ReseñaInfoling 1.38 (2020)

Reseña - Sección dirigida por Yvette BürkiInfoling 1.38 (2020)

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Craig Welker. Reseña de Bassiouney, Reem. 2017. Identity and Dialect Performance. A Study of Communities and Dialects. Oxford, UK: Routledge. Infoling 1.38 (2020) <http://infoling.org/informacion/Review354.html>

En esta obra se sostiene que el uso de diferentes dialectos o variedades, además de ser el producto de factores sociodemográficos, se relaciona con la construcción y la performance intencional de la identidad.  La variación lingüística está influenciada no solo por la correlación entre variables, sino también por los procesos metalingüísticos ideológicos de la resistencia o la afiliación con respecto a determinados actores políticos.  Así, el hablante, al emplear de manera performativa diferentes registros, es un participante proactivo en la variación lingüística (Schilling-Estes 1998), lo cual es imposible de explicar con una aproximación puramente cuantitativa (Coupland 2001) y desde una perspectiva de investigación exclusivamente anglosajona.  El volumen provee así perspectivas de análisis fuera de esta tradición, al mismo tiempo que presenta investigaciones innovadoras que combinan metodologías cualitativas y cuantitativas para dar una explicación profunda y ampliamente desarrollada de los fenómenos descritos.

Las diecinueve contribuciones del volumen se reparten en cuatro secciones.  En la primera sección tres artículos desafían las fronteras dialectales tradicionales y la correlación tradicional entre dialectos y áreas geográficas, dada la movilidad y el consecuente desplazamiento que es inherente al contexto político actual de la globalización.  Los artículos en esta sección destacan los roles de la ideología y de la agencia a la hora de determinar los usos de los recursos lingüísticos. En la segunda sección los cuatro artículos proveen una amplia gama de ejemplos y datos que ilustran la importancia de los conceptos introducidos en la primera sección.  La reflexividad, o la manera en que el lenguaje se refiere a sí mismo (Johnstone 2015), y las ideologías, actitudes y discursos relacionados con la reflexividad se vinculan con la variación lingüística en los seis estudios de la tercera parte. En los seis estudios de la cuarta sección se explora la relación entre los medios de comunicación y la variación lingüística, además del papel desempeñado por los medios en la estereotipización y la estigmatización de las variedades de bajo prestigio.

1. Dialects in localised and delocalised contexts

La primera contribución, “Nonstandard dialect and identity” de John Edwards, problematiza el criterio más común para distinguir entre lengua y dialecto1: la inteligibilidad mutua.  Al utilizar este criterio, se clasifican más variedades como lenguas que si se utilizan criterios sociolingüísticos basados en la percepción de los hablantes (Xu 2016).  Desde esta observación se destacan ciertos puntos clave de las teorías sociolingüísticas en relación con la estigmatización lingüística hacia determinadas variedades. La investigación lingüística muestra que cada variedad es un sistema válido y lógico, adecuado para las necesidades de sus hablantes. Así, el estándar es simplemente la variedad empleada y promovida por las elites, mientras que denominar una variedad como “subestándar” es más un juicio de valor que una descripción de esa variedad lingüística. Esta observación se comprueba en estudios estilísticos que muestran que las personas que desconocen una lengua no valoran la variedad “estándar” más positivamente que la “subestándar”.

A pesar de la estigmatización de las variedades “subestándares” y el acceso pasivo que sus hablantes suelen tener a la forma estándar, estas persisten a causa de varios factores, entre ellos su prestigio encubierto. Aunque estas variedades suelen ser asociadas con una falta de habilidad, educación y ciertos estratos sociales, también se asocian con hablantes directos, resistentes y fuertes.  Es más, en ciertas comunidades hablar el estándar está mal visto, dado que se percibe como un rechazo de este prestigio encubierto y, a la vez, de la comunidad. Así pues, los dialectos estigmatizados tienen la función de promover solidaridad grupal. Al concluir el artículo, Edwards enfatiza los efectos estratificadores de los prejucios con respecto a los dialectos subestándares y apela al sistema educativo para combatir estas percepciones.

En “The elusive dialect border” Dick Smakman y Marten van der Meulen abordan las dificultades involucradas en la delineación de las fronteras dialectales debidas a la movilidad y versatilidad lingüística del mundo moderno. El término dialecto es definido como una variedad lingüística que “is in some way distinct from the standard language and that has developed relatively freely from prescriptive codification” (p. 36) y los autores presentan una lista de diez criterios para poder delinear fronteras entre los dialectos. Concluyen que el uso dialectal ya no se limita a contextos tradicionales en que un dialecto se encuentra en un ámbito geográfico específico y limitado a un grupo de hablantes. Así, actualmente hay un grado mayor de fluidez en el uso de dialectos y muchos hablantes, al dominar más de una variedad lingüística, escogen usar dialectos por su valor simbólico, de modo que tales empleos desafían los delineamientos dialectales trazados a partir de herramientas dialectológicas tradicionales.

El primer criterio elaborado, y el más ampliamente usado, es la distinción dialectal  basada en características lingüísticas, es decir, en las fronteras lingüísticas.  Sin embargo, no existe una aproximación uniforme para medir la distancia lingüística y los investigadores a menudo han privilegiado consideraciones fónicas y gramaticales a las diferencias léxicas.  Además, conforme han ido avanzando los conocimientos lingüísticos e históricos, se han tenido que reconsiderar las fronteras lingüísticas previamente establecidas. Las fronteras percibidas pueden ser relevantes también, visto que estas pueden no estar en sintonía con las fronteras lingüísticas y las primeras influyen en la mantención y la formación de las segundas (Britain 2014).

