ReseñasSección dirigida por Yvette BürkiInfoling 7.23 (2018)

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Sandra Schlumpf. Reseña de Lingue e Linguaggi 25 (2018). Infoling 7.23 (2018) <http://infoling.org/informacion/Review357.html>

Rosana Ariolfo y Laura Mariottini abren este volumen temático de Lingue e Linguaggi con una excelente introducción al tema y a los trabajos incluidos [pp. 5-15]. Las múltiples dinámicas de movilidad constituyen un fenómeno característico de nuestros tiempos y continuamente transforman los espacios en los que nos movemos, relacionamos y comunicamos. La movilidad participa en la construcción de nuevos contextos culturales y sociales, que dejan constancia de la superdiversidad que caracteriza, de especial manera, las ciudades contemporáneas. Para presentar el tema, las autoras parten de los trabajos clásicos de Gumperz (1971) y Bucholtz y Hall (2005), para luego pasar a teorías más recientes sobre los fenómenos de transnationalism y translanguaging. Todas ellas demuestran la importancia de las lenguas como elementos de identificación individual y grupal en los contextos de migración. Más concretamente, el tema conductor de este volumen es el concepto del paisaje lingüístico (PL), y en particular, el paisaje lingüístico de la migración (PLM). Este acercamiento bien conocido al espacio lingüístico requiere una mirada interdisciplinar, mirada perfectamente reflejada en la suma de trabajos incluidos en Lingue e Linguaggi 25.

Los artículos que se publican en este volumen se dejan subdividir en los siguientes grupos temáticos: los paisajes lingüísticos (PPLL) creados por los medios de comunicación (contribuciones de Binotto / Bruno y Turnbull); acercamientos metodológicos y teóricos al tema de los PPLL (Grzech / Dohle y Landone sobre los desafíos relacionados con el carácter efímero de signos lingüísticos en espacios públicos, Tani sobre la relevancia de abarcar también la percepción de la realidad lingüística visible en el espacio, y Guerra Salas ofrece un intento de aplicar la Teoría de la Gestalt al estudio del PL); estudios de caso sobre espacios geográficos concretos (Calvi y Uberti-Bona sobre Milán, Moustaoui Srhir sobre Madrid, Carpi / Venturi / Paone sobre Pisa, Minuz / Forconi sobre Bolonia y Prego Vázquez / Zas Varela sobre A Coruña); y, finalmente, una última sección de trabajos se dedica al PL en contextos educativos (Bellinzona, Ariolfo y Carpani), así como a las posibilidades que ofrece el estudio del PL para fomentar una didáctica de segundas lenguas y lenguas extranjeras más abarcadora por lo que concierne a la variación lingüística (Garzelli / Granata / Mariottini). Ariolfo y Mariottini cierran la introducción con una reflexión sobre la importancia de que se entienda “el PL no solo como instrumento para el análisis sociolingüístico o de las políticas lingüísticas, sino, sobre todo, para impulsar nuevas políticas sociales orientadas a una real y eficaz integración social” (p. 12). Muchos de los trabajos incluidos en este volumen muestran caminos diversos e innovadores hacia el objetivo formulado.

Marco Binotto y Marco Bruno abarcan, en su artículo, el espacio medial de la migración en la prensa italiana desde la teoría del framing [pp. 17-44]. Demuestran con su análisis que la prensa frecuentemente, y en particular cuando se trata del tema de la migración, simplifica los fenómenos descritos y los transmite a través de un lenguaje simbólico y lleno de imágenes y estereotipos conocidos. Por lo general, en el contexto de la migración, estos frames se basan en una imagen del inmigrante como extranjero, enemigo, delincuente, intruso, diferente (out-group). Los autores presentan y ejemplifican los tres frames que han observado: el de la ‘seguridad’, basada en imágenes de violencia, en el tópico del inmigrante criminal y en un lenguaje militarizado; el de la ‘crisis’, que actualmente se asocia sobre todo con el problema de las pateras, que transmiten una imagen negativa y frecuentemente incluyen la pregunta de ¿quiénes son los responsables del drama humano?; y el de la ‘humanidad’, que constituye un frame alternativo y minoritario. Los autores ejemplifican sus observaciones con imágenes reveladoras de periódicos italianos y resumen los resultados en una tabla sinóptica.

