inserta la variedad dominante (algo que la autora advierte en el OED). Según Salazar, el propósito del proyecto de diccionario de inglés filipino es encontrar un balance apropiado de las palabras que reflejen el inglés empleado y generado por esos hablantes y consiga responder a sus necesidades y expectativas. De esta forma, sostiene la autora, se contribuye al reconocimiento de las variedades emergentes y al desarrollo de la teoría y la práctica del pluricentrismo.

El aporte de Carla Amorós Negre “La determinanción de las variantes estándar: el uso lingüístico en el español pluricéntrico” comienza por una interesante disquisición acerca de la variabilidad en la consolidación de la norma y la pertinencia de pensarla en términos de grado. Explica que las variables no tienen el mismo estatus en los distintos países de habla hispana y que, para hacer productiva la reflexión en términos pluricéntricos, es preciso considerar esa coexistencia. El caso particular que analiza Amorós es la construcción gramatical queísmo (uso del pronombre relativo que sin el antecedente de la preposición de) en los caos en que esta construcción gramatical es requerida por la norma. En la misma línea que el trabajo anterior, busca describir en detalle las características de los rasgos de las normas “educadas” o “estándar empírico” emergentes en el mundo hispánico (el fenómeno lingüístico descripto por el artículo sería uno de los tantos posibles) y el grado de estandarización, es decir, el grado de aceptabilidad y estatus vigente en cada comunidad específica.

Sobre el corpus recogido en el CREA (Corpus de Referencia del Español Actual) y el macrocorpus de la norma lingüística culta de las principales ciudades del mundo hispánico (en este segundo corpus encuentra más ocurrencias del fenómeno, pues el porcentaje de casos orales es mayor) y un análisis sobre descripción y zonificación, el capítulo postula que el concepto de “correcto” o “normal” es inaplicable a casos como este. Propone, en cambio, pensar la inestabilidad funcional del queísmo (que el trabajo, a partir del análisis del corpus consultado, asocia al rasgo oral/escrito) desde la óptica del estándar como un continuum. La propuesta del capítulo es, entonces, el estudio sincrónico del grado de estandarización de un fenómeno lingüístico particular. Para ello deberá ser tenido en cuenta el estándar explícito (el estándar prescripto y codificado) y el implícito (la normativa presente en la performance del hablante) y, agrega para futuros trabajos: la estandarización actitudinal, es decir, el estatus que el propio hablante confiere a la variante en cuestión.

El capítulo “Construcciones pronominales e indeterminación del sujeto en variedades del portugués”, de Amália Mendes, Ma. Eugênia Lammoglia Duarte, Ma. Fernanda Bacelar do Nascimento, Luísa Pereira y Antónia Estrela muestra resultados de un proyecto de investigación sobre un corpus de gran escala que desarrollan investigadoras de la Universidade de Lisboa y Federal do Rio de Janeiro. El capítulo en particular busca representar la naturaleza pluricéntrica del portugués a partir de focalizar el clítico se del portugués y su uso en Portugal, Brasil (donde los hablantes lo reconocen como formante de su identidad cultural) y también en cinco variedades africanas de países donde el portugués es lengua oficial (aunque frecuentemente segunda lengua en contacto con una gran diversidad de otras lenguas habladas por la población): Angola, Cabo Verde, Guinea-Bissau, Mozambique y Santo Tomé y Principe (las autoras destacan el crecimiento del estatus de esa lengua como fuente de unidad nacional). El estudio rastrea la aparición de la partícula en todos los contextos gramaticales posibles: reflexivos, en verbos inherentemente pronominales, construcciones pasivas, cláusulas finitas; y encuentran notorias divergencias en las distintas variedades del portugués.

