Reseña

Ginette Castro Yáñez. Reseña de Wotjak, Gerd; Sinner, Carsten; Jung, Linus; Batista, José Juan. 2013. La Escuela Traductológica de Leipzig. Sus inicios, su credo y su florecer (1965-1985). Frankfurt: Peter Lang. Infoling 3.34 (2015) <http://infoling.org/informacion/Review207.html>

1. Presentación

El libro que aquí presentamos, editado por Gerd Wotjak, Carsten Sinner, Linus Jung y José Juan Batista, nos ofrece una visión de la historia de la Escuela traductológica de Leipzig, resumida en artículos seleccionados, desde 1965 a 1985. La obra que se nos entrega a través de estos cuatro editores, uno de los cuales consideramos podría señalarse como uno de los principales actores de la Escuela traductológica de Leipzig por su larga trayectoria de casi cuatro décadas, el profesor Gerd Wotjak, consta de un artículo introductorio y diecisiete trabajos que compilan una suerte de vista panorámica de los primeros veinte años de publicaciones de varios autores que trabajaron o trabajan aún en el instituto de traducción de la Universidad de Leipzig, llamado desde fines de los años 1990 Instituto de Lingüística Aplicada y Translatología [Institut für Angewandte Linguistik und Translatologie, IALT], denominación que, como veremos, tiene su fundamento en la corriente teórica que emana de esta Escuela.

Los artículos que se presentan tienen su origen, en buena medida, en el pensamiento, la concepción teórica y la reflexión intelectual de quienes han sido parte del establecimiento, del desarrollo y de la consolidación de esta Escuela, que ha marcado parte de la historia de los estudios sobre la traducción y la interpretación en el medio especializado.

Como lo declaran en el artículo inicial tres de los editores, cabe destacar el entusiasmo y la iniciativa del profesor Wotjak, fundamental para la publicación de esta obra. Su figura se alza como profesor y maestro de mucha relevancia para la trasmisión del legado de la Escuela. La pasantía realizada en Cuba en los años setenta constituye también un hito esencial para las primeras traducciones al español de algunos textos vinculados a la Escuela, traducciones que él asesora (cf. Medina et al., 1981). Además, en su incansable trabajo de difusión de la vertiente teórica lipsiense consigue también la traducción al portugués de la obra, si bien no en la totalidad de su contenido al menos parcialmente, pero con artículos representativos (cf. Cardoso et al., 2008).

Destacable para el mundo especializado hispanoparlante es disponer ahora de textos traducidos en forma óptima por y para traductores-lingüistas, puesto que por décadas los escritos de Leipzig fueron de difícil acceso, ya sea por carencia de fuentes bibliográficas actualizadas, por la distancia geográfica o incluso por diferencias políticas (valga señalar que las décadas de los años 1970 y 1980 en Latinoamérica estuvieron marcadas por la contingencia política y el establecimiento de dictaduras que afectaron negativamente el mundo intelectual y académico, entre otros, mediante la censura del ingreso de literatura proveniente de países del llamado Bloque Este); sin embargo, muchas veces, la principal causa del desconocimiento de las tendencias teóricas de Leipzig lo constituyó el hecho de que los estudiosos del tema, fuera de los países germanoparlantes, no manejaban la lengua alemana, lo que les impedía la lectura de los textos en sus originales.

Así entonces, además del gran valor teórico de esta obra, el pensamiento lipsiense se plasma en español y permite una entrega completa a los lectores interesados para que cada quien interprete los postulados sin intermediarios, de modo que la rigurosidad de los trabajos compilados permita una comprensión plena y exhaustiva de la amplia y diversa paleta de estudios y reflexiones teórico-prácticas de la Escuela traductológica de Leipzig.

2. La historia en capítulos

El volumen reúne trabajos desde el año 1965, lo que no significa que no haya habido publicaciones anteriores a esta fecha, pues el instituto de formación de traductores e intérpretes venía trabajando desde mediados de la década anterior. No obstante, hay un hito que puede considerarse como fundacional, el cual es el primer congreso abocado a temas fundamentales sobre el estudio de la traducción y la interpretación que convocó a los expertos del área en la ciudad de Leipzig.