Sin embargo, estas fronteras varían según el hablante y pueden estar fuertemente influenciadas por fronteras políticas y geográficas. Las fronteras geográficas son relevantes por la manera en que pueden impedir o dificultar la comunicación, mientras que las fronteras políticas pueden formar áreas dialectales en la medida en que afectan la movilidad de las personas.  El efecto de la política puede ser más determinante que las diferencias meramente lingüísticas en la distinción entre “lengua” y “dialecto”. Las fronteras económicas y religiosas pueden ser importantes en los procesos de nivelación lingüística. Las fronteras étnicas son igualmente relevantes, puesto que la etnia está fuertemente asociada con la lengua y ciertos grupos forman identidades etnolingüísticas en las cuales la variedad lingüística es considerada el rasgo más distintivo.

Debido a la importancia de las identidades etnolingüísticas, las fronteras identitarias desempeñan un rol decisivo en sociedades con una alta tasa de migración.  En estas sociedades una identidad etnolingüística puede servir como un importante marcador de identidad (Wolfram y Ward 2006). Además, la metroetnicidad (Maher 2005), un término que se refiere a las posiciones identitarias orientadas hacia la multiculturalidad, la hibridez cultural y la tolerancia, empieza a funcionar cuando personas con identidades distintas incorporan en su estilo personal rasgos performativos procedentes de etnias distintas y contradictorios entre sí.  Los dialectos suelen tener una fuerte asociación indexical con ciertos hablantes y estilos de vida, de modo que se pueden usar sus rasgos con el objetivo de connotarlos socialmente y distinguirlos entre sí. Por otro lado, es un hecho que las fronteras lingüísticas han cambiado con la introducción de las nuevas tecnologías, acercando dialectos de comunidades conectadas por redes sociales y distanciando comunidades geográficamente cercanas con menos acceso a la tecnología.

“Dialect performances in superdiverse communities: The case for ethnographic approaches to language variation” de Anna De Fina examina el uso del dialecto siciliano en los actos performativos identitarios en un aula de clase superdiversa de quinto grado en Palermo, Italia.  El estudio se basa en entrevistas con maestras de la escuela y la observación participante de la investigadora. Alrededor de una tercera parte de los estudiantes eran inmigrantes o hijos de inmigrantes de una amplia variedad de países y dos de los 18 estudiantes no hablaban el italiano con fluidez.  En consonancia con los cambios epistemológicos del campo de la sociolingüística variacionista que cuestionan la correspondencia exacta entre variante y hablante (Eckert 1989) y que han llevado a realizar estudios de tipo etnográfico, De Fina analiza cómo funcionan los recursos lingüísticos de los estudiantes según las configuraciones espaciotemporales en el aula.  El siciliano, a pesar de ser etiquetado como “dialecto” es extremadamente divergente del italiano, de modo que La inteligibilidad entre los hablantes no está garantizada. En Sicilia, más que en otras regiones italianas, el así denominado “dialecto” se usa ampliamente en la vida cotidiana. Mientras que las maestras les decían a los estudiantes que no hablaran lenguas extranjeras en el aula, el siciliano sí se hablaba en la clase, aunque era mucho menos usado por las chicas que por los chicos. Los chicos por promedio usaban el siciliano el 18 % del tiempo, mientras que las chicas solo usaban el siciliano el 2 % del tiempo, reflejando la tendencia ya observada en muchos otros estudios sociolingüísticos de que las chicas usan formas más estándares y menos “agresivas”. Los chicos no parecían tratar el siciliano como una lengua, como se deduce de las alternancias entre el italiano y una mezcla de italiano y siciliano, que generalmente no resultaban marcadas para los chicos. El siciliano sí resultaba más frecuente durante los insultos, burlas y luchas. Asimismo, el siciliano parecía indicar un posicionamiento de “macho” en las conversaciones.  De este modo, las chicas solían responder en italiano a los insultos de los chicos en siciliano para evitar esta asociación masculina. Dos de las chicas inmigrantes, sin embargo, sí usaban el siciliano; en su caso, par mostrarse como “chicas fuertes” y para aprovecharse del prestigio encubierto que tiene entre los chicos como índice de rebeldía. Partiendo de esta observación, la autora afirma que el uso del siciliano por estas chicas, que no hablaban el siciliano ni nativamente ni con fluidez, es una forma de crossing, es decir, el uso de una variedad que “pertenece” originariamente a otro grupo y no al que lo usa (Rampton 1995).

2. Nation-states and identity construction in relation to a standard and a dialect

En “The construction of linguistic borders and the rise of national identity in South Sudan: Some insights into Juba Arabic (Árabi Júba)” Stefano Manfredi muestra cómo las ideologías lingüísticas presentes en el Sudán del Sur interactúan con la construcción de fronteras lingüísticas entre el árabe sudanés y una lengua criolla con base árabe (el árabe juba).  La teorización del contacto entre lenguas criollas y sus lexificadores (Goury y Léglise 2005) está dominada por dos conceptos: la diglosia, en que hay una jerarquía estable entre criollo y lexificador, y la descreolización, en que la lengua criolla se acerca al lexificador.  Sin embargo, la descreolización ha sido criticada por ignorar las actitudes e ideologías que contribuyen a la variación, al tiempo que las aproximaciones posmodernas suelen descartar de plano la idea de las lenguas como sistemas distintos y, en consecuencia, relativizar la importancia de los factores internos en la variación (Blommaert y Rampton 2011; Jørgensen et al. 2011).  Para evitar estos extremos, el trabajo actual muestra la relevancia de la ideología en el contacto entre criollo y lexificador sin rechazar la importancia de factores internos en la variación.

Tras la independencia varias de las 70 lenguas del Sudán del Sur se convirtieron en lenguas nacionales. Destaca entre ellas, el árabe juba, un criollo considerado como una variedad del árabe por el Estado a pesar de sus diferencias fónicas, morfosintácticas y léxicas. Dada la influencia del árabe sudanés en el árabe juba en décadas recientes, se puede inferir que el árabe juba está acercándose progresivamente al árabe sudanés (Versteegh 1993). Sin embargo, a diferencia de la decisión del Estado de considerar el árabe juba como dialecto, los hablantes construyen abiertamente fronteras entre el árabe sudanés y el árabe juba. En entrevistas cualitativas los hablantes afirman no entender el árabe sudanés por motivos que corresponden a las divisiones lingüísticas privilegiadas por los lingüistas. Los hablantes solían tener una visión positiva de la lengua criolla que iba de la mano con su función como lengua vehicular. Así, los hablantes desafían el tribalismo del Estado sursudanés, valorizando una variedad lingüística asociada a la comunicación interétnica. Su posición como lengua nacional interétnica se marca aún más al ser denominada “árabe sudanés sureño” por los hablantes, en vez de “árabe juba” que tiene connotaciones excluyentes frente a la etnia mayoritaria.