Es destacable en términos de proyección teórica y política el hecho de que la variación brasilera es aceptada y reconocida como única entre los jóvenes, al punto de que circulan manuales de estilo de editoriales, diarios que desatienden las “gramáticas tradicionales”. Las autoras señalan que la creciente importancia demográfica y económica de Brasil contribuyó al paso desde una perspectiva exonormativa hacia una endonormativa, lo que convierte en estándar la variación registrada en ese país respecto del estándar europeo.

El capítulo “Vos y yo en el sueco hablado en Suecia y el hablado en Finlandia en reuniones de supervisión” preparado por Sofie Henricson, Camilla Wide, Jenny Nilsson, Marie Nelson, Catrin Norrby y Jan Lindström es resultado de las observaciones de un equipo de investigadores de las universidades de Turku, Estocolmo, Helsinski y el Instituto de Lenguaje y Folclore de Gothenburg. El corpus de trabajo, como indica el título, son las grabaciones de las reuniones de supervisión entre directores y tesistas en el nivel superior. Como sucede con el resto de los capítulos del volumen, inicia con una puesta en conocimiento de la situación del sueco en Suecia, donde es L1 para un 85% de la población, y se constituye en variedad dominante; y en Finlandia, donde es hablado por un escaso 5%, y es variedad dominada. Los investigadores señalan que resulta interesante para el estudio de las lenguas pluricéntricas el hecho de que, pese a ser minoritario y no dominante, el sueco finlandés mantiene el estatus de lengua oficial (aunque esta variable no parecería pertinente a la hora de dar cuenta de la variación en los usos pronominales que el proyecto analiza).

El análisis atiende al uso de los pronombres en ese contexto institucional específico en tanto indicadores de cómo se posicionan los interactuantes a sí mismos y al otro, y permite entrever las diferencias culturales vinculadas con las estrategias de cortesía en los dos países. En atención a resultados obtenidos por estudios anteriores, para este trabajo consideran la distinción entre solidaridad (mayoritaria en Suecia) y respeto (mayoritario en Finlandia). Los pronombres analizados son jag (yo), du (vos/usted), man (indefinido, impersonal) y vi (nosotros). Las conclusiones confirman estudios anteriores. Los pronombres son útiles para identificar rápidamente la gestión de atmósferas y estrategias de cortesía. Los patrones de uso de pronombres específicos de cada variedad no son la única marca de variación, sino que indican variación pragmática en tratamiento y estrategias de cortesía vinculadas a la asimetría en la relación director-dirigido estudiada.

La segunda sección del tomo se titula “Nuevas” lenguas pluricéntricas y variedades no dominantes”. Se compone de ocho capítulos que ofrecen un panorama casuístico del fenómeno global. Este apartado suma ejemplos que fungen como argumentos de peso a la propuesta del volumen: las variedades no dominantes y las lenguas que, en atención a  la definición estricta de pluricentrismo, no eran calificadas como pluricéntricas a la luz de esta nueva propuesta resultan de interés y productividad teórica. Dada la centralidad de los factores no lingüísticos (históricos, sociales, políticos, entre muchos otros) en toda investigación que pretenda explicar la extensión de una lengua en determinado(s) territorio(s), en este segundo apartado del volumen los capítulos destinan buena parte de sus páginas a dar cuenta de las condiciones histórico geográficas de las lenguas en cuestión, las actitudes de los hablantes, las regulaciones actuales o pasadas a las que las lenguas han sido sometidas y, fundamentalmente, el lugar que la lengua ha ocupado en la gestión de una identidad nacional independiente respecto del país colonial que ha impuesto su lengua en el territorio invadido.