Comienza el libro con una presentación de tres de los editores, en la que esbozan una breve historia y describen la forma en que el compendio se consolida, tarea no exenta de dificultades, pero que gracias a la contribución de numerosos colegas pudo llegar a buen término.

Un artículo de Albrecht Neubert llamado “Reglas para traducir” inicia los trabajos seleccionados para el volumen. En este capítulo se reúnen unos lineamientos relacionados con la sistematización de la actividad traductora desde el punto de vista científico, presentando un análisis y una clasificación de las alternativas lingüísticas de la traducción resumidas en ocho reglas, cuatro gramaticales y cuatro semánticas, que conducirían al producto traducido. Posteriormente, nos encontramos con un capítulo escrito por Otto Kade, a quien podríamos llamar uno de los grandes en la historia de la traducción alemana dentro del siglo XX. Este capítulo, titulado “Azar y regularidades en la traducción”, representa un titán teórico, a nuestro juicio difícil de asimilar para quienes se inician en la disciplina o para el neófito; pero por el contrario, para aquellos que ya se relacionan con la traducción y su teoría, muy ejemplificador y muy profundizador en algunas cuestiones fundamentales para comprender el proceso traslativo. Se debe recalcar la importancia que imprime Kade al ámbito pragmático en el texto, destacando la función de las condiciones situacionales y comunicativas del texto, y el contexto bilingüe en el que se lleva a cabo la traslación para establecer la comunicación entre los interlocutores.

Le sigue en el libro un trabajo que une el proceso traslativo, desde el punto de vista de la traslación como actividad, con la lingüística como ciencia. Gert Jäger, en su artículo “Traslación y lingüística de la traslación”, sienta las bases para que la traducción sea observada desde la lingüística y que ambas no sean consideradas disciplinas o ciencias excluyentes, sino que establece las reglas para que se hable de una interdisciplina. El mismo Jäger, en el año 1977, publica un nuevo artículo que se puede relacionar muy bien con el anterior, llamado “Objeto y fines de la traductología”, en el que establece la traductología, también llamada por la escuela de Leipzig traslatología, como un objeto de estudio independiente. Este artículo postula entonces que el estudio de la traducción y la interpretación sea considerado como actividad disciplinaria autónoma, como una ciencia, lo que en no pocas ocasiones ha sido cuestionado desde diversas otras áreas, fundamentando que la traslación como proceso y producto solamente ha sido analizada y estudiada desde la lingüística. No obstante, hay pruebas de lo contrario, pues el mismo Jäger, primero en el artículo de 1975, se refiere a la actividad traductora como ‘traslación’ (término que para este autor también es comprensivo para el proceso de la traducción escrita y el de la traducción oral), como un solo fenómeno y lo une con la teoría lingüística; y luego en 1977, la presenta como ‘objeto y fines’, es decir, sitúa la disciplina de la traductología desde el objeto de estudio con una meta investigativa específica.

Continúa la compilación con un segundo artículo de Kade, del año 1980, llamado “La mediación lingüística como fenómeno social y objeto de estudio científico”, en el que encontramos un ensamble entre al fenómeno lingüístico de la traducción, lo social y la ciencia, pero que incluye una visión de la traducción desde lo social. Kade entonces, con la profundidad que lo caracteriza en el análisis de los temas que trata, destaca en su artículo el concepto de la mediación lingüística. Entiende, de esta manera, el proceso traslativo ya no solamente como un objeto de estudio lingüístico, sino que lo explica como un fenómeno social y un objeto de estudio científico desde el punto de vista social. De esta forma, el autor sienta las bases también para que la traducción sea vista desde una perspectiva cultural y, además, que la traducción sea considerada ‘mediación’. Se debe recordar que, ya en 1968, Kade se manifiesta respecto de ciertos ‘azares y regularidades en la traducción’, por lo que podemos entender entonces, desde el punto de vista teórico, una suerte de ordenamiento previo, que continua en este artículo de 1980, donde ya se aprecia una evolución desde el asentamiento de lo lingüístico a la incorporación del factor social, porque es este último factor el que guía la traducción en el contexto de la mediación. Al leer el siguiente y tercer artículo de Kade en el libro, del año 1977 y denominado “Algunas posturas fundamentales en la explicación teórica de la mediación lingüística como actividad humana”, podemos advertir claramente que en él ya está sentando las bases para incluir definitivamente la perspectiva social de la mediación en la teoría traslativa. Específicamente, trata aquí aspectos sobre las cuestiones más destacables que explican teóricamente la mediación lingüística como una actividad humana, y la traductología como una ciencia por derecho propio. Sin desmerecer la importancia de los modelos para el estudio y la comprensión de la actividad traslativa, releva el papel del ser humano para la búsqueda de soluciones traslativas óptimas.