Judith Turnbull analiza la representación del tema de la migración en la prensa y en blogs de Gran Bretaña [pp. 45-64]. Su corpus incluye cinco periódicos británicos y cuatro blogs (de una organización no gubernamental y tres institutos de investigación), y abarcan, sobre todo, textos que tratan del Brexit 2016. En el análisis cuantitativo, la autora estudia las ocurrencias de ciertos términos (migrant, migrants, migration) y las combinaciones léxicas en las que aparecen. Por ejemplo, tanto en la prensa como en los blogs son comunes combinaciones con elementos cuantitativos (p. ej. migrant flow, migrant influx, migrant rush) y lexemas que subrayan el lado dramático de las migraciones (p. ej. migrant children, migrant crisis, migrant camps). Sin embargo, mientras que en la prensa predominan las cantidades descomunales de migrantes (hundreds, thousands, streams), en los blogs se tratan también aspectos más sociales (rights, welfare, story). Contextos temáticos frecuentes son, entre otros, el mundo laboral, el asilo y los refugiados, movimientos migratorios, acciones del gobierno, así como crimen y leyes, aunque estos últimos dos solo aparecen en la prensa. El análisis cualitativo se basa en la Teoría de la Evaluación (Appraisal Theory). Aquí, la autora encuentra diferencias entre la forma de presentar la misma información en la prensa y en los blogs: mientras que los periódicos empiezan con datos alarmantes y un discurso negativo (shocking news), los blogs prefieren un orden más estructurado y explican los términos empleados y sus significados (illuminating news), de ahí que la transmisión periodística resulte más manipulada. En ambos casos, las imágenes apoyan los mensajes transmitidos. Concluye Turnbull en la misma línea que los autores del capítulo anterior: fuentes de información como la prensa y los blogs influyen considerablemente en la opinión pública y estructuran (o manipulan) la información según los objetivos deseados.

Karolina Grzech y Ebany Dohle presentan la página web Language Landscape (www.languagelandscape.org), creada en 2011 por un grupo de estudiantes de Máster en Londres [pp. 65-80]. Su objetivo es documentar, estudiar y promocionar la diversidad lingüística en el mundo. Las autoras proponen emplear Language Landscape (LL) para el estudio del PL, que las autoras entienden en su sentido amplio: lenguas visibles en un lugar específico, lo cual incluye también signos dinámicos como anuncios luminosos o lemas que se leen en camisetas de transeúntes. LL ofrece muchas ventajas para el estudio del PL: no solo es gratis y todos pueden contribuir, sino que, además, permite subir una gran diversidad de datos (fotos, audios, vídeos), personalizar los mapas, etc. Desde la perspectiva del Análisis Crítico del Discurso, LL permite observar cambios en el PL a lo largo del tiempo, sobre todo provocados por cambios políticos y sociales, y contrastar los datos recogidos con el espacio actual real, ya que, desde LL, es posible acceder directamente a Google Street View. Finalmente, es de subrayar otra ventaja de LL: es de fácil acceso para todos y ofrece una máxima transparencia por lo que concierne a la generación de los datos. Concluyen las autoras con un llamamiento dirigido a todos los investigadores del PL a que colaboren con LL poniendo a disposición los datos recogidos.