Aditi Gosh estudia en “Bengalí como lengua pluricéntrica” el modo en que la política, la religión y la cultura de la región dan forma a la lengua y delimitan la naturaleza de su pluricentrismo. Se ocupa de mostrar que determinados acontecimientos del siglo XX, tales como el asesinato en 1952 de jóvenes estudiantes bangladesíes en lucha por instalar bengalí como lengua oficial de Pakistán, o el rol unificador de la lengua en los profesos de partición de Bengala (que supuso independencia religiosa), han resultado cruciales para la formación del bengalí como lengua pluricéntrica y su relación con las variedades nacionales. El detalle pormenorizado de los factores congregados en esos eventos vinculados con la lucha por los derechos lingüísticos como ejercicio político/identitario pretende mostrar el modo en que se construye y consolida la unidad de grupos étnicos y religiosos en torno de la lengua. Aditti afirma que el desarrollo del bengalí como lengua pluricéntrica con estándares nacionales muy cercanos demuestra la incidencia de los procesos históricos y políticos y su rol determinante en la naturaleza pluricéntrica de una lengua.

Gerhard Edelmann estudia el “Catalán como lengua pluricéntrica” y encuentra que es un caso más complicado de desentrañar porque la lengua entra en competencia con otras lengua pluricéntricas de alto prestigio como español, francés e italiano. El primer propósito consiste en explicar que el catalán es lengua pluricéntrica y determinar cuáles son las variedades dominantes y no dominantes. En resumen, los datos indican que se distribuye en cuatro naciones (España donde es cooficial con castellano, Andorra, Francia, Italia) y registra 10 millones de hablantes, lo que impide pensarla como una lengua minoritaria en tanto sus hablantes superan a la cantidad de hablantes de otras lenguas nacionales europeas. Según el investigador, la codificación ocurre a través de dos instituciones, el Instituto de Estudios Catalanes, cuya pretensión es normalizar las variedades de todo el territorio cataloparlante por lo que busca hacerlo con “coherencia”; y la Academia Valenciana de la Lengua, que da preferencia a las opciones valencianas aunque atiende a mantener la “unidad de la lengua”. Edelmann destaca que estos centros son reconocidos por los hablantes de los distintos territorios como emanadores de norma, razón por la cual concluye que se puede afirmar la verdadera naturaleza pluricéntrica del catalán. En relación con la aceptación del pluricentrismo, el capítulo acude a trabajos anteriores que muestran el grado de aceptación que los distintos territorios hablantes de catalán tienen respecto de sus diferencias y la alta consideración de la que goza la lengua como rasgo de identidad social/nacional. Tal como se advierte en los otros casos de la edición, al factor político gravita sobre la cuestión lingüística. Aquí se destaca el hecho de que el catalán compite con lenguas de Estado y que ese gran “obstáculo” ha sido salvado en buena medida por la implementación de políticas educativas activas respecto de la enseñanza exclusiva o semi exclusiva del catalán en todos los niveles (aunque, se aclara, no todas las regiones tienen fortalecida la lengua de igual modo a través de la escuela, lo que repercute en cierta debilidad en la situación de la lengua).

El capítulo “¿Una variedad en formación? Variación morfosintáctica en el ruso ucraniano oral y de la prensa” de Salvatore Del Gaudio y Olga Ivanova da cuenta de la situación sociolingüística ucraniana. Explica que el contacto ucraniano-ruso determina la emergencia de variaciones morfosintácticas del ruso en ese país, lo que lo constituye una variedad no dominante (VND) del ruso, aunque, según ha mostrado el autor en textos anteriores, con un estatus todavía no del todo claro. Como es el caso de varias de las lenguas descriptas en el volumen, pese a que el ucraniano es la única lengua oficial del país, el ruso sigue revestido de prestigio (durante los períodos zaristas y soviéticos fue lengua de instrucción y de acceso a puestos de trabajo). Y pese a que los conflictos políticos han suscitado tensiones en el lugar que el ucraniano debía ocupar como L1 y única de la nación, y el poder expansivo del ruso sobre el territorio, los investigadores han registrado que los hablantes no perciben la cuestión lingüística como una cuestión conflictiva.

