Petición de contribucionesInfoling 5.13 (2026)

Título:Coloquio Silencio y Sentido, de la Gramática al Discurso (JISP2026)
Entidad organizadora:Universidad Autónoma de Querétaro, México
Lugar de celebración:Online y Querétaro, México
Fecha de inicio:3 de diciembre de 2026
Fecha de finalización:4 de diciembre de 2026
Circular Nº:1
Contacto:Valeria A. Belloro, valeria.belloro@uaq.edu.mx
Descripción

Nacidas en el marco del proyecto "Aspectos de la Interfaz Sintaxis-Pragmática en español y lenguas de México" (CONACYT-Ciencia Básica 256785), estas Jornadas de Interfaz Sintaxis-Pragmática (JISP) han tenido como objetivo reunir contribuciones descriptivas y teóricas originales sobre el estudio de las categorías pragmáticas que articulan los constituyentes oracionales, los significados pragmáticos codificados en la morfosintaxis de construcciones particulares, los principios que gobiernan la relación entre discurso y estructura argumental, y la formalización teórica del componente informativo en modelos gramaticales de corte funcionalista. Bajo este marco se realizaron tres ediciones: JISP 2014, JISP 2016 y JISP 2018.

En esta nueva convocatoria el interés está centrado en la relación entre palabra y silencio, desde una perspectiva humanística amplia que integre los cambios ocurridos en el mundo en los últimos años, cambios que tienen como uno de sus protagonistas al lenguaje.  


 


Palabra y silencio se implican mutuamente. Se enlazan en la respiración, y así también conviven en cada parte del lenguaje. Hay silencios propios de los fonemas, de los morfemas, de las palabras y de las oraciones, y el silencio aparece en refranes, en la conversación y en el discurso público. De hecho, a la par del desarrollo del lenguaje artificial, en los últimos años creció también el interés académico por distintas formas de “silencio verbal” (Ephratt 2008, 2016, 2022). En abril de 2025 el congreso The Mind's Ear and Inner Voice reunió a psicólogos, lingüistas, filósofos y escritores alrededor de un nuevo padecimiento, el “silencio mental involuntario” (anauralia), la incapacidad de oírse pensar. Volúmenes temáticos como los de Jaworski, A. (1993, 1997), Kurzon (1998), Wajnryb (2001), Glenn (2004), Allan & Burridge (2006), Nakane (2007), Murray & Durrheim (2019), Schröter & Taylor (2018), Mayar & Schulte (2022) y Ephratt (2022), entre otros, muestran el creciente interés del público y la academia por las distintas formas y significados de silencio verbal en el mundo contemporáneo. Los modelos generativos de lenguaje (y en general el espacio de las “redes digitales”) están construidos para mantenernos en un diálogo vacío y constante: la IA no sabe hacer silencio. Pero un lenguaje que prescinde del silencio es un lenguaje artificial, que no sigue el pulso de lo orgánico y por tanto no puede responder a la urgencia creadora (poiesis) que demandan los tiempos: "Tenemos que recuperar juntos el sentido de lo real y para eso tenemos que recuperar juntos el sentido de las palabras. Esto es como decir, y no hay nada de abstracto en ello, que la verdadera urgencia es, en realidad, poética" (Bellamy 2020).


 


En este contexto, proponemos recuperar las formas en que el silencio habita el lenguaje en una época signada por la hipertrofia mecánica de la palabra, bajo la hipótesis de que mientras la cultura multiplica sonidos y palabras al punto que apenas se entiende nada, el silencio solo puede aparecer bajo sus formas oscuras: como represión, censura, desinterés, ignorancia o impotencia. Pero una palabra sin silencio es como una figura sin fondo: "La palabra tiene supremacía sobre el silencio, pero el lenguaje se vacía al perder su conexión con el silencio. Nuestra tarea, por lo tanto, es descubrir el mundo del silencio—hoy tan oscurecido—no por el bien del silencio, sino por el bien del lenguaje" (Picard, 1948). 


 


El objetivo del coloquio es convocar a estudiosos del lenguaje a presentar ensayos, revisiones críticas o estudios originales sobre las formas, funciones y sentidos del silencio en la lengua y el discurso contemporáneos. Se espera que las contribuciones (y la publicación prevista) sean accesibles para una audiencia interdisciplinaria, por lo que se invita a contextualizar los fenómenos descriptos y definir los términos técnicos, si fuera el caso. Los que siguen son posibles ejes orientadores, no excluyentes:


 


El silencio en la palabra


 


En la lingüística moderna, la interdependencia entre palabra y silencio aparece ya en el Curso de Lingüística General cuando Ferdinand de Saussure examina la declinación de los términos checos slovo ‘palabra’ y žena ‘mujer’ y ante la ausencia de marca de caso en el genitivo plural, observa: "Se ve, pues, que no es necesario un signo material para expresar una idea: la lengua puede contentarse con la oposición de una cosa con la nada" (de Saussure, 1916: 112).