“From language to dialect and back: The case of Piedmontese” de Mauro Tosco analiza el piamontés en Italia para mostrar que los dialectos, en los procesos de estandarización, se caracterizan por el rechazo de la diglosia tradicional. Cuando la diglosia es deslegitimada debido a las tendencias igualadoras en la sociedad, las lenguas regionales tienen que competir contra las lenguas nacionales para sobrevivir. En el Piamonte existía tradicionalmente un repertorio lingüístico local que incluía la variedad local del piamontés, una koiné del piamontés que se usaba entre hablantes de variedades locales distintas, además de un conocimiento en grados diversos de las lenguas de prestigio y de la educación (el italiano y el francés).  El Estado moderno favorece la homogeneidad del orden social, lo cual incluye la norma del monolingüismo (Laponce 1984). Por eso las lenguas regionales amenazan la unidad nacional y la cohesión social. En el caso del Piamonte la industrialización, la urbanización, la migración interna y la alfabetización en italiano que se impuso con el establecimiento del Estado italiano han dado lugar  a la pérdida parcial del piamontés y al reemplazo del francés por el inglés como principal lengua extranjera. Como ocurre en otros Estados europeos, mientras que el multilingüismo individual es promovido como un aspecto fundamental de la ciudadanía europea, el multilingüismo institucional se rechaza activamente (Blommaert y Verschueren 1998). Se arguye entonces que el activismo para conseguir “derechos lingüísticos” es en realidad contraproducente porque limita el uso de la lengua regional a los dominios públicos fuera de los mercados que dependen de fondos gubernamentales favorables a apoyar las lenguas nacionales. Además, el apoyo gubernamental no asegura la transmisión intergeneracional de la lengua y solo acelera la pérdida del valor económico que promueve las actitudes positivas hacia el uso de la variedad estándar. En cambio, el piamontés asegura su futuro como lengua hablada por su resistencia a la diglosia, esto es, por su uso actual en campos diversos como en Internet, novelas populares y artículos sobre temas complejos.  De este modo se convierte en una lengua estandarizada (por un proceso de Ausbau) que se distancia de la lengua dominante (el italiano) con la implementación de palabras que son creaciones léxicas nuevas o provienen del francés o del piamontés antiguo.

En “Darija and the construction of ‘Moroccanness’” Dominique Caubet trata el rol del dariya, el árabe marroquí, en la construcción de una nueva identidad marroquí. Esta variedad ha estado estigmatizada durante mucho tiempo como un “dialecto” del árabe clásico y ha sido reconocida como lengua legítima muy tardíamente. Por otro lado, el bereber fue sometido, aunque también tarde, a un proceso de estandarización y entró en las escuelas para marcar el reconocimiento de la identidad plural de los marroquíes y para ayudar a la minoría bereber en la adquisición del árabe estándar. Pero, a diferencia del bereber, el dariya no se mencionaba como lengua de la identidad marroquí. En efecto, gracias a la Primavera Árabe, el bereber se convirtió en una lengua nacional de Marruecos, y el árabe estándar se mantuvo como lengua oficial para apaciguar las voces conservadoras que se oponían al reconocimiento del bereber. Mientras tanto, el dariya carecía de reconocimiento excepto en los ámbitos informales donde tenía un prestigio encubierto (asociado con el orgullo y la libertad del gobierno) entre los jóvenes, quienes comenzaban a emplearlo en la música y en los periódicos, entre otros medios de comunicación. En el contexto norteafricano, que se suele describir recurriendo a oposiciones (i.e., francés versus árabe, árabe versus dariya), el dariya ayuda a expresar la pluralidad de la identidad marroquí. En 2004, se creó un canal televisivo en dariya, Moufida, que por primera vez desafió las connotaciones negativas del idioma, vinculándolo con la modernidad, el progreso y la democracia. Luego, en 2010, los periódicos comenzaron a usar el dariya para transgredir normas asociadas con la hegemonía de las élites árabes, lo que llevó al arresto de varios periodistas. Desde entonces, el dariya se ha usado para mostrar autenticidad y como instrumento de protesta contra el gobierno, aunque sigue siendo considerado una variedad demasiado vulgar y callejera como para ser implementada en la educación. No obstante, ha ganado cierto reconocimiento en ciertas instituciones y, a pesar de su rechazo por parte de los conservadores, es considerada como la lengua que reúne a todos los marroquíes con sus identidades potencialmente divergentes.

“‘Sloppy speech is like sloppy dress’: Folk attitudes towards nonstandard British English” es el título de la contribución de Carmen Ebner que aborda la construcción de identidades lingüísticas en torno a los debates sobre formas lingüísticas estigmatizadas en el Reino Unido.  Carmen Ebner muestra también cómo la falta de conformidad con las normas llevan a la exclusión social. La idea de que existe un inglés estándar corresponde, como es sabido, a la ideología lingüística y a la cultura del estándar. Esta última se refiere al conocimiento por parte de los hablantes de la posición superior de la variedad estándar y al rol de los medios y de la educación en el mantenimiento de dicho conocimiento (Milroy 1999). En el contexto británico los hablantes se ven expuestos al debate entre académicos prescriptivistas y descriptivistas. Los prescriptivistas han publicado varias guías del uso “correcto” del lenguaje, con una función central en los hablantes que buscan moverse socialmente hacia arriba, mientras que los descriptivistas han tenido un impacto menos marcado. Sin embargo, varias comisiones de desarrollo curricular para la enseñanza del inglés emplearon perspectivas influenciadas por lingüistas descriptivistas. La reacción del gobierno conservador a los informes de estas comisiones llevó a un debate público sobre el uso de la lengua. La autora lleva a cabo un análisis cualitativo de comentarios obtenidos a través de un cuestionario en línea para analizar las opiniones del público en el contexto de este debate. El cuestionario pidió que los participantes opinaran sobre el estado del inglés para elicitar sus actitudes conscientes hacia las formas estigmatizadas. Surgieron cinco temas centrales: el vínculo entre lengua estándar y educación, la influencia de los medios en la lengua, el estado mutable del inglés, la interacción entre claridad y conocimiento gramatical, y la función del estándar en el mantenimiento de fronteras entre grupos de pertenencia y no pertenencia. Por lo general, la falta de acceso al estándar se presenta como una barrera para el éxito laboral y social y, a pesar de un cierto reconocimiento de las ideas descriptivistas, el “mal” uso del lenguaje se asocia todavía con la falta de educación e inteligencia y con los rasgos de personalidad que los hablantes evalúan como desfavorables.