Sobre un corpus obtenido por observación directa, cuestionarios y análisis de la prensa escrita, muestran que la variación gramatical observada en el ruso ucraniano en el habla coloquial se ha extendido también al uso escrito, de ahí que la prensa rusa ucraniana sea también fuente de análisis de rasgos de la variación. Oponiendo ruso ucraniano con el ruso estándar, registran variación escrita previsiblemente en el nivel fónico y léxico, pero también en el nivel indiosincrático y morfosintáctico (concordancia, pronombres reflexivos, preposiciones, afijación). Los autores señalan que la falta de una encuesta que registre las ocurrencias deja algunas de las conclusiones en el nivel de la discusión. Por eso finalizan diciendo que es prematuro afirmar que estos rasgos son los que originarían el futuro ruso ucraniano como variedad no dominante. Finalmente, son destacables los datos recabados en tanto aportan a los argumentos centrales del volumen: el registro detallado de la variación gramatical, y el estudio de las variedades como resultados de procesos históricos, sociales y políticos.

Susana Alfonso y Francesco Goglia en su capítulo “Portugués en Timor Oriental como VND en proceso” comparan el caso del portugués de Timor con otras VND del portugués (como las habladas en Angola o Mozambique) que devinieron del contacto con lenguas indígenas y, a diferencia del caso brasileño, no resultaron en variedades dominantes debido al relativamente bajo número de hablantes o la inexistencia de una elite lusoparlante con capacidad de gestionar una independencia cultural respecto de Portugal. Los investigadores ponen en evidencia la particularidad del caso del portugués de Timor. Es un país multilingüe cuyo idioma oficial junto con tetun lengua local y lengua franca– es el portugués introducido en el siglo XVI (pero presente solo desde 1950 a través de políticas educativas, y que incrementó su presencia desde 0,25% de la población total a mediados del siglo XX hasta alcanzar la cuarta parte de la población hacia el año 2010). La expansión de la lengua iniciada con la colonia portuguesa se vio interrumpida por la ocupación indonesia con activa política lingüística durante 24 años y esto afecta decisivamente la situación actual de la lengua portuguesa y su función en la independencia respecto de las características de otros países de la región. Refiere tensiones internas relacionadas con la elección de la lengua oficial (tetum es la lengua de la primera escolarización y de los medios de comunicación; mientras que el portugués la de los niveles siguientes, aunque no está extendida en otros usos sociales; el indonesio es asignatura escolar y lengua de trabajo; y crece el interés por el inglés). Pero no es posible aplicar claramente la explicación diglósica tradicional, en tanto el portugués, lengua colonial, no es variedad alta frente al tetum nativo.

De hecho, el caso en foco les permite señalar y ofrecer algunos ejemplos de lo que Muhr llama “esquizofrenia lingüística”: situaciones en las que la VND es la extendida y variedad nacional de facto, pero no es aceptada como válida frente a la norma oficial, representada en inferior cantidad de hablantes. El trabajo explica las diferencias entre esos países haciendo hincapié en el modo en que las distintas circunstancias sociales y educativas afectan decisivamente la percepción de los hablantes sobre sus variedades nacionales. De hecho, el artículo afirma que hay evidencia sociolingüística e histórica contradictoria acerca de la existencia de una variedad nacional portugués timorense que los hablantes no perciben como variedad separada del portugués. Pero, según entienden los autores, la distancia geográfica con otras naciones lusoparlantes permiten predecir un distanciamiento que habilite el desarrollo de una variedad nueva.

El trabajo de Juan A. Thomas, “En busca de un estándar: español en una pequeña comunidad en el norte de Nueva York”, toma el caso de Utica (Condado de Oneida, a 400 km. de la ciudad de NY), una ciudad con 62 mil habitantes, 10% de los cuales son hispanos. Allí observa similitudes cualitativas y cuantitativas con otras comunidades hispanohablantes de USA (algunos rasgos mencionados son expresión del pronombre nominativo o el sistema verbal, code switching). Los rasgos que el autor considera hispánicos o latinos (que en este artículo no presenta discusión terminológica) no constituyen una variedad estándar, pero entiende que tienen gran representatividad y cohesión. Por eso, a un corpus de 21 apariciones de la columna “El despertar hispanoamericano”, del periódico local The Observer-Dispatch, aplica método Goldvarb X. Allí analiza la presencia de elementos del inglés en el español de esos artículos (presencia de pronombres en el sujeto, sistema verbal y posesivos en la lengua oral y escrita) las diferencias le permiten sostener la idea de que podría no haber un único estándar en la región, sino que existiría un estándar para cada situación comunicativa.