Elena Landone reflexiona sobre la contribución desde la lingüística al estudio de las migraciones actuales, partiendo de un enfoque pragmático y basándose en un corpus de unos 750 textos murales recogidos en Milán entre 2014 y 2017 [pp. 81-106]. Parte de la pregunta crítica y muy relevante de si los estudios del PL existentes realmente aportan algo más que una mera documentación de hechos (demográficos, históricos, económicos, etc.) ya conocidos. Pregunta por la función que tiene el signo lingüístico en el PL y lo entiende como acción, que actúa dentro de un contexto preciso: “Como para la Pragmática, la lengua, además de una estructura, en el PL es una actividad socialmente colocada” (p. 68). Algunas de las conclusiones interesantes del estudio de Landone son las siguientes: el uso de una (o varias) lengua(s) en un texto no necesariamente informa sobre los conocimientos lingüísticos del emisor, sino que puede ser un indicio de una negociación social y relación concreta; es indispensable adoptar un enfoque émico para interpretar adecuadamente el PL, puesto que la perspectiva del investigador puede ser muy distinta a la del emisor; asimismo, el investigador nunca puede saber cómo otros destinatarios y receptores interpretan un texto; la cronología del PL solo se puede establecer en estudios longitudinales que durante años regresen regularmente al mismo sitio; y el PL de un lugar nunca representa todo el espacio, pues siempre se basa en una selección previa del investigador. Concluye la autora subrayando que lo mejor sería trabajar solo con datos émicos, que demuestren las intenciones e interpretaciones de los emisores, y evitar cualquier tipo de generalizaciones. De hecho, y especialmente en el contexto de las migraciones, cada texto del PL refleja una narración individual en la superdiversidad lingüística y cultural de las ciudades contemporáneas.

El objetivo de Ilaria Tani es indagar posibles acercamientos alternativos y más complejos a los PPLL, empleando el concepto de atmósfera [pp. 107-123]. Parte del conocido Spatial Turn de los años 80 del siglo XX, desde el que el espacio se entiende como espacio físico, espacio simbólico-social y como experiencia individual. Por lo tanto, cada individuo percibe y vive de forma individualizada el espacio urbano, e interpreta y valora de modo individual los mensajes lingüísticos. Tani propone un acercamiento cualitativo e individualizado al PL a través de las experiencias, emociones y valoraciones personales de los sujetos que lo habitan o transitan. El empleo del concepto de atmósfera facilita, precisamente, este acercamiento, entendido como “ciò di cui si ha immediata esperienza corporea e affettiva entrando, ad esempio, in un ambiente chiuso oppure attraversando uno spazio pubblico, trovandosi in contatto con esseri umani e oggetti” (p. 115). Los centros urbanos se prestan especialmente a tal tipo de análisis y permitirían la elaboración de mapas emocionales. Con el estudio del PL a partir de la teoría de la atmósfera, Tani espera llegar a una sociolingüística más atenta a las dimensiones sensoriales y corporales de la experiencia lingüística en las grandes ciudades contemporáneas, caracterizadas por su plurilingüismo. De hecho, las lenguas en el espacio urbano no solo constituyen medios de comunicación y elementos de carga simbólica, sino que, además, forman parte de nuestras experiencias sensoriales en las ciudades. Por ello, Tani sugiere ampliar la tridimensionalidad del signo lingüístico (lengua, habla y lenguaje) mediante el concepto de la espacialidad atmosférica del signo lingüístico.

Luis Guerra Salas ha analizado en su estudio 140 fotos recogidas en 2016 en Lavapiés, Madrid [pp. 125-143]. Por un lado, enmarca su análisis en la lingüística perceptiva y la Teoría de la Gestalt (basándose, sobre todo, en López García), y, por otro lado, en la historia de los contactos culturales, percibidos como contactos típicamente híbridos (basándose en Burke). Lavapiés se convierte en objeto de estudio ideal porque representa un espacio prototípico de la superdiversidad cultural y, por consiguiente, ofrece una gran variedad de imágenes lingüísticamente híbridas. El análisis sigue las cuatro leyes del análisis audiovisual según la psicología de la Gestalt: ley de la clausura, ley de la semejanza, ley de la proximidad y ley de la buena continuación. Guerra Salas ilustra cada una de las leyes con ejemplos visuales, ejemplificando, además, la teoría de figura-fondo. Demuestra, a partir de imágenes que implican el uso de varias lenguas, cómo cada receptor selecciona como figura el texto escrito en la lengua más cercana a él, mientras que, automáticamente, el resto se convierte en su fondo. El análisis de las imágenes propuesto por Guerra Salas resulta muy esclarecedor y prueba la utilidad del acercamiento teórico elegido para el estudio del PL en zonas urbanas nacional y lingüísticamente tan híbridas como Lavapiés.