3. Contact, variation, performance and metalinguistic discourse

En “From varieties in contact to the selection of linguistic resources in multilingual settings” Isabelle Léglise y Santiago Sánchez Moreano, mediante datos de dos colectivos migrantes, presentan una metodología para describir corpora multilingües y heterogéneos donde las variedades lingüísticas difícilmente se distinguen. Luego, se centran en las fronteras dialectales, la ideología y la manera en que los hablantes emplean elementos no marcados para reorganizar las fronteras lingüísticas. Al final, se enfocan en cómo los hablantes utilizan recursos dialectales y lingüísticos en la interacción para marcar posicionamientos y actos de identidad. Los datos provienen de comunidades cimarronas que migraron desde Surinam a la Guyana Francesa y comunidades quechua-hablantes que migraron desde Ecuador a Cali, Colombia.

El uso de la lengua como modo de designar una comunidad (Gal y Irvine 1995) se apoya en una ideología del monolingüismo y, siguiendo esta ideología, la mayor parte de la investigación sociolingüística se centra en poblaciones monolingües, hasta tal punto que las indicaciones de transcripción sugieren una demarcación clara de las lenguas en el discurso bilingüe. En cambio, este estudio ve la variación lingüística como un recurso de las prácticas multilingües y heterogéneas y codifica la muestra con todas las posibles combinaciones de lengua anotadas, tomando especialmente en cuenta la frecuente ausencia de lengua de matriz en las interacciones de los hablantes cimarrones que dominan cuatro lenguas criollas inglesas, una lengua criolla francesa y el francés. Esta opción metodológica permite igualmente destacar los casos en que un rasgo perteneciente a varias lenguas se usa para indicar una identidad pan-cimarrona. En el caso de las comunidades de migrantes en Cali, coexisten el quichua imbabura y el quichua chimborazo (provenientes de las dos regiones principales de emigración) con el español caleño y el español andino ecuatoriano. En las interacciones transcritas los hablantes usan las cuatro variedades lingüísticas (y combinaciones de estas) para alinearse y desalinearse con su etnia o la etnia mayoritaria.

“‘You live in the United States, you speak English’, decían las maestras: How New Mexican Spanish speakers enact, ascribe, and reject ethnic identities” es el título del artículo de Katherine O'Donnell Christoffersen y Naomi L. Shin en el que emplean el análisis del discurso para describir las performances identitarias por parte de hispanohablantes novo-mexicanos a través del cambio de código, la transculturación y la usurpación social. La etnia se define como “something people do which is embedded in some other social activity” (Widdicombe 1998), aduciendo así que la identidad es producto de las prácticas lingüísticas. La transculturación corresponde al uso de variedades lingüísticas asociadas con otros grupos sociales o étnicos (Rampton 1999), mientras que la usurpación social se refiere a la posibilidad de ser visto como miembro de una categoría social a la cual no se pertenece (Bucholtz 1995).

Después de proveer una descripción histórica de la incorporación de Nuevo México a Estados Unidos, se tematiza la segregación legalizada de los hispanohablantes y la imposición forzada del inglés, temas que desempeñaron un papel decisivo en las narrativas analizadas. Las tres narrativas de participantes novo-mexicanos provenían de entrevistas de la New Mexico and Colorado Spanish Survey (NMCOSS). Al analizar el posicionamiento de los hablantes, se destacan tres temas principales relacionados con la performance de la identidad: la voz de los opresores, el cambio lingüístico de los jóvenes hacia el inglés y los casos de transculturación y usurpación social. El cambio de código se usa a menudo para crear distancia social entre los hablantes y los opresores (i.e., maestras que castigan a sus estudiantes por hablar español en la clase) y para readaptar los discursos de los opresores para sus propios fines. Como el español es un ícono de etnia latina en Estados Unidos, se asocia comúnmente con falta de respeto y otras características negativas vinculadas estereotípicamente con los latinos. Estas características negativas repercuten en la creciente falta de competencia en español en la medida en que la población joven de latinos se moviliza socialmente hacia arriba. La transculturación es ejemplificada por participantes que dicen aprender inglés para hablar como “ellos” (los estadounidenses blancos), mientras que la usurpación social se destaca en la narrativa de un novo-mexicano con piel blanca a quien muchos, al ver su piel blanca, le hablan sólo en inglés.