 


Estos silencios cambian de significado según los signos que los rodean: por ejemplo, el silencio puede significar “singular” frente a la -s del plural (libro-s vs. libro-Ø) pero “masculino” frente a la -a del femenino (profesor-Ø vs. profesor-a). Estas oposiciones aparecen en muchas lenguas, y el silencio siempre coincide con lo más frecuente, con aquello de lo que hablamos más: lo singular frente lo plural, lo masculino frente a lo femenino, o el tiempo presente frente al futuro (Haspelmath 2021). Pero las razones de estas preferencias son diversas: "En última instancia, por supuesto querríamos saber las causas de las asimetrías de frecuencia, pero esas causas parecen ser bastante diversas. Por ejemplo, la mayor frecuencia del tiempo presente frente al futuro parece resultar de lo que sabemos sobre el presente y el futuro: este es mucho menos cierto, por lo que no podemos hablar mucho de él. La mayor frecuencia de los sustantivos de profesión en masculino frente a los femeninos se relaciona con frecuencias en el mundo: las ocupaciones masculinas son tradicionalmente más diversificadas, por lo que los sustantivos de profesión masculinos se usan (o usaban) con mayor frecuencia. Pero la mayor frecuencia del singular frente al plural debe de tener que ver con nuestras preferencias cognitivas; no puede deberse al mundo (que no contiene más entidades singulares que pluralidades) ni a nuestro conocimiento del mundo; parece que simplemente preferimos hablar de entidades individuales" (Hapelmath 2021: 626).


 


En este contexto, sería de interés no solo describir las alternancias gramaticales que involucran “signos cero”, sino también reflexionar sobre las posibles causas de las asimetrías de predictibilidad y frecuencia que las motivan. Por otra parte, mientras que los casos anteriores refieren al plano de la forma, el signo cero opera también como una forma “no marcada” neutralizando distinciones de significado. Así, hablamos de signo cero en una oposición binaria, "cuando uno de los términos de la oposición significa la presencia de una determinada cualidad y el otro (el término no marcado o indiferenciado de la oposición, en suma, el término cero) no indica ni su presencia ni su ausencia" (Jakobson, 1939: 153).


 


Desde su origen con Roman Jakobson, el concepto de “marcación” ha atravesado la historia de la lingüística (Battistella 1990, Haspelmath 2006, Melchuk 2006, Nielsen 2015, Pourciau 2017). Pero nos interesa aquí lo “no marcado” como una neutralización (silenciamiento) de rasgos significativos que puede darse a distintos niveles de lengua. Así, en español, el género masculino que aplica también a grupos mixtos sería una forma morfológica no marcada, (dado que silencia la potencial presencia de mujeres); el nombre genérico “animal” sería una forma léxica no marcada (respecto de la especie particular); el orden oracional Sujeto-Verbo-Objeto, compatible con diversas estructuras focales, sería una forma sintáctica no marcada (para distinciones informativas), etc. ¿Bajo qué estrategias y con qué sentidos se hacen presentes en el discurso los silencios de lo “no marcado” en distintos niveles de análisis lingüístico, tanto en español como en otras lenguas?


 


Las palabras del silencio


 


Así como existen los verbos dicendi (hablar, decir, murmurar, etc), Verschueren (1985) acuña el término genérico verba tacendi para las expresiones que describen distintos actos de silencio (to be silent, to say nothing, to hush, to muzzle, to bury, to conceal, to keep under one’s hat, to keep secret, to make no sign, to secrete, to veil, to fall silent, etc). Entre todas estas expresiones, algunas perfilan la ausencia de habla (verba silendi), otras indican que el hablante se abstiene de comentar sobre un tema específico (verba reticendi) y otras que el acto de habla llegó a su fin (verba cessandi). Mientras que en inglés el grado de lexicalización del dominio es bajo, el autor señala que en holandés el verbo zwijgen cubre tanto la ausencia de habla y la reticencia sobre un asunto, como la discontinuidad del propio discurso, a la vez que un repertorio de términos adicionales lexicaliza subtipos específicos.


 


En este contexto, sería relevante profundizar en las expresiones de actos de silenciamiento (los verba tacendi) del español u otras lenguas menos estudiadas. ¿Qué expresiones se usan para distintos tipos de actos de silenciamiento? ¿Qué tan lexicalizado está este dominio en la lengua? Como señala Verschueren, “Hay más en el silencio que la mera ausencia de habla. El silencio puede ser de oro, mortuorio, sepulcral, solemne e incluso preñado de sentido; pero rara vez es neutral” ¿Qué palabras rodean habitualmente a sustantivos como “silencio” o “mutismo”, verbos como “callar(se)” o “confesar”, o adjetivos como “silencioso” o “taciturno” en español, o sus equivalentes en otras lenguas? ¿Qué develan los refranes populares del tipo “el que calla, otorga”, “el que no llora no mama” o “por la boca muere el pez” sobre la valoración de este dominio conceptual en distintas culturas?