Con el artículo de Maria Vittoria Calvi iniciamos un recorrido por diferentes PPLL concretos. En primer lugar, la autora citada nos ofrece un acercamiento amplio y estructurado al PL milanés [pp. 145-172]. Subraya la importancia del estudio del PL en contextos migratorios para entender las negociaciones culturales, lingüísticas e identitarias que tienen lugar en comunidades diaspóricas. Resume el estado actual de las comunidades latinas en Italia y, especialmente, en Milán: se observa una identidad latina emergente en Italia y el español se ha convertido en una de las principales lenguas de la inmigración. Predominan los inmigrantes peruanos y ecuatorianos, y la presencia latina en el PL sobre todo queda patente en la gastronomía y en relación con eventos culturales. Sigue el análisis de imágenes recogidas en Milán, que no solo tiene en cuenta la prominencia y predominancia de las lenguas, sino que establece una clasificación muy convincente según la manera en que el español y el italiano interactúan en los textos estudiados. Los distintos casos de contacto lingüístico que observa Calvi son: monolingüismo en la L1 (español), una opción poco frecuente; translanguaging (concepto entendido como el uso consciente que hace un hablante de su repertorio multilingüe, suponiendo que “más que pasar de un sistema a otro, los gestiona de forma dinámica y simultánea”, p. 155); la hibridación lingüística (empleo de formas híbridas y préstamos); traducción, práctica poco frecuente sobre todo por la afinidad entre el español y el italiano; mediación lingüística y cultural (frente al translanguaging, la mediación persigue que el mensaje llegue a dos comunidades de habla distintas); y, finalmente, el monolingüismo en la L2 (italiano). Por último, Calvi ofrece un análisis ejemplar de una unidad del PL de Milán, para llegar a la conclusión de que “[e]l estudio del PL es de suma utilidad para esclarecer el comportamiento de los hablantes en situaciones de contacto lingüístico, tanto en la perspectiva de la gestión del plurilingüismo como desde el punto de vista de la acción social, dentro de un contexto que los hablantes mismos contribuyen a configurar performativamente” (p. 167).

También el artículo de Marcella Uberti-Bona se dedica al PL de Milán, y más específicamente, del PL bottom-up que se refleja en tiendas de inmigrantes [173-196]. Ofrece un enfoque múltiple y, por tanto, enriquecedor al objeto de estudio: después de un resumen de los principales resultados sobre el PL bottom-up en Milán, subrayando sobre todo sus finalidades comerciales e identitarias, la autora combina el estudio del PL bottom-up de dos unidades escogidas (el restaurante peruano Peruvian Mix y la carnicería egipcia Bon Appétit) con el estudio de su respectiva configuración espacial (una aislada, otra en medio de otras tiendas extranjeras) y, sobre todo, con la perspectiva interna de los dueños de las tiendas, a partir de tres entrevistas etnográficas. El hecho de que las entrevistas se hayan hecho un año después del estudio de las unidades del PL permite, además, incluir un enfoque diacrónico. La carnicería se halla en una zona muy concurrida, en medio de otros edificios públicos y comercios, tanto italianos como extranjeros. El nombre francés de la carnicería, Bon Appétit, es fruto de una preferencia personal del dueño y un elemento diferenciador frente a otras tiendas de la zona. La relación que mantiene el dueño de la carnicería con otros comerciantes africanos y arabófonos parece algo contradictoria, y evita dar explicaciones sobre las pegatinas en árabe que tienen contenido político. El restaurante peruano, por el contrario, se halla en una calle muy poco concurrida, sin apenas otros comercios. Sin embargo, este hecho no les molesta a los dueños, que hacen publicidad en YouTube, en la tele y en la revista Guía Latina, y confían en el boca a boca entre latinos. Su clientela es mixta y el nombre del restaurante, Peruvian Mix, se debe a que el primer nombre elegido, Bordeaux Latino, no tuvo buena acogida entre la clientela hispana. Las entrevistas permiten sacar a luz este tipo de información y otros datos relacionados con el porqué de la selección de una imagen en particular o una u otra lengua en un letrero, lo cual demuestra la necesidad de un acercamiento múltiple al estudio de los PPLL.