Natividad Hernández Muñoz demuestra en “El español de La Mancha: ¿una nueva identidad lingüística no dominante? Perspectivas de hablantes jóvenes” la emergencia de una identidad manchega vinculada al uso de la variedad vernácula. A través del análisis de una encuesta de actitudes lingüísticas en hablantes de La Mancha, encuentra actitudes positivas hacia el estereotipo manchego, lo que a su vez impacta en la valoración de esa variedad como correcta y reconoce como resultados de medidas sociopolíticas tomadas en función de gestar cierta identidad lingüística. En su estudio pudo observar que adentrarse en las actitudes hacia las variedades dominantes y no dominantes permite observar la dinámica interna más allá de los rasgos lingüísticos específicos. Esto implicó necesariamente someter la variedad estudiada a un contraste con variedades más afianzadas como centros de irradiación de norma (Castilla en el norte como variedad endocéntrica, y Sevilla en el sur). Su aporte central radica, precisamente, en reconocer para el caso manchego el concepto de “variedad transicional”. Un hallazgo interesante que se confirma lo mencionado en otros trabajos: aproximadamente desde el inicio del período democrático a fines de los 70 / comienzos de los 80 está ocurriendo un proceso de cambio que implica una reevaluación de los estatutos de las otras lenguas del país que alcanza al estándar andaluz y variedades periféricas. Otro aspecto remarcable es el empleo de modelos teóricos inusuales para el análisis de este tipo de datos. Es el caso del modelo prototípico y las “redes de lectos”, que permiten ver al estándar como prototipo o centro de la red desde el cual referenciarse para estimar variedades periféricas. Este modelo le permite dar cuenta del manchego como transicional entre dos nodos y, junto con las encuestas, evaluar el estatuto de esta variedad no dominante y sus posibilidades de erigirse como variedad regional independiente.

La investigación de Karoline Kühl, “Danés del sur de Schleswig: atrapado entre privilegios y desprecio”, se ocupa del danés hablado por una comunidad minoritaria danesa ubicada en el norte de Alemania. La autora encuentra que esta VND podría interpretarse como un caso prototípico de la clasificación de Muhr, en tanto su evolución se encuentra limitada por el desprecio del que son objeto la nación de origen y, en consecuencia, la variedad; pero ocurre que la independencia y eventual codificación de esta variedad supondría cortar lazos de reconocimiento político y financiero respecto de la “lengua madre” (lo que, a juicio de la autora, es de vital importancia porque las condiciones de vida de la minoría danesa en Alemania son consideradas de privilegio “la minoría mejor atendida en comparación con cualquier otra minoría del mundo”). La autoconciencia de los hablantes respecto de esa variedad y su identidad nacional, claro, cambiaría radicalmente con un proceso de autonomización, por eso el título hace hincapié en esa tensión. Por estas razones la autora entiende que el caso obliga a reconsiderar algunos factores de la tipología de Muhr para el trabajo sobre las VND: esta variedad acusa (como resultado del contacto con la variedad del alemán) particularidades en todos los niveles lingüísticos claramente distinguibles respecto del sistema interno del danés irradiado por el centro de prestigio (Conpenhagen).