“The social meanings of Wolof and French: Contact dialects, language ideology, and competing modernities in Senegal” de Fiona McLaughlin es una investigación en torno a los significados atribuidos al wolof y al francés en Senegal y cómo ambas lenguas influyen en el imaginario colectivo nacional. El francés es la lengua oficial de Senegal, pero el wolof cumple un papel más abarcador como lingua franca, de modo que es comúnmente considerado como una lengua nacional más. El contacto del wolof con el francés ha dado lugar a variedades muy divergentes del wolof, entre ellas el wolof urbano que incorpora rasgos del francés. El francés senegalés también ha divergido del francés metropolitano por su contacto con lenguas indígenas senegalesas. Metalingüísticamente hablando, hay dos variedades marcadas de wolof (no urbano). Por un lado, se emplea el término “wolof profundo” para referirse a un wolof lleno de formas arcaicas hablado por los así denominados “hablantes auténticos”. Por otro lado, el “wolof puro” se refiere al wolof sin préstamos del francés y refleja una nostalgia por una autenticidad africana imaginada en que los campesinos ven la expresión africana fundamental y lo urbano es visto como marcador de la pérdida de la autenticidad africana (Diouf 1998). El wolof urbano, aunque no está marcado, está asociado con los aspectos negativos y positivos de la vida urbana (i.e., la forma de vida acelerada, la alienación, la modernidad). El francés, en parte por su papel clave en la mission civilisatrice, está sujeto a varias asociaciones contradictorias. Durante la descolonización figuras políticas adoptaron posiciones contradictorias hacia la lengua. Así, el presidente Léopold Senghor, por ejemplo, exhortaba a sus compatriotas a hablar francés metropolitano burgués, la supuesta lengua de la razón y la claridad, mientras que otros favorecían las lenguas africanas para encontrar los vínculos entre las lenguas senegalesas y las civilizaciones africanas del pasado. En dos casos analizados en este artículo, se muestra cómo estas ideologías reflejan varias formas de modernidad en Senegal. En el primer estudio la autora muestra que una identidad burguesa aspiracional (marcada por una vibrante uvular fricativa, de uso metropolitano, en vez de la vibrante simple senegalesa) es muy valorada entre las periodistas femeninas. El segundo estudio es un análisis del uso del término “wolof puro para expresar una identidad musulmana particular asociada con un movimiento sufista indígena, los mourides. Los mourides, cuyo líder se convirtió en un héroe anticolonial, estaban vinculados a un movimiento reformista sufista de 1975 en la Universidad de Dakar. Sus partidarios promovieron la enseñanza del wolof, que el Estado senegalés nunca ha promovido. Emplearon el “wolof puro” y a la vez se orientaron hacia la modernización. En resumen, en las prácticas lingüísticas contemporáneas en Senegal se ven tanto el rechazo de variedades wolofizadas del francés para alinearse con la previa cultura colonial como el rechazo de variedades afrancesadas del wolof por motivos anticoloniales.

“The social value of linguistic practices in Tetouan and Ghomara (Northwestern Morocco)” es el título de la contribución de Ángeles Vicente y Amina Naciri-Azzouz en la que muestran la importancia de no limitarse a estudiar únicamente las ciudades en trabajos sociolingüísticos sobre ideologías lingüísticas. Más concretamente, este estudio analiza las ideologías lingüísticas frente a variedades diferentes del árabe en Tetuán (una ciudad marroquí) y en Ghomara (un área rural cerca de Tetuán). El estudio comprende participantes que, en Tetuán, son migrantes y habitantes de diferentes partes de la ciudad, y, en Ghomara, personas procedentes de varios pueblos cercanos. En Tetuán, donde hay un influjo de migrantes de varias ciudades de Marruecos y de las áreas rurales periféricas, dos dialectos compiten por el prestigio: el mdini (la variedad tradicional de la ciudad) y la variedad urbana que incluye rasgos del árabe de los migrantes. El prestigio de cada variedad depende del valor social de los rasgos lingüísticos en los diferentes barrios. Mientras que los habitantes en el centro y de mayor edad se consideran como descendientes de los andaluces que tradicionalmente habitaban la ciudad y favorecen el mdini, los jóvenes favorecen la variedad urbana porque ven el mdini como marcador de la clase alta y, por lo tanto, como presuntuoso, arrogante y femenino. Así, el mdini es percibido como un intento por parte de las familias privilegiadas de conservar su privilegio frente a los nuevos migrantes. En Ghomara, una región rural pequeña situada entre dos ríos en las montañas, los cambios socioeconómicos han sido más lentos, pero además ha habido nivelación y acomodación debido a la migración desde Ghomara hacia las ciudades. El dialecto original, que coexiste con una variedad muy arabizada del bereber, se asocia con el analfabetismo y la ruralidad, lo que conlleva su reemplazo progresivo por variedades menos “ruralizadas”. Los jóvenes, visto que en muchos casos asisten a internados escolares en las zonas urbanas, suelen usar un árabe considerado menos “rural” con rasgos que son producto de la nivelación y acomodación hacia las variedades más prestigiosas. La lengua bereber de la región es desconocida por personas que no tienen contacto con esta lengua y, cuando es conocida, las actitudes hacia ella son negativas.

A pesar de que las normas interaccionales favorecen la coherencia de roles en la comunicación (Goffman 1959) y de la estigmatización de la “desviación”, existe un número creciente de hablantes que son incoherentes adrede. Al emplear la incoherencia, los hablantes van en contra de las normas que subrayan la creación de índices de primer y segundo orden (Silverstein 2003) y, al contradecir las normas, subrayan la autorrepresentación lingüística. En “New presentations of self in everyday life: Linguistic transgressions in England, Germany, and Japan” Patrick Heinrich analiza estas incoherencias en el contexto de tres países (el Reino Unido, Alemania y Japón) para destacar similitudes en la emergencia de nuevos roles y estilos sociales en la época de la modernidad tardía. La modernidad se define como la actitud de tomar el caos inherente al mundo con intención de ordenar y, de este modo, mejorarlo. Partiendo de esta definición, el autor sostiene que la representación consciente de la lengua como coherente y la supuesta coherencia de la variación lingüística provienen precisamente de esta perspectiva moderna. Por otro lado, la incoherencia lingüística es producto de una reflexión consciente del rechazo de la ideología de la modernidad. También la incoherencia es una reflexión de los cambios sociales en la era de la modernidad tardía frente a las variedades establecidas. Desde esta perspectiva, el éxito del proyecto de la estandarización lingüística y de la diseminación de la lengua estándar en el Reino Unido, Alemania y Japón marca la “modernidad” de estos países y, al mismo tiempo, su final. Actualmente, los hablantes urbanos de estos países manejan por lo general la variedad estándar y de este modo ya no tienen que apoyarse en la “coherencia lingüística” para ser “modernos”. En cambio, los hablantes, al emplear repertorios lingüísticos que incluyen variantes no propias de la región de donde proceden y viven, marcan intencionalmente sus hablas como trasgresoras.