En este punto del libro, el lector ya puede percibir que la distribución de los artículos no es fortuita: los editores presentan la mediación como fenómeno social y luego insertan al lector en los principios que orientaron el artículo de Kade del año 1980.

Después de este recorrido por los textos de Jäger y Kade, quienes constituyen dos de los grandes de la Escuela traductológica de Leipzig, se pasa a revisar un ámbito más, pero desde la perspectiva de Albrecht Neubert. En el año 1977 este autor escribe su artículo “La traductología desde la óptica de la sociolingüística”, en el cual analiza la ciencia de la traducción y la observa con especial énfasis desde la óptica de la sociolingüística. Entonces, nuevamente no es azaroso encontrar este artículo de Neubert inmediatamente después de que se ha examinado la actividad de la mediación desde las cuestiones más fundamentales, dado que la mediación se da solamente en contextos sociales. Posteriormente, Neubert, en su artículo del año 1983 “Traslación y teoría del texto”, no usa el término ‘traductología’, se refiere a la actividad traslativa como ‘traslación’, nuevamente fundiendo la traducción y la interpretación en un solo concepto y ahora ya no solo desde la sociolingüística. El autor, de esta forma, se adentra en aquello que en los años 1980 fue el tópico de la lingüística en general, se adentra en la teoría y ciencia del texto para proponer y describir el condicionamiento textual de la traslación, llegando a postular que “Los textos trasladados adecuados tienen en cuenta en gran medida las máximas de interacción social efectiva a través de la lengua, que constan de los principios cooperativos de cantidad, calidad, relación y modo” (Neubert 1983: 211).

Luego de la incursión en la teoría del texto y cómo ésta se plasma en la actividad traslativa, el mismo Neubert, en el año 1988, publica un artículo denominado “Procedimientos top-down en la transferencia de información mediante la traslación”, en el que recoge estos procedimientos de arriba hacia abajo considerando que esta dirección para transferir la información en la actividad traslativa y postulando tres cadenas causales que regularían estos procesos y describiendo los pasos y razonamientos para enfrentar la traducción y la enseñanza de esta misma. Tenemos pues tres artículos de Neubert en los que aborda el proceso traslativo desde distintas perspectivas: la sociolingüística, la teoría de la ciencia del texto, y finalmente ya incluyendo aristas de las teorías psicolingüísticas.

Luego de este cúmulo de postulados teóricos e informaciones contundentes que entrega Neubert, los editores ubican un texto de fines de los años 1970. En este caso, se trata del discípulo de Neubert, Claus Cartellieri, quien publica el texto llamado “Contribución de la semiótica al análisis del texto fuente en la traducción”. Nuevamente tenemos una disciplina robusta, como es la semiótica, que se incorpora para enriquecer, para fortalecer, para pluralizar la mirada que se le da a los procesos involucrados en la traducción. Es el único texto de Cartellieri que aparece en el compendio; sin embargo, es muy significativo, puesto que entrega explicaciones semióticas para la tarea de la traducción y una aplicación práctica con su cuestionario y tabla de cotejo. El autor señala que muchos de los problemas con los que se encuentra el traductor pasan también por el magro análisis que se le hace al texto fuente y ve en la semiótica una disciplina capaz de ayudar a mejorar dicho análisis antes de realizar una traducción.

Gerd Wotjak, en su texto “Algunas consideraciones acerca de la traducibilidad”, aborda el complejo tema de qué es traducible y qué no es traducible. El hablar de traducibilidad como lo plantea el autor, puede provocar el derrumbe de algunos esquemas de lectores se han formado a la luz del concepto de la ‘intraducibilidad’, y más aún si esto no ha tenido un fuerte sustento teórico. Wotjak propone ‘algunas consideraciones’ respecto de la traducibilidad; no obstante, estimamos que su título es extremadamente humilde, ya que esas ‘algunas’ son en realidad principios generales y específicos sólidos de reflexión que se deben tener en cuenta tanto en el ejercicio y práctica de la traducción como en los procesos de formación de traductores e intérpretes, es decir, en la didáctica y metodología de la traslación.