Adil Moustaoui Srhir estudia el PL del barrio de Lavapiés, Madrid, un barrio caracterizado por su alto porcentaje de población extranjera y, por tanto, su superdiversidad [pp. 197-225]. Más concretamente, el autor analiza la presencia del árabe en el PL de 33 locales marroquíes de Lavapiés. Aunque el español es la lengua dominante, reflejo de su función de lingua franca, el árabe tiene una presencia considerable, sobre todo en letreros bilingües. El uso frecuente del árabe y, por tanto, de las letras árabes, es señal de un proceso de política lingüística bottom-up, que fomenta activamente la recontextualización del árabe como lengua diaspórica y minoritaria en el PL del barrio, le da una mayor visibilidad y, además, consigue empoderar a los grupos sociales minorizados. El uso monolingüe del árabe es poco usual y aparece, más bien, en carteles pequeños y folletos, muchas veces en el interior de los locales. Las lenguas minoritarias de Marruecos no aparecen en absoluto, lo cual probablemente es un reflejo del PL en Marruecos. El autor consigue poner en relación el estudio del PL con otros temas tan relevantes como la negociación del espacio y de relaciones sociales, las políticas lingüísticas, las relaciones de poder y estatus entre lenguas dominantes y minoritarias, la configuración de identidades étnico-lingüísticas y socio-religiosas a través del PL, etc.

Elena Carpi, Silvia Venturi y Sonia Paone se dedican al PL de un sector muy particular de la ciudad de Pisa, a saber, la zona de la estación de tren [pp. 227-251]. Como describen muy acertadamente en los apartados introductorios, las estaciones no solo representan puntos de encuentro, dinamismo, modernidad y centralidad, sino también zonas periféricas, marginales e incluso conflictivas. Hoy en día, además, también constituyen zonas comerciales, hecho que aumenta su ambivalencia funcional. La población de Pisa se caracteriza por su alto número de inmigrantes extranjeros, cuya densidad es aún más alta en el barrio de la estación ferroviaria (en el año 2016, 57 de 100 habitantes). Sobre todo, proceden de Bangladesh, China, Filipinas y Nepal. A continuación, los autores ofrecen un estudio comparativo de dos textos administrativos del PL del barrio ferroviario de Pisa, aplicando las teorías pragmáticas de Searle (1969) y Austin (1962): una orden policial en cuatro lenguas (italiano, inglés, árabe y rumano) y un anuncio trilingüe del municipio (italiano, francés e inglés). Pese a que ambos comunican contenidos parecidos (prohibición de tomar alcohol, tirar basura y tumbarse en espacios públicos), el primero lo comunica de una forma mucho más directa y empleando un lenguaje más sencillo (aunque falla, a veces, en las traducciones al árabe y al rumano), mientras que el segundo utiliza un lenguaje administrativo culto, con muchos detalles y resulta, por eso, de difícil comprensión, incluso para la población italófona. En ambos casos, la versión italiana parece tener como fin informar a la población autóctona de las disposiciones publicadas, mientras que la población extranjera es el público al que se dirigen las órdenes. Los autores llaman la atención sobre la dificultad de comprensión de este tipo de textos para la población extranjera y proponen, como alternativa más clara, el uso de mensajes iconográficos.