 


El silencio en la oración


 


Típicamente las oraciones “silencian” algún participante. A veces el referente no se nombra porque su identidad se recupera o infiere del discurso previo (María corrió a la tienda: “Ø Vuelvo enseguida”, dijo Ø), o porque se desprende de la situación comunicativa (Cierra Ø, por favor), o porque se sobreentiende su clase (Él no bebe Ø) (cf. Bosque 2015). Las relaciones anafóricas, así como las presuposiciones o implicaturas generadas por estos silencios, podrían hacerse explícitas si fuera necesario: Dijo ella; Cierra la ventana; Él no bebe vino; (cf. Levinson 2000). En otros casos, en cambio, esta posibilidad es excluida por la propia construcción sintáctica. Por ejemplo, las oraciones semánticamente impersonales (Se reprimió a los manifestantes, Se ajustaron los salarios, Llaman a la puerta) (cf. Gómez Torrego 1992) “silencian” a uno de los involucrados en el evento—típicamente el agente responsable de la acción—de modo que este participante no pueda reponerse (*Se reprimió por la policía). Este silenciamiento de participantes puede responder a distintas causas: porque su identidad se desconoce, porque es genérica (todos), o arbitraria (cualquiera) o porque el hablante no quiere develarla. Y en este último caso, a su vez, la negativa puede obedecer a distintos motivos, desde el secreto o el miedo hasta la modestia. Estos silencios colaboran en el tejido que une las oraciones entre sí y al texto con su intérprete. En este marco, se alientan estudios sobre la función discursiva y las posibles motivaciones que subyacen al uso de estructuras que imponen la elisión de participantes (p. ej. pasivas morfológicas, impersonales y otros procesos de disminución de valencia), o sobre las elipsis, implicaturas, presuposiciones, marcadores discursivos de inconclusión u otros “silencios” que, desde el dominio de la oración, operan en la interfaz entre sintaxis, semántica y discurso.


 


El silencio en la interacción


 


Si bien el diálogo requiere abrir ante el otro un espacio de silencio (exterior e interior), en la interacción estos silencios está teñidos de expectativas sociales: pueden emplearse estratégicamente para construir intimidad (Basso 1970), interpretarse como signo de distancia o desinterés (Tannen 1985), servir de refugio ante un desacuerdo (Saunders 1985), o manifestar un trauma que no logra decirse (Wajnryb 2001). "Del silencio se desprende una gran cantidad de connotaciones y simbolismos, con distintas tonalidades afectivas. En el lado negativo, el silencio es sinónimo de la omisión, la supresión, la reserva, el disimulo, la ocultación, el secreto, el misterio, la renuncia, el rechazo, la tensión, la incertidumbre, la impotencia, la pasividad, la inacción, la depresión, el aislamiento, la soledad, la muerte y la nada; en el lado positivo, el silencio se remite a la tranquilidad, el reposo, la discreción, la prudencia, la seriedad, la concentración, la meditación, el respeto, el sosiego y la paz; y en el sentido neutro, con frecuencia, el silencio se asocia con el transcurrir del tiempo, la profundidad, el inconsciente, el cosmos, etc. (…) En momentos de interacción, ante un público ocioso, al comunicador le puede surgir la duda de si el silencio se debe a la falta de interés o a una atención respetuosa. En otras ocasiones, ante un público animado, las frecuentes interrupciones pueden generar sospechas al orador de si se trata de una actitud desafiante o una involucración activa" (Li 2024: 387). 


 


Las múltiples valoraciones del silencio en la interacción se extienden a titubeos, pausas, eufemismos y metáforas, como índices de otros silenciamientos que se manifiestan en el discurso individual. ¿De qué manera se interpretan los silencios en la comunicación contemporánea? ¿Qué impacto tienen los chatbox, con sus constantes sugerencias para continuar el diálogo?


 


Otros silencios


 


Se invita asimismo a todos aquellos interesados en fomentar el diálogo interdisciplinario a reflexionar sobre las manifestaciones del silencio (verbal y no verbal) en el mundo contemporáneo, las lógicas de distribución de palabras y silencio en el espacio público, la censura, la represión, el silencio voluntario, o las representaciones actuales del silencio en las artes plásticas, visuales o escénicas. 


 


Datos importantes



  • Envío de resúmenes: hasta el 1 de septiembre de 2026. https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQ... target="_blank" rel="noopener">Registro

  • Notificación de aceptación: 1 de octubre de 2026

  • Coloquio: 3 y 4 de diciembre de 2026

  • Se prevé la publicación de un volumen temático durante el primer semestre de 2028

Área temática:Análisis del discurso, Antropología lingüística, Filosofía del lenguaje, Humanidades digitales, Lingüística de corpus, Pragmática, Sintaxis
Comité científico

Facultad de Lenguas y Letras


Universidad Autónoma de Querétaro

Plazo de envío de propuestas: hasta el1 de septiembre de 2026
Notificación de contribuciones aceptadas:1 de octubre de 2026
Lengua(s) oficial(es) del evento:

español

Remitente:Valeria A. Belloro
Institución: Facultad de Lenguas y Letras, Universidad Autónoma de Querétaro
Correo-e: <valeria.bellorouaq.edu.mx>
Fecha de publicación en Infoling:5 de mayo de 2026