El artículo de Máté Huber y Timea Molnár “Actitud de los hablantes de las variedades no dominantes del húngaro hacia su propia variedad y hacia la variedad dominante” presenta una encuesta que releva las actitudes de los hablantes de VND del húngaro (en Eslovaquia, Ucrania, Rumania y Servia) en relación a su propia variedad y la variedad de la “lengua madre” (húngaro de Hungría). Se basa en dos estudios, uno colectado en los años noventa (en Sociolinguistics of Hungarian Outside Hungary: proyecto ocupado de recabar, mediante un cuestionario sociolingüístico, datos sociolingüísticos de las minorías lingüísticas húngaras) y otro actual (mediante la metodología verbal guise technique). Encuentran en ambos resultados similares, lo que prueba la estabilidad en el tiempo de las actitudes descriptas. El estudio actual registra actitudes positivas en relación con la solidaridad frente al estatus de la VND y el anterior registró que la lealtad emocional era más pregnante que el estatus. Entre las regiones estudiadas se destaca el caso de Transilvania, donde se registraron actitudes mucho más positivas hacia las VND que en otras zonas. Por su parte, el húngaro rumano está cerca de ganar el estatus de lengua regional, lo que prueba que las actitudes de los hablantes juegan un rol central en la planificación. Otro aporte interesante surgió al comparar la evaluación positiva de los hablantes en Rumania y la negativa de los eslovacos: los investigadores lo entienden como prueba de que los mitos relacionados con las variedades (es fea, es hermosa, interesante, generosa…) intervienen fuertemente en la construcción de actitudes.

La tercera parte del libro “Lenguas pluricéntricas con diglosia y/o multiglosia: Desafíos para la descripción lingüística y la teoría pluricéntrica” se compone de dos artículos cuyo tema central es el vínculo entre inglés y francés con lenguas indígenas en antiguas colonias.

El primero de ellos, de Anu Bissoonauth, “Pluricentrismo y relaciones socioligüísticas entre francés, inglés y lenguas indígenas en Nouvelle Calédonie” examina los resultados de una encuesta sociolingüística iniciada en 2013 que releva actitudes lingüísticas en Nueva Caledonia, donde el francés como lengua pluricéntrica está en contacto con lenguas indígenas melanesias y el tayo, un criollo de base francesa (las lenguas minoritarias asiáticas y el bichlamar –criollo inglés hablado en Vanuatu– también forman parte del repertorio lingüístico recogido por la encuesta). Allí se advierte que el francés es percibido como elemento unificador y está claramente instalado como lengua oficial, mientras que las lenguas melanesias y polinesias son valoradas como herencia cultural. La encuesta corrobora los trabajos que indican que el francés está altamente centralizado y es socialmente dominante. Esto juega un rol político central en tanto Nueva Caledonia rechazó en 2018, mediante un referéndum, independizarse de Francia. Las actitudes muestran una verdadera situación diglósica donde el francés es la lengua H y, es más, es percibido como parte de la identidad social/nacional, mientras que las melanesias y otras vernáculas están revestidas de estatus bajo. Aunque nota un cambio en las generaciones jóvenes, que comienzan a emplear el francés para contextos domésticos y crece la presencia del inglés en entornos laborales y escolares y es percibida como “más importante” que las lenguas vernáculas. El capítulo resulta especialmente estimulante porque vuelve a poner sobre foco a la encuesta como insumo para identificar las problemáticas que debe atender la planificación del entorno lingüístico y la necesidad de considerar la pluralidad de factores involucrados en la identificación lingüística y, con ella, el estatuto como ciudadano.