En el Reino Unido se ilustra la transgresión lingüística con un estudio de Rampton (2005) en que alumnos de varias etnias usaban rasgos del punjabi, del criollo caribeño y del inglés surasiático estilizado, a pesar de su origen étnico. Al usar variedades que no les “correspondían” ideológicamente para desafiar la autoridad, adoptaban el papel de la gente marginada por su etnia y reconfiguraban los significados sociales de esas variedades. Esta incoherencia es consciente, como muestra el hecho de que los actores sociales saben que están actuando al utilizar estos repertorios.  En Alemania el alemán que incluye rasgos dialectales y préstamos del turco y del árabe, el Kiezdeutsch (Wiese 2012), se puede usar para mostrar la lealtad que sus hablantes tienen a sus barrios multiétnicos. Muy al contrario de la conexión que esta variedad tiene con grupos estigmatizados como los inmigrantes que no han aprendido a hablar el alemán con fluidez, las personas que lo usan actualmente tienen el alemán como lengua materna y usan esta incoherencia para crear una distinción entre ellos y la Alemania monoétnica tradicional. En Japón, donde los dialectos están en peligro de extinción (y la gente joven ya no los habla), la desestandarización lingüística se ha convertido en una forma de resistencia frente las ideologías implicadas en el proceso de estandarización. Así, la inclusión de elementos dialectales en el japonés estándar (ing. dialect guise) se usa para indicar estereotipos locales, creando así identidades más interesantes. De esta manera, los hablantes en todo el Japón, sobre todo en Tokyo, que no tiene un dialecto original, usan elementos de dialectos pasados como una incoherencia que resiste a la homogeneización social y convierte su habla en más vívida y colorida.

En “Language and identity in Siwa Oasis: Indexing belonging, localness, and authenticity in a small minority community” Valentina Serreli describe los significados indexicales mutantes de dos variedades lingüísticas de Siwa, una comunidad multilingüe en Egipto. El pueblo está en un proceso de arabización, de manera que casi todos hablan el árabe y el siwi. Por eso los jóvenes con más acceso a la educación suelen hablar el árabe con fluidez, orientándose hacia el árabe egipcio, mientras que hay gente (sobre todo mayor) que solo tiene competencia pasiva en árabe y que se orientan hacia el árabe beduino. En el análisis se adopta una perspectiva constructivista social y se emplea el concepto de indexicalidad para mostrar cómo la lengua local, el bereber siwi, ha comenzado a indicar la identidad siwanesa auténtica y tradicional. Este resultado refleja el nuevo valor de la periferia que se caracteriza por la autenticidad, el exotismo y la conexión con la naturaleza frente al mundo globalizado contemporáneo.

Valentina Serreli empleó una aproximación cualitativa y etnográfica con entrevistas en árabe egipcio y la observación participante en grupos de edades, géneros y niveles de educación diferentes para documentar los índices de la lengua siwi prevalentes entre ellos. Índices del primer orden (Silverstein 2003) entre la lengua siwi y la etnia siwanesa hacen que los hablantes automáticamente eviten discusiones sobre el uso del siwi en la comunidad y, dentro de la comunidad densa y múltiplemente interconectada (Milroy 1980), se desacelera la velocidad de la arabización. Se observaron también índices del segundo orden de indexicalización, a partir del cual se vincula el siwi con la solidaridad grupal y la tradición (por eso también con el conservadurismo y la falta de progreso). Además, se relaciona el árabe egipcio con el progreso, la educación y el ambiente urbano de las grandes ciudades debido a su uso en los medios nacionales y en las escuelas del oasis. En ciertos subgrupos de la comunidad se ha adquirido recientemente un índice de tercer orden entre el siwi y la performance de una identidad siwanesa auténtica que se basa en los índices previamente descritos.

4. The media, dialect performance, and language variation

En “YouTube Yinzers: Stancetaking and the performance of ‘Pittsburghese’” Scott E. Kiesling muestra cómo los hablantes utilizan el dialecto pittsburgués en videos humorísticos. Los videos son ejemplos de un alto nivel de performance (véase Coupland 2007 para más detalle) y funcionan por tanto muy bien para el estudio de la adopción de posturas (ing. stancetaking) y el uso performativo del dialecto. El humor y  la parodia empleadas en la muestra ayudan a destacar rasgos lingüísticos que no se habían notado antes en la comunidad e invierten los significados indexicales de los rasgos lingüísticos. En sus usos humorísticos y sus parodias los YouTubersse posicionan como miembros de clase trabajadora para representar el dialecto pittsburgués. Usan la entonación descendente prominentemente en preguntas como marcador saliente de miembros de la clase trabajadora blanca. En sus performances registran (en el sentido de Agha 2007) personajes típicos de la clase trabajadora pittsburguesa por medio del dialecto y los ponen en circulación. El proceso de registro ocurre en este caso cuando los YouTubers hacen algo fuera de las normas de la clase media y acoplan estas acciones con rasgos del pittsburgués, percibidos como característicos y, por tanto, claramente reconocibles por gente con un similar posicionamiento interseccional (Crenshaw 1991). El género es a menudo invisibilizado en los videos (hay un conflicto entre las normas de comportamiento de la clase trabajadora y de las mujeres); las posturas de los pittsburgueses ayudan más bien a desempeñar identidades de clase trabajadora blanca.

