ReseñasSección dirigida por Covadonga López AlonsoInfoling 7.19 (2018)

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Xavier Laborda. Reseña de Cortés, Luis. 2018. Cómo hacer una exposición oral. Madrid: Arco Libros - La Muralla. Infoling 7.19 (2018) <http://infoling.org/informacion/Review401.html>

El autor y su obra

El libro más reciente de Luis Cortés sobre discurso oral es Cómo hacer una exposición oral. Probablemente se trate de la obra más concisa, persuasiva y práctica de la colección de excelentes títulos que el profesor Cortés ha publicado sobre la actividad alocutiva o pública. Ha aparecido en 2018 en la colección “Cuadernos de lengua española” de la editorial Arco Libros-La Muralla, un dato este de la colección que no es mera referencia de clasificación, sino que cuenta como indicio de su sentido aplicado a la comunicación pública.

La sencillez y claridad de Cómo hacer una exposición oral, como programa didáctico que es de técnicas de exposición en entornos formales, se explica por la trayectoria del autor y su equipo de trabajo. Luis Cortés ha estudiado las variedades del discurso oral en sus aspectos sintácticos, estilísticos, sociolingüísticos y pragmáticos. Esta actividad investigadora es una faceta personal que motiva o interactúa con otra de carácter colectivo como director de la revista Oralia y miembro de CySOC, un centro de investigación sobre comunicación y sociedad. La aportación de este libro surge de esas actividades y del plan de estudio de la enseñanza de la lengua oral que CySOC lleva a cabo.

La tesis del autor es que se necesita un método para adquirir y mejorar las destrezas de expresión oral. Esa convicción quedaba patente en una obra anterior, Mejore su discurso oral (Cortés y Muñío, 2012), que se ocupaba de la composición del guión y de la actuación o pronunciación del discurso –control del nerviosismo, gestualidad y voz–, así como a la tarea tan necesaria y provechosa de la revisión crítica de la actuación. En la raíz del plan didáctico de Mejore su discurso oral se aprecia la articulación de la retórica y la lingüística como fuentes teoréticas relevantes.

En este punto, damos un rodeo en nuestro comentario para dar cuenta de una nota de actualidad periodística sobre el aprecio cultural que merece la oratoria. El caso es que el escritor y periodista cultural Quim Monzó (2018) sostuvo hace poco la misma idea del profesor Cortés sobre la necesidad de mejorar la enseñanza de la lengua oral. “En voz alta y clara” es el título de un reciente artículo suyo en la revista dominical Magazine, en que se hacía eco de un libro como el de Luis Cortés, pero en esa ocasión del tipo de autoayuda o de instrucciones para que el lector practique por su cuenta. Se trata de Convence y vencerás, de Antonio Fabregat, en colaboración de Guillermo Díaz y otros autores (2017).

Es comprensible que llame la atención a Monzó esta obra de autoayuda y superación personal, no ya por unas características especiales, puesto que es equiparable a otros muchos títulos sobre oratoria para comerciales y empresarios, sino porque vocea la utilidad social de las destrezas discursivas. Lo que viene a decir Monzó es que, a diferencia de lo que sucede en la educación hispana, las prácticas orales son corrientes en las escuelas anglosajonas. El escritor se extraña de la postergación de esas actividades formativas aquí cuando en su infancia la lectura en voz alta era un ejercicio preparatorio de muy buen rendimiento. “Aprendías que solo respetando las indicaciones ortotipográficas los demás entendían qué estas explicando”. Y denuncia una situación en que se aprecia la falta de preparación en lengua oral, que sucede cuando “a veces pones la radio y escuchas a locutores a los que tanto les da que haya comas o puntos, porque todo lo leen de carrerilla y no se entiende ni papa” (Monzó 2018).

Producciones didácticas de oratoria

La crítica irónica de Monzó no resulta una opinión extemporánea y aislada. Basta observar que las editoriales lanzan con regularidad ediciones sobre oratoria por la sencilla razón de que hay demanda entre los lectores. Muestra de esa producción son los libros de Lluís Pastor (El jefe habla –locuta rex–. Coaching de comunicación para directivos) y de David Crystal (The Gift of the Gab: How eloquence works), los dos editados en 2016. Representan dos modelos formativos, que denominaremos de autoayuda o motivadores y humanísticos o culturales.

Los libros de L. Pastor y A. Fabregat siguen la estela de la oratoria contemporánea señalada con éxito por Carnegie en el siglo XX. Este agudo agente de ventas y formador, Dale Carnegie (1888-1955), extrapoló de su trabajo de comercial el estilo y los consejos oportunos para llegar a millones de lectores y alumnos mediante una cadena de academias franquiciadas. Organizó cursos de motivación para los que redactó diversos títulos: Cómo hacer amigos e influir en la gente, Cómo dejar de preocuparse y empezar a vivir, y La forma rápida y fácil de hablar eficazmente. Su viuda los refundió póstumamente en un compendio (Carnegie 1962). Con Carnegie, las técnicas de oratoria entraron en la era de los medios de comunicación social y se aplicaron a programas de venta y dirección empresarial. Enseñó una oratoria expurgada de términos clásicos y preámbulos teoréticos, que resultaba particularmente apta para discursos de circunstancias y técnicas de comunicación comercial y empresarial. Volviendo a nuestro tiempo, los libros de L. Pastor y A. Fabregat aportan una renovación de esa línea de oratoria en la cultura de la producción y el consumo.