Con la lectura del trabajo de Fernanda Minuz y Giulio Forconi, nos trasladamos a Bolonia [pp. 253-275]. Su pregunta principal es si en el barrio conocido como Bolognina, caracterizado por su alta densidad de población extranjera (aprox. 25%), sobre todo chinos y rumanos, se han establecido zonas étnicas (p. ej. una chinatown de Bolonia). Combinan el estudio de más de 2000 textos del PL con entrevistas individuales y en grupo realizadas con un total de 128 residentes italianos y extranjeros, así como con representantes de la administración pública. Esta doble perspectiva permite obtener información sobre la visibilidad de las lenguas extranjeras en el espacio público y, asimismo, observar cómo las personas perciben y evalúan el plurilingüismo en el barrio. En cuanto al PL, lo más llamativo es el monolingüismo en italiano en casi el 90% de los textos recogidos. El inglés, el chino y el rumano aparecen en unos pocos textos monolingües y, muy esporádicamente, en textos bilingües con italiano. Otras lenguas están apenas representadas. En suma, el único grupo con cierta visibilidad son los chinos, sobre todo a través de sus comercios, pero el uso de anuncios monolingües en chino demuestra su poco contacto con otros grupos poblacionales. Aun así, no se puede demostrar la existencia de un verdadero espacio étnico. Por lo que concierne a las entrevistas, es interesante que se sobreestime, a veces con considerable diferencia porcentual, la presencia de los extranjeros en el barrio, sobre todo en el caso de la población china. Por último, acerca de la legitimidad de la presencia de lenguas extranjeras en el PL de Bolonia, aparece una gama amplia de opiniones, desde el temor de perder la identidad cultural italiana y la necesidad de adaptación rápida de la población extranjera, hasta la valoración positiva del espacio multilingüe como rasgo dinámico e interesante, incluso como “un elemento di marketing” (p. 272).

Gabriela Prego Vázquez y Luz Zas Varela nos llevan de vuelta a España, esta vez a Galicia, al polígono industrial de Sabón, en A Coruña [pp. 277-295]. Sabón representa, desde los años 70 del siglo XX, una zona de inmigración y gentrificación. Ahora bien, más que un estudio tradicional del PL de la zona mencionada, las autoras emplean herramientas técnico-comunicativas innovadoras a fin de convertir el trabajo científico sobre el PL en un “proyecto de investigación-acción” (p. 281) y llevarlo a los centros educativos. Basándose en la teoría de la Conciencia Lingüística Crítica, proponen emplear las herramientas TIC (Tecnologías de la Información y de la Comunicación), TAC (Tecnologías de la Adquisición del Conocimiento) y TEP (Tecnologías del Empoderamiento y la Participación) para “implicar a la ciudadanía en proyectos colaborativos” (p. 290), especialmente a los jóvenes, quienes así se convierten en observadores más atentos y críticos del PL en el que se mueven. Más en concreto, Prego Vázquez y Zas Varela están llevando a cabo un interesante proyecto, que refleja la investigación-acción a la perfección, materializado en MAVEL (Mapas para el atlas virtual para la educación lingüística en la superdiversidad, http://avel.cesga.es/). En resumen, esta plataforma invita a todos los ciudadanos a participar activamente en la reconstrucción no solo del PL actual, sino también del PL de la memoria (sobre todo por lo que concierne a la toponimia local), para visibilizar las transformaciones ocurridas a lo largo de los últimos años. La plataforma no solo es de libre acceso, sino que además permite contribuciones en forma de imágenes y audios. Un primer resultado, relacionado con la diversidad lingüística de Sabón, es la predominancia en el PL del gallego estándar y del español peninsular estándar, mientras que no están presentes variedades locales. Tampoco se encuentran las lenguas de la población inmigrante extranjera, aunque poco a poco empiezan a aparecer en los “contra-espacios” en forma de grafitis y pintadas (p. 290). Sin lugar a dudas, este acercamiento al PL constituye una valiosa innovación metodológica y, en definitiva, fomentará “la cohesión social a través de estrategias de trabajo cooperativo entre jóvenes de contextos diversos y multiculturales para propiciar la inclusión social a través de la valoración de la diversidad lingüística” (p. 292).