El trabajo de Kelen Ernesta Fonyuy, “Dominancia funcional en variedades no dominantes en la pronunciación del inglés en Camerún”, analiza el caso de tres VND (inglés americano camerunense, lo que el autor llama “etnolectos camerunenses” e inglés francófono camerunense e inglés británico camerunense) a través de un cuestionario que elicita contrastes fonéticos y fonológicos en variedades del inglés habladas en Camerún, las cuales cumplen funciones pragmáticas en distintos contextos sociolingüísticos (el autor registra también casos de interconexión entre ellos en diversos contextos sociales y lingüísticos). Advierte el “doble filo” de los rasgos del inglés camerunense por el hecho de que al mismo tiempo son identificadores y exclusores (en el sentido del Cline: las lenguas pluricéntricas son, al mismo tiempo, unificadoras y divisoras; unifica a través del uso de la misma lengua y separan con la gestación de normas nacionales y asociación de variables lingüísticas a variables sociales). Es interesante en este caso, señala el investigador, lo que sucede al interior de la nación con el caso de los “etnolectos” británico y francófono en Camerún. Si bien no pueden ser considerados como norma estándar, al ser empleados en distintos grupos, y en funciones comunitarias e informales tan sólidas, adquieren un lugar de cierta dominancia en el escenario de Camerún frente al inglés británico camerunense, que ocupa las funciones de lengua formal, internacional, nivel alto de estandarización, prestigio y aceptación entre los jóvenes camerunenses.

El libro cierra con una cuarta parte sobre lenguas “especiales”, compuesta exclusivamente por el trabajo de Tanja Wissik: “La situación de la codificación de la variación terminológica al interior de lenguas pluricéntricas”. Allí la autora trabaja el caso de la terminología en áreas legales y administrativas en las variedades del alemán en Alemania, Austria y Suiza (con igual cantidad de casos para los términos agrupados para cada país). Los corpora abordados corresponden a la educación superior de distintos géneros: especializados en textos normativos y legislación universitaria (el corpus total está compuesto por 7.8 millones de casos), pero además diccionarios, libros de gramática, diccionarios especializados, diccionarios terminológicos, bases de datos y glosarios especializados (el capítulo da cuidadosa cuenta de las fuentes y características de las entradas que componen el amplísimo corpus). A través del análisis de diccionarios específicos arriba a la idea de que la terminología específica (así como las abreviaturas, recciones verbales, designaciones divergentes, etc.) no está codificada, o está codificada en textos especializados y reconocidos por expertos, pero no está documentada en instrumentos lingüísticos o en diccionarios especializados, lo que dificulta grandemente la tarea de traducción e incluso de decodificación de los textos. Afirma que los países con más de una lengua oficial, conscientes de la necesidad de contar con codificación de terminología para aceitar la rutina legal y administrativa, dan cuenta de la necesidad de codificación de las variantes de términos para propósitos específicos. El problema se plantea cuando las variaciones son denominadas “variante regional”, “geosinónimo”, “variante topolectal”, pero no es del todo claro si la variante es en realidad un fenómeno de variación geográfica que afecta meramente la denominación o si en realidad es un concepto diferente. En el capítulo se analizan fenómenos de las dos clases. Para la autora, esa delimitación terminológica debe atender a las fronteras nacionales en tanto las legislaciones varían entre los estados, pero debe ser clara, además, porque las variaciones ocurren al interior de las fronteras nacionales, en el nivel municipal o regional. De ahí la necesidad de generar consciencia terminológica.

Para finalizar, es preciso reconocer que el volumen cuenta, no solo referencia como obligada para contextualizar teórica y políticamente las distintas investigaciones regionales sobre VND, sino también como punto de partida para reflexionar sobre el delicado entramado de factores involucrados en la constitución de una identidad lingüística regional y evaluar los grados y modos de incidencia sobre los atributos de las variedades resultantes. Según indica el compilador, este tipo de miradas interdisciplinarias y complejas  permitirá modificar las ideologías lingüísticas que predican la existencia de una única variedad “correcta”, asignar adjetivos que logren desobjetivar el concepto de estándar y la existencia de lo “normal” a fin de proveer estrategias de análisis que promuevan actitudes favorecedoras de las culturas nacionales evitando la subvaloración producto de la contrastación con pautas exonormativas. Esto permitirá, a su vez, diseñar e implementar políticas lingüísticas efectivas en relación al equipamiento de las distintas variedades.