A su vez, la contribución del lingüista David Crystal, más técnica y menos psicologicista, se acoge a una tradición de obras divulgativas sobre el arte de la elocuencia atentas a las fuentes culturales. Un antecedente del trabajo de Crystal es el libro de su compatriota Phyllis Bentley, Public Speaking, de 1964. En él, la profesora de literatura sintetizó con una clara utilidad y un exquisito gusto lo que aprendió de su dilatada experiencia como docente y conferenciante viajera.

Cómo hacer una exposición oral

El libro del profesor Cortés escapa de esa clasificación dual de obras formativas. Supone una tercera clase de obras, la menos frecuente y la más exigente. El texto aporta un sello formal, un plan de trabajo en equipo y un filtro crítico, que lo hacen particularmente apto para la esfera educativa de secundaria y superior.

Cómo hacer una exposición oral dispone de manera concisa y eficaz un plan formativo en dos etapas, complementado con otra parte de ejercicios y un anexo con discursos de consulta. La primera etapa trata de las competencias para producir un discurso y la segunda tiene una función práctica, de aplicación a la actuación y su posterior revisión.

La primera etapa o fase formativa sirve para asimilar adecuadamente las competencias específicas que se requieren para la mejora de la exposición oral. El factor de la situación es primordial en este punto para delimitar la especialidad expositiva a discursos académicos. Tal es el entorno comunicativo en que, con una previsión selectiva, se desea desarrollar las prácticas. La guía son principios pragmáticos y semióticos, de los que se hace gala para conseguir un mayor aprovechamiento por parte de los alumnos. En primer lugar (capítulo 1), se trata de los principios de corrección y de claridad en la expresión. A la definición de sus conceptos, le siguen cuestiones específicas. En lo que corresponde a la puritas o corrección, la obra previene contra errores o confusiones expresivas, como el mal empleo de relativos, el manejo descuidado de preposiciones, la laxitud fonética en la pérdida de la d intervocálica o el léxico inapropiado, por difuminado, desgastado, anglicado o archisilábico. En lo referente a la claridad, recuerda el autor con ejemplos sugestivos la conveniencia de evitar la redundancia, la ambigüedad y la monotonía de ciertos marcadores discursivos.

En el siguiente capítulo, hallamos las recomendaciones sobre la adecuación y la eficacia, dos aspectos fundamentales donde los haya. El autor destaca con inspirado didactismo y con ejemplos simbólicos la idea de que “sin adecuación es imposible la comunicación” (pág. 20). El reto del orador primerizo es adquirir ese sentido de la orientación que le distinga como un comunicador discreto, oportuno y eficaz. El acierto de Luis Cortés es relacionar la cortesía con la eficacia y dar apuntes claros sobre cómo desplegar el mecanismo del respeto y la valoración de la audiencia en el discurso. La inclusión de los aspectos argumentativos cierra el conjunto de herramientas de la eficacia.

El tercer capítulo, relativo a los aspectos semióticos y paralingüísticos, completa el primer bloque de repaso sobre las competencias. En una breve enumeración de elementos, se considera la teatralidad de la ubicación, el efecto de la mirada y de la postura, y los aparatos de proyección de imágenes, sobre los que se avisa para que su uso esté muy medido. A su vez, las competencias prosódicas y paralingüísticas llevan a revisar las buenas prácticas de entonación, volumen, ritmo y fluidez.

Visto todo ello como materia propedéutica, se entra ya con la segunda parte en las tareas de preparar, producir, grabar y examinar la calidad de una exposición oral. Consta esta parte de cuatro capítulos, en los que recae la intención principal de la didáctica oratoria. Su reparto es canónico, de modo que hallamos un capítulo de ideas generales y otros más para cada sección del discurso, sean de inicio, desarrollo y cierre. En las ideas generales (capítulo 4), se hace hincapié en las fuentes conceptuales del discurso y del tema que se desea tratar. La clave retórica que sugiere el autor es el orden como principio esencial.

En lo tocante al inicio (capítulo 5), Luis Cortés da pautas sobre la importancia de despertar la confianza, conseguir la amenidad y anunciar con claridad el contenido de lo que se va a exponer. Para la parte central del desarrollo (capítulo 6), el autor menciona el dicho de Galileo de que “hablar oscuramente lo sabe hacer cualquiera, pero con claridad y con orden muy pocas personas” (pág. 41). Con ello reitera al lector su preferencia por un discurso mesurado y capaz. En consonancia con ese principio, Cortés se aparta del tópico de los contenidos para señalar la importancia del procedimiento. Ello no implica desatender los bloques informativos, en absoluto, pero para que destaquen hay que mimar el paso de un asunto informativo a otro. El tratamiento de esas transiciones es lo que, en palabras de Galileo, distinguiría al orador claro y eficaz. Para el conjunto de la exposición, el profesor hace una petición: “Por favor, procuren no leer la exposición” (pág. 46).