Unos años antes, en 1976, Gert Jäger publica su artículo “Acerca de “lagunas” y “paráfrasis” en la traslación”, y con esto también sienta algunos hitos que hay que tener en consideración a la hora de realizar una traducción. Importante es que se tenga en cuenta los problemas que se presentan con las propiedades específicas de otra lengua, es decir, con los vericuetos lingüístico-culturales que dificultan el proceso traslativo, dados los diferentes códigos involucrados con sus objetos y hechos concretos o abstractos de la realidad o de los mundos creados en la ficción. Y producto de lo anterior, se produce la creación de paráfrasis en reemplazo o por inexistencia de elementos lexicalizados en las lenguas de trabajo del mediador.

Sabine Bastian nos habla de “El papel de la información previa en el análisis y la traducción de textos”. En este artículo podemos apreciar unos aspectos que, en realidad, todo aquel que se ha relacionado con la traducción y con la enseñanza de la traducción sabe que, cuando se forman traductores e intérpretes, muchos de los problemas que se presentan en sus producciones tienen que ver no con su capacidad traductora, sino con su manejo de información, esto es con sus conocimientos previos y su conocimiento de mundo. Bastian ya en el año 1979 presenta este tema, hoy por hoy muy actual, del papel de la información, la función de la información previa para el análisis textual y para la traducción.

Wladimir Kutz, quien titula su artículo “Realia rusos sin equivalencia en alemán”, se refiere a posibles soluciones para estos elementos que no tienen equivalencia en la lengua de llegada. Continuamos entonces, en el libro, con el tema de la traducibilidad, por una parte desde las consideraciones de Wotjak, pasando por las paráfrasis y lagunas de la traslación de Jäger y el papel de la información previa en la traducción que postula Bastian, para llegar finalmente a un problema concreto que se da entre el alemán y el ruso y que trata Kutz en su texto del año 1981, dando posibles soluciones a esos realia que están en la lengua y que no tienen equivalencia en alemán.

Otro aspecto importantísimo que tiene ver con la traducibilidad, y por ende con el tema del contenido, del significado y la (in)variabilidad, se aprecia en un texto de Eberhard Fleischmann llamado “La traducción del léxico subestándar”, texto publicado en dos fechas, a saber, 1968 y 1971. Hablar del léxico subestándar implica una serie de manejos, un trabajo con el léxico que debe respetar ciertos patrones: ¿en qué lugar aparece el léxico subestándar, cuándo se debe utilizar, es o no plausible usar el léxico subestándar en el texto escrito, y en el texto oral? Varios de los aspectos que trata Fleischmann continúan siendo relevantes y siguen tratándose hasta el día de hoy.

En el año 1992, Heide Schmidt escribe “Procedimientos de traducción”, en el que se refiere a la ‘metamorfosis de un concepto tradicional’. Realiza un análisis desde distintas perspectivas teóricas, detallando y describiendo los cambios que ha sufrido el término según sea el caso, para llegar a unas conclusiones que pueden constituir una propuesta para la didáctica de la traducción, con indicaciones directas y prácticas de qué y cómo proceder con el traductor en formación.

Finalmente, y no menos importante por ello, encontramos un artículo del año 1971 de Heide Pohling llamado “Acerca de la historia de la traducción”, que es una compilación rica y abarcadora en la que, como dice el título, presenta un recorrido cronológico por la historia de la mediación lingüística desde la Antigüedad hasta la fecha de publicación de su artículo. Se trata de una reseña histórica que todo estudiante de traducción o interpretación debiera leer para formarse una opinión documentada sobre la historia de la mediación lingüística.

3. Comentario

En el capítulo introductorio “De las tinieblas a la luz”, podemos apreciar el esmero por presentar el “rigor, amplitud y diversidad” (p. 12) de los trabajos publicados en las dos primeras décadas por destacados académicos que han trabajado en Leipzig, de modo de presentar la evolución científica de la Escuela traductológica a través de una aproximación al rescate de publicaciones ejemplares.