En “Performing identity on screen: Language, identity, and humour in Scottish television comedy” Natalie Braber examina cómo las diferentes identidades existentes en Glasgow se despliegan a través del discurso estilizado en un programa de comedia, Chewin' the Fat. El lenguaje juega un papel importante en la comedia escocesa al delinear diferencias espaciales y de grupo social. Este estudio se centra en el uso de rasgos lingüísticos salientes para marcar divisiones identitarias que son importantes dentro de Escocia, incluso en rasgos del habla de Glasgow que están estigmatizados en el resto del Reino Unido. Como parte del estudio se realizaron 19 entrevistas con hablantes de Glasgow sobre sus ideologías lingüísticas. Estos hablantes creían que el dialecto de Glasgow era feo y diferente de otros dialectos, pero difícilmente identificaron rasgos únicos de este. Identificaron tres variedades que se vincularon con tipos específicos (estereotipados) de hablantes: el “glasgowés” común, hablado por la clase trabajadora, el “glasgowés” normal y el Kelvinside, estigmatizado por su carácter “posh” y por venir asociado a mujeres mayores de clase media. En el primer extracto estudiado de Chewin' the Fat los personajes usaron el “glasgowés” común para representar cualidades negativas y la deshonestidad asociada con la clase trabajadora. En el segundo extracto los mismos actores mostraron personajes que claramente no pertenecen a la comunidad de Glasgow con rasgos asociados a otros dialectos del inglés y al habla de Kelvinside. Los rasgos presentados como más “glasgowenses” eran la glotalización de /t/, la monoptongización, el adelantamiento de /u/, el uso de palabras del escocés, las pronunciaciones poco estándares de ciertas palabras y las referencias culturales.

En “Identity, repertoire, and performance: The case of an Egyptian poet” Reem Bassiouney examina la performance de Al-Jukh, un poeta contemporáneo del sur de Egipto, que habla un dialecto estigmatizado, entre otras variedades del árabe. El poeta manipula los recursos lingüísticos a los que tiene acceso para crear su propia identidad y estilo que renegocia los valores sociales atribuidos a estos recursos, poniendo su propio dialecto en una posición más poderosa. En este estudio el concepto de postura (ing. stance) es fundamental: los diferentes posicionamientos o los procesos por los cuales un hablante muestra las posturas que adopta en las interacciones (Du Bois 2007) pueden revelar identidades (Bucholtz y Hall 2010). Desde esta perspectiva teórica se analizan los posicionamientos de Al-Jukh en fragmentos de veinte poemas. La performance dramática es útil para este tipo de estudio porque en estas performances los hablantes se enfocan más en la forma, a partir de la cual van moldeando su habla, que en su discurso natural (Schilling-Estes 1998).

En Egipto, tanto el árabe cairota como el árabe estándar moderno son variedades legitimadas y poderosas que tienen una amplia presencia en los medios y en otras instituciones oficiales. Por una parte, el árabe estándar moderno, que no es la variedad principal de ningún país árabe, se asocia además con la religión, la tradición y la identidad panárabe (Suleiman 2003, Bassiouney 2009), mientras que el árabe cairota está en asociación con la superioridad cultural y política y la autenticidad egipcia. Por otra parte, el “dialecto 'sa'idi”, un término que se refiere a varios dialectos hablados al sur de El Cairo, en los medios es asociado con hablantes conservadores, violentos y de poca inteligencia o sofisticación (Miller 2005, Hopkins y Saad 2004). Como resultado de este estigma, las personas que migran a El Cairo desde el sur se suelen acomodar al dialecto cairota y evitan su dialecto original para evitar también así la discriminación. En contraste, Al-Jukh usa con frecuencia formas lingüísticas asociadas con el árabe 'sa'idi para crear su propio estilo, sobre todo cuando desafía prejuicios contra él como ignorantes o de poca inteligencia. Evita por completo el árabe cairota, usando en cambio el árabe estándar cuando quiere legitimar la identidad de manifestantes en la Plaza Tahrir como egipcios verdaderos y, a la vez, posicionarse a sí mismo como un egipcio verdadero (en este contexto las élites acusaron a los revolucionarios de no ser egipcios y de no hablar árabe). En general, el autor emplea el árabe estándar para otorgarse más poder y legitimidad, y, el árabe cairota para realizar reivindicaciones controvertidas. Así, cuando se posiciona como un egipcio sincero o un árabe frustrado, emplea el árabe estándar, mientras que cuando se posiciona como individuo frustrado, usa el árabe 'sa'idi.

En “Ruination and amusement - dialect, youth, and revolution in Naija” Anne Storch sostiene que la academia del Norte Global, dominada por ideas académicas de Europa y Estados Unidos, debería adoptar las ideas sobre el lenguaje del Sur Global como parte del debate especializado en sociolingüística. Para mostrar la importancia de este tipo de análisis explica las prácticas lingüísticas desviantes en Nigeria recurriendo a perspectivas poscoloniales del Sur Global. Los materiales estudiados estaban en inglés y en lengua criolla inglesa. Ambas funcionan como lenguas francas en Nigeria. Los datos analizados provienen de blogs, medios sociales, entre otros, donde ocurren debates populares sobre las ideologías lingüísticas. El artículo toma como punto de partida la idea de que el lenguaje de los jóvenes, a pesar de su similitud estructural con otras variedades, se construyen sobre las ruinas coloniales e ideologías lingüísticas fracasadas. Además, el lenguaje de los jóvenes pueden ser un anti-lenguaje usado por grupos sociales que representan normas y prácticas anti-hegemónicas (Halliday 1976). Este concepto ayuda a mostrar cómo estos sujetos expresan la experiencia de ser construidos como “los otros”. Así, el lenguaje de los jóvenes no emerge, sino resulta de experiencias, eventos y prácticas pasadas, y de este modo este lenguaje en Nigeria echa una mirada a la violencia del pasado colonial. El concepto de “ruina” se usa aquí para conceptualizar la marginación y la depravación de los jóvenes, para comprender la presentación de su lenguaje como “jerga” o “lengua propia” y para conectar estas percepciones con las ruinas de una sociedad devastada por la experiencia colonial.