Al cierre está dedicado el capítulo séptimo, que tiene la doble función de comentar los aspectos del final del discurso y de recopilar las instrucciones para realizar los ejercicios de producción y revisión discursivas. Que en el cierre se juega el orador la valoración de la actuación queda establecido en la máxima de Ella Wheele Wilcox que cita el autor: “Ninguna cuestión queda nunca concluida hasta que se concluye bien” (pág. 49). La aparente obviedad de un aviso como este se convierte en una recomendación necesaria mediante consejos específicos sobre el comportamiento paralingüístico que ha de distinguir esta parte, así como mediante la relevante reiteración de las ideas principales y de las apelaciones oportunas.

Los ejercicios

La tercera parte del libro está dedicada a aplicar los consejos dados y los conceptos asimilados anteriormente. Desarrolla dos ejercicios expositivos sobre los asuntos del discurso político y del bien y mal hablar. Como se observa, se aprovecha la actividad para incluir una reflexión sobre el discurso, de modo que se da pie a una reflexión metadiscursiva. Son dos en uno, como esos productos que prometen varias funciones en un mismo objeto. En un caso, el ejercicio comporta dilucidar aspectos y efectos del discurso político y, en el otro, las valoraciones personales y sociales sobre variedades dialectales o diatópicas del habla andaluza.

El plan de trabajo propone preparar esos temas a partir de la lectura y análisis de materiales documentales extraídos de la prensa. Con ello se cubre la etapa de la inventiva o acopio de ideas para el debate. El interés de estas actividades es el enriquecimiento que ofrece el autor con pautas sobre cómo iniciar el discurso y con referencias complementarias de carácter literario. La sugerencia de diferentes formas de dar inicio al discurso da libertad al alumno para buscar su acomodo, a la vez que le confiere una responsabilidad personal por su elección. En el camino, puede incorporar refuerzos argumentativos que proceden de la literatura y de la fraseología, con lo que  comprueba el atractivo y la utilidad de razonar mediante elementos de la tradición y del código.

Los dos ejercicios propuestos en Cómo hacer una exposición oral destacan por concebir la actividad con un buen equilibrio de las actividades inventiva, organizativa, elocutiva y de actuación. Se conjura así la tentación de realizar la exposición sin apenas demorarse en las fases preparatorias, aquellas que permiten adquirir conciencia de corrección, claridad, adecuación y eficacia del discurso. Esas son, precisamente, las competencias de las que trata el libro al inicio.

Un certamen de oratoria en medios universitarios que está adquiriendo notoriedad y reconocimiento es el que se denomina “Mi tesis en 180 segundos”. Los participantes son investigadores doctorales, que presentan los aspectos fundamentales de su trabajo a un público general (Marmande 2015). En esos concursos de oratoria, confluyen investigadores de múltiples ciencias. El reto del orador es presentar su investigación de un modo comprensible e interesante, en un tiempo tan breve como tres o cuatro minutos, según los certámenes. La ciencia, el científico, en realidad, ha de resultar elocuente, escoger las palabras, hacer las transiciones con precisión, proponer imágenes y analogías, insertar breves relatos y, muy especialmente, relacionar su investigación a una función social. El reto de “Mi tesis en 180 segundos” es considerable, pero la satisfacción de actuar como un orador capaz guarda cierta proporción con la dificultad. La consulta atenta de libros como el del profesor Luis Cortés, Cómo hacer una exposición oral, es un medio imprescindible para obtener resultados y satisfacciones.

Referencias bibliográficas

Bentley, Phyllis. 1964. Public Speaking. Londres: Collins

Carnegie, Dale. 1962. El camino fácil y rápido para hablar eficazmente. Barcelona: Edhasa, 1986

Cortés Rodríguez, Luis; Camacho Adarve, María Matilde. 2003. ¿Qué es el análisis del discurso? Barcelona: Octaedro

Cortés Rodríguez, Luis; Muñío Valverde, José Luis. 2012. Mejore su discurso oral. Almería: Editorial Universidad de Almería

Cortés Rodríguez, Luis. 2015. Análisis del discurso político. Consideraciones acerca de los debates en torno al estado de la nación. Almería: Editorial Universidad de Almería

Crystal, David. 2016. The Gift of the Gab: How eloquence works. New Haven: Yale University Press

Fabregat, Antonio et al. 2017. Convence y vencerás. Barcelona: Alienta Editorial

Marmande , Francis. 2015. Ma thèse chrono”. Le Monde, 9.6.2015.

Monzó, Quim. 2018. “En voz alta y clara”. Magazine, 27.5.2018, pág. 11.

Pastor, Lluís. 2016. El jefe habla (locuta rex). Coaching de comunicación para directivos. Barcelona: UOC.


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