El trabajo de Martina Bellinzona inicia el último bloque temático del volumen, dedicado a los PPLL en contextos educativos. En concreto, Bellinzona nos permite observar el PL en siete escuelas secundarias en Lombardía, Toscana y Lacio [pp. 297-321]. Según la autora, el contexto educativo constituye un espacio predilecto para el análisis del PL debido al origen lingüístico y cultural diverso del alumnado. Al mismo tiempo, es un espacio de socialización central para los jóvenes, con una función importante en su formación plurilingüe e intercultural. En la primera parte de su artículo, Bellinzona ofrece un estado de la cuestión de estudios sobre el PL en contextos educativos (Linguistic Schoolscape) y señala que no existen estudios previos sobre Italia. El núcleo del trabajo consiste en la presentación de los resultados de su propio estudio, basado en un corpus de 801 fotografías del PL de cinco escuelas con un alto porcentaje de alumnos extranjeros y dos escuelas que ofrecen enseñanza de lenguas no europeas (árabe y chino). Propone una clasificación de los textos según su función principal: función informativa, función simbólica (estos textos ofrecen una mayor diversidad lingüística, sobre todo los grafitis) y función mixta (función mayoritaria, p. ej. anuncios comerciales o publicidad de eventos, muestra plurilingüismo sobre todo en textos decorativos). En todos los tipos textuales, la lengua mayoritaria es el italiano, seguido por el alemán y el inglés (este último, sobre todo, en su función de idioma internacional y de moda). De las lenguas no europeas, las únicas que tienen una visibilidad en el PL estudiado, aunque muy limitada, son el árabe y el chino, L1 de un porcentaje cada vez mayor de alumnos. No obstante, su presencia se limita al 5,2% de los textos estudiados, y el árabe, incluso, aparece únicamente en elementos decorativos. Concluye la autora que la visibilidad del chino y del árabe no se debe a la presencia de alumnos de este origen lingüístico, sino por ser lenguas de promoción internacional. Puede ser que esto sea el resultado de la tendencia general en Italia que, mucho más que fomentar el diálogo intercultural e interlingüístico, opta por una integración de los alumnos extranjeros únicamente a través del aprendizaje del italiano, tendencia criticada por Bellinzona: “Il mantenimento della propria L1 è un diritto e costituirebbe un vantaggio, anche in termini economici oltre che culturali, per individui, società e lo Stato stesso” (p. 318).

El artículo elaborado por Rosana Ariolfo se diferencia de los anteriores porque trabaja con textos orales y estudia un fenómeno lingüístico muy específico [pp. 323-345]. Aun siendo consciente de que los estudios clásicos del PL analizan ejemplos lingüísticos escritos, opina que “también los textos orales […] conforman el paisaje lingüístico de un lugar” (p. 324). En concreto, Ariolfo analiza el uso del pretérito perfecto compuesto (PPC) en 26 entrevistas realizadas con jóvenes estudiantes latinoamericanos en Génova. Su objetivo final es reflexionar sobre las posibilidades y los retos que supone la presencia cada vez más diversificada de alumnos hispanohablantes de distintos orígenes dialectales en las clases de español. Con respecto al uso del PPC (del que ha registrado 520 ocurrencias), destacan los siguientes resultados: se recogen ocurrencias con valores modalizadores evidenciales (el PPC como indicador de distancia, duda o incerteza); es frecuente el uso del PPC en combinación con verba dicendi (transmisión de información indirecta); se emplea el PPC en momentos narrativos emotivos y expresivos; y se observan algunos casos de PPC con valor de aoristo. Quizás el resultado más interesante sea la hipótesis de que la aoristización del PPC pudiera ser el resultado de una convergencia lingüística con el italiano genovés, que “utiliza el pretérito compuesto en contextos en los que hablantes de otras zonas de Italia utilizan el simple” (p. 337).