Aunque el naija lleva el nombre de pidgin nigeriano, es considerado una lengua criolla inglesa. En el contexto nigeriano resulta, por su vinculación histórica con el primitivismo y por su consideración popular como una versión de inglés roto, productivo en su caos: su empleo es útil para las críticas sociales y la oposición política. Por eso los hablantes usan rasgos del pidgin como vehículo para criticar el legado del colonialismo dentro de un patriotismo subversivo. Dicen que la verdad se articula con naija y construyen la lengua como una lengua de la utopía. De este modo, es una lengua que, al quedarse fuera de los reglamentos del Estado, indaga por realidades posibles y alternativas fuera de las formaciones imperiales. El intento de ciertas élites de estandarizar el naija sirve en realidad para controlar y restringir el potencial radical disruptivo de esta lengua. Por eso, a pesar de que los hablantes piensan que el intento de estandarizar el naija es divertido, también lo interpretaron como un intento paralelo de quitar la agencia subversiva a sus hablantes. La presentación del naija como lengua del futuro y de los jóvenes presentados como conservadores y patriotas va de la mano con la explotación y compartimentalización de los jóvenes. Sin embargo, los jóvenes resisten a estas construcciones a través de memes y otras comunicaciones en los medios sociales.

“Dialectal variation and identity in post-revolutionary Libyan media: The case of Dragunov (2014)” es un estudio de Luca D'Anna de la poco estudiada situación sociolingüística en Libia. La autora presenta la compleja relación entre la identidad y la performance del dialecto en Dragunov, un espectáculo televisivo sobre los eventos precedentes a la caída del régimen de Gaddafi. Desde una perspectiva dialectológica, el país es relativamente homogéneo, caracterizado por una versión del árabe con rasgos beduinos que coexisten en centros urbanos con rasgos de otras variedades sedentarias. El árabe de la capital Trípoli ejemplifica esta tendencia notablemente. Sin embargo, la variedad de la capital no había logrado estatus hegemónico como variedad de prestigio debido a que las élites justifican su poder en base a su supuesta legitimidad beduina, lo cual se debe al empleo de los dialectos regionales. El discurso de la legitimidad beduina (Vandewalle 2012) desempeña un rol decisivo en Dragunov, donde los autores escogieron usar el árabe libio. Desde la perspectiva de la lingüística sociocultural desarrollada por Bucholtz y Hall (2010), la autora muestra cómo las identidades emergen del contexto interaccional. Por ejemplo, los personajes usan demostrativos del árabe de Trípoli cuando quieren expresar su rechazo frente al régimen de Gaddafi, quien se asocia con la legitimidad beduina, mientras que otros rasgos procedentes de varios dialectos distintos se usan para expresar apoyo a Gaddafi. En otros momentos se emplean palabras del inglés para marcar a un personaje traidor, retratado como alguien de origen privilegiado y no realmente libio. El árabe moderno estándar se usa principalmente por sus índices negativos de autoritarismo. En resumen, en Dragunov se emplean hábilmente rasgos de diferentes dialectos para crear identidades transitorias en oposición o a favor de la revolución de Gaddafi y la contrarrevolución que lo derrotó.

En “The effect of TV and internal vs. external contact on variation in Syrian rural child language” Rania Habib estudia la influencia de la televisión y del contacto externo (urbano) e interno (local) en el uso de la variable (q) en el árabe de cincuenta niños en Oyoun Al-Wadi, Siria, con el propósito secundario de desarrollar una nueva manera de medir las redes sociales de contacto. La comunidad se ubica entre múltiples centros urbanos a los que los habitantes tienen que acudir para cumplir funciones oficiales y conseguir educación, lo cual lleva a un frecuente contacto con rasgos lingüísticos de la ciudad. En Oyoun Al-Wadi es igualmente importante el contacto con el árabe de Damasco a través de los medios debido a la popularidad de las telenovelas turcas dobladas en este dialecto y a series televisivas en el dialecto de esta ciudad. Siguiendo el marco teórico de Milroy (1980), la comunidad se encuentra entre dos tipos prototípicos de comunidad, las pequeñas, con redes sociales densas y apretadas y las grandes, con redes sociales laxas y poco definidas. Mientras que los miembros de la comunidad, sobre todo los hombres, forman relaciones densas y complejas, también hay mucha gente que mantiene el contacto con habitantes de los centros urbanos. Los participantes también indicaron cuántos programas de televisión veían cada día y se midió también el nivel de contacto interno y externo en una escala. Se encontró que la variante no local (damasco) de la variante (q) varía desde un uso al 100% para chicos muy jóvenes y hablantes femeninas hasta un uso al 0% para chicos mayores. El uso de la variante local se debe a la importancia del contacto interno y no está influenciada por la televisión ni por el contacto externo. Estos resultados confirman las conclusiones de otros estudios que, en su mayoría, muestran que la televisión influye apenas débilmente en la variación lingüística.

En resumen, este libro tiene mucho que ofrecer tanto a lingüistas especializados como a quienes aún no están familiarizados con la sociolingüística. Es de destacar el estilo claro y preciso que se mantiene a lo largo de todo el volumen, por lo que puede servir perfectamente como introducción para investigadores de otras disciplinas académicas y para alumnos universitarios. Los primeros dos capítulos en particular son útiles para estudiantes de sociolingüística debido a la excelente introducción de conceptos clave de la disciplina. A la vez, la base teórica de las distintas contribuciones y la información detallada que estas proveen satisfarán a expertos en las distintas áreas de la sociolingüística, de la antropología lingüística o del análisis de discurso. Los sociolingüistas encontrarán especialmente útil la manera en que el análisis se centra en las variedades lingüísticas poco estudiadas del Sur global y en los procesos de la globalización, ya que este enfoque desafía perspectivas tradicionales de la sociolingüística, promoviendo así una visión más amplia, crítica y actual de la relación entre lengua y sociedad.

Referencias bibliográficas

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Notas

1 El término “dialecto” se emplea como sinónimo del término “variedad”, tanto en esta reseña como en el libro reseñado, sin ninguna connotación peyorativa.



Fecha de publicación en Infoling:2020-01-21
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