Mencionan los editores brevemente que no atribuyen el bajo impacto que hubo de la Escuela en el mundo especializado a que haya existido el Telón de Acero (p. 11) como lo afirmara Snell-Hornby en su publicación del año 2007 (cf. A forgotten Pioneer? The legacy of Otto Kade in Translation Studies today). Estimamos que la Cortina de Hierro de alguna manera sí impidió que se conocieran en el Oeste muchos de los textos escritos en el Este, pero de otra forma. Es prudente advertir que opinamos que así como se conocían varias publicaciones en el Oeste, se las desconocía. Se las conocía, pues efectivamente hubo escritos que aparecieron en revistas especializadas que se encontraban en las bibliotecas de la entonces República Federal de Alemania y otros países en Europa. Pero se las desconocía en el sentido amplio de la palabra, y más aún, no se las quería conocer o reconocer, pues las unidades académicas occidentales dedicadas al tema de la traducción e interpretación, en forma consciente o inconsciente, no las consideraban.

No obstante todo lo anterior, insistimos en que una de las barreras principales, por no decir la más importante para que la Escuela traductológica de Leipzig no se conociera en el resto de los países en donde se hacía traducción en Occidente, en particular en Latinoamérica y en Norteamérica, es que en esos lugares no se hablaba alemán y otras lenguas que servían de base en estudios publicados en Leipzig (por ejemplo, ruso). Entonces, se conocía la Escuela de Leipzig a través de aquellos que habían leído los originales en alemán y que eventualmente publicaban y citaban del alemán, pero ya filtrado, con sus propias palabras, con sus propias interpretaciones. Por lo tanto, quienes habían ‘escuchado’ de la Escuela de Leipzig solamente la conocían como lectura de referencia secundaria, pero no como literatura primaria y fuente bibliográfica directa. Así, el gran aporte de este libro es que por primera vez se publica en español una selección de textos en un tomo que compila la historia de una Escuela Traductológica, llamada así, porque que no hay ninguna otra similar por historia y contribución: existe la Escuela traductológica de Leipzig y es la única en su estilo hasta hoy.

Solo a modo de ejemplo para reforzar la idea anterior, valga mencionar lo adelantados, visionarios y consecuentes con el pensamiento lipsiense que fueron los colegas, ya que quien estudiaba en la Escuela de Leipzig en décadas pasadas, se matriculaba en la carrera de ‘Mediación lingüística’ y recibía el título de ‘Mediador Lingüístico’. Entonces podemos destacar que en Leipzig se habló de ‘mediación’ muy temprano, poniendo énfasis en la importancia de transmitir, de servir de puente entre los interlocutores, entregando el mensaje con y desde una perspectiva disciplinaria enriquecida desde distintas vertientes de los saberes.

Los diecisiete artículos de esta obra presentan una mirada a simple vista general y muy panorámica, pero en verdad detallada y profunda sobre los primeros veinte años de una Escuela que ha marcado historia. Con la publicación del libro aquí reseñado se ha realizado una verdadera contribución para la difusión de una disciplina, la traslatología, y para que se conozca y valore en su justa medida la Escuela Traductológica de Leipzig en el mundo hispanoparlante.

Referencias bibliográficas

Cardozo, Mauricio; Heidermann, Werner; Weininger, Markus, eds. 2008. A Escola Traductológica de Leipzig. Frankfurt am Main: Peter Lang.

Medina, Mario; Caballero, Leandro; Martínes, Fernando, eds. 1981. Aspectos fundamentales de teoría de la traducción. La Habana: Pueblo y Educación.

Snell-Hornby, Mary, 2007. A forgotten Pioneer? The legacy of Otto Kade in Translation Studies today, en: Wotjak, Gerd, ed. 2007. Quo vadis Translatologie? Ein halbes Jahrhundert universitäre Ausbildung von Dolmetschern und Übersetzern in Leipzig. Berlin:Frank & Timme, pp. 387-395.

Wotjak, Gerd; Sinner, Carsten; Jung, Linus; Batista, José Juan, eds. 2013. La Escuela traductológica de Leipzig. Sus inicios, su credo y su florecer (1965-1985). Frankfurt am Main: Peter Lang.



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