También Daniela Carpani trabaja con estudiantes latinoamericanos de la Universidad de Génova, en concreto, del Departamento de Ciencias Políticas [pp. 347-364]. Los métodos empleados son un cuestionario cognoscitivo y entrevistas semidirigidas, realizadas por una entrevistadora argentina. Carpani se interesa por la función y el estatus que tiene el español para los estudiantes latinos, así como por sus percepciones de la lengua española. En su mayoría, son latinoamericanos de segunda generación, sobre todo de Ecuador, que están lingüísticamente integrados en la sociedad italiana. Son conscientes de la variación dialectal del español y han crecido con la idea de que el español peninsular constituye el referente de corrección. En la Universidad, observan diferencias entre el español hablado en sus casas (contexto familiar) y el español enseñado en clase (contexto oficial, variante considerada útil para la promoción social y laboral). Además de la norma peninsular, reconocen una norma hispanoamericana en expansión, mayoritaria no solo frente al español peninsular, sino también frente al italiano e incluso, en opinión de un informante, “un sustitutivo del inglés […] que incluso, yo espero también que lo supere” (p. 360). Con todo, gracias a la presencia institucionalizada del español en la Universidad, los inmigrantes latinoamericanos jóvenes adquieren una mayor seguridad sociolingüística y cultural y revaloran su propia lengua.

El último artículo del volumen, de Beatrice Garzelli, María Eugenia Granata y Laura Mariottini, enlaza bien con el anterior y trata de un tema de enorme importancia para la enseñanza del español como lengua extranjera: la presencia de las variedades hispanoamericanas del español en las clases de ELE [pp. 365-392]. Las autoras se centran en el caso de Italia, pero sin dudas sus reflexiones y sugerencias son igualmente válidas para cualquier otro contexto de ELE, sobre todo con presencia de hispanohablantes, como resultado de movimientos migratorios, por ejemplo. En efecto, la población hispanohablante en Italia y sus reflejos en el PL lingüístico son, sobre todo, de origen latinoamericano. Por desgracia, estos hablantes se hallan, muchas veces, ante una situación de doble diglosia, “no solo como hablantes de una lengua minoritaria en un país extranjero, sino también como hablantes de una variedad de su propia lengua considerada subestándar ante la norma que adquiere mayor prestigio entre las instituciones formativas y políticas del país” (p. 372). Garzelli, Granata y Mariottini presentan los resultados de un estudio múltiple, basado en dos cuestionarios (uno rellenado por 103 estudiantes de ELE, otro, por más de 230 profesores italianos de ELE) y el análisis de una selección de 14 manuales y tres portales digitales. Pese a que para los estudiantes el estudio de diferentes variedades del español en clase es importante, resulta que los profesores apenas tienen conocimientos sobre las variedades americanas del español y más del 80% emplea materiales didácticos que toman como modelo la variedad peninsular. El análisis de los manuales de ELE y sitios web confirma este resultado decepcionante: se registra una presencia mínima de Hispanoamérica y esta se limita, en su mayoría, a aspectos culturales sin que se aproveche para la explotación lingüística. En definitiva, parece que la visión pluricéntrica del mundo hispanohablante no está presente en las aulas de ELE en Italia y las variedades americanas siguen constituyendo anexos periféricos de un mero interés sociocultural.

En suma, el volumen Lingue e Linguaggi 25 ofrece una serie heterogénea de estudios, con enfoques teóricos, metodologías y objetivos diversos, que sin embargo giran todos en torno al estudio del paisaje lingüístico de la migración desde perspectivas innovadoras y actuales. Los lectores descubren muchos acercamientos inspiradores a este tema tan polifacético y, al mismo tiempo, tan dinámico y representativo de las ciudades de nuestro mundo actual. Los estudios contenidos en este volumen muestran el rigor científico y la solidez de sus autores, así como su interés en abarcar nuevos caminos, ya sea desde una perspectiva teórica o metodológica (conceptos, teorías, herramientas digitales), ya sea por lo que concierne al área o al material lingüístico estudiados. Sin lugar a dudas, se trata de un volumen muy logrado, que invita a seguir reflexionando sobre la importancia del paisaje lingüístico como objeto de estudio para entender mejor las relaciones sociales y las redes comunicativas que a diario se crean y recrean en las ciudades multiétnicas y multilingües que habitamos en nuestros días. Al mismo tiempo, Lingue e Linguaggi 25 constituye una prueba del dinamismo y del potencial que caracterizan los estudios del paisaje lingüístico en las ciudades multiculturales contemporáneas.


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