ReseñasSección dirigida por Alexandra ÁlvarezInfoling 1.77 (2017)

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Maria José Gallucci. Reseña de Martín, María Antonia. 2016. El Cours de linguistique générale (1916) de Ferdinand de Saussure. Algunas reflexiones, desde la lingüística hispánica. Zaragoza: Prensas de la Universidad de Zaragoza. Infoling 1.77 (2017) <http://infoling.org/informacion/Review247.html>

El Curso de lingüística general de Ferdinand de Saussure (1916), una obra fundamental que determinó el desarrollo de la lingüística del siglo XX, cumple 100 años de su publicación este 2016. En el ámbito académico, el centenario de este texto se ha conmemorado a través de congresos y de distintas publicaciones relacionadas con el tema.

El libro de María Antonia Martín Zorraquino es uno de esos textos concebidos para celebrar este aniversario en el marco de la lección inaugural del curso 2016-2017 de la Universidad de Zaragoza, que tuvo lugar el 19 de septiembre de este año. Además de su importancia en lo académico, la autora confiesa lo especial de la experiencia, y también la feliz coincidencia de que se cumplan 60 años de la intervención de su padre, el profesor Juan Martín Sauras, catedrático de Química Inorgánica, en el mismo Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, para pronunciar la lección inaugural del curso universitario 1956-1967, y treinta de la de su esposo, el profesor Juan Rivero Lamas, catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, para hacer lo propio en la inauguración del curso universitario de 1986-1987.

La obra, de corte más documental que propiamente investigativo, se inicia con una breve “Presentación” (pp.9-11), en la que la autora enumera los motivos para conmemorar la obra saussureana y las preguntas que responderá a lo largo de su exposición. En cuanto a los primeros, Martín Zorraquino destaca que el Curso de lingüística general marca el inicio de la lingüística moderna sobre todo en Europa pero también en América. Señala la importante influencia de este texto en la lingüística hispánica, tanto en la investigación como en la enseñanza, y el hecho de que la figura de Saussure debe ser recuperada en su esencial real porque, “paradójicamente, el Curso de lingüística general deformó, en parte, algunos de los rasgos fundamentales de su pensamiento teórico (como han revelado importantes contribuciones científicas, sobre todo, desde fines de los años 90 del siglo pasado)” (p.9). Como apunta la autora, estos tres motivos son suficientemente válidos para dar a conocer a Saussure y a su Curso entre el público universitario no especializado en lingüística, ni en filología, en un espacio tan particular como la lección inaugural de un curso académico, en la que el orador (profesor o profesora de la Universidad) acerca a su auditorio (oyentes primero y lectores después) a un tema de interés en el ámbito de su especialidad.

Una vez descritos los motivos para conmemorar a Saussure, Martín Zorraquino  señala el objetivo que persigue el libro y su justificación: presentar una imagen rigurosa del Curso de lingüística general y de su autor, porque ambos representan un ejemplo muy valioso del profesor universitario y de la inmensa proyección de su magisterio. Seguidamente, la investigadora detalla las preguntas que responderá a lo largo de su exposición: ¿Quién era Ferdinand de Saussure en el marco histórico en el que vivió y, sobre todo, en el ámbito de la lingüística en la que se formó? ¿Cuáles son las características singulares de la obra? ¿Cómo se elaboró y se publicó, cuál es su contenido y qué objetivos centrales se plantea? ¿Qué proyección ha tenido la obra que nos ocupa, como texto admirado, y como texto debatido? ¿Qué repercusión ha conocido particularmente en el mundo hispánico? ¿Cuál es la vigencia actual del Curso de lingüística general?

A la presentación del texto le siguen cinco capítulos, de desigual extensión, en los que se aborda la figura y la obra del maestro ginebrino, con especial atención en el Curso de lingüística general. El texto cierra con el apartado que contiene las referencias bibliográficas empleadas a lo largo de la exposición.

En el capítulo que sigue a la presentación, titulado “Algunas de las claves de la personalidad y de la formación de Ferdinand de Saussure” (pp.13-28), se ofrece un retrato de Saussure a partir fundamentalmente de Leroy (1967), De Mauro (1972) y Joseph (2012). La autora da cuenta de la familia y de la formación escolar de Saussure hasta la Universidad; de los estudios del autor en Ginebra (1875-1876/1880), de la Mémoire sur le système primitif des voyelles dans les langues indo-européennes (Leipzig 1878); de la tesis doctoral De l`emploi du génitif absolu en sanscrit (Ginebra 1880); y del trabajo del maestro, primero como profesor en París (1881-1891), y luego  como catedrático en Ginebra (1891-1913). A propósito de su desempeño como profesor universitario, la autora destaca que fueron precisamente los tres últimos cursos de lingüística general en la Universidad de Ginebra los que le dieron a Saussure “fama mundial y lo convirtieron, paradójicamente, en el simbólico iniciador de la lingüística moderna, a causa de un manual (el Curso de lingüística general), distribuido en cinco partes de desigual originalidad, que no había sido redactado, como tal, por él y cuyas fuentes precisas han dado lugar a una muy extensa bibliografía” (pp.27-28). Como recuerda la autora, ese libro reconstruido, y no la inmensa y profunda formación en lingüística comparada e indoeuropea del maestro ginebrino, dio a conocer a Saussure.

El tercer capítulo de la obra, “El Cours de linguistique générale (1916): síntesis de contenidos” (pp.29-94), como su nombre indica, describe la constitución interna del mismo. En esta sección, la más extensa del libro (con ocho apartados), Martín Zorraquino comienza dando cuenta de las sucesivas ediciones de la obra por la editorial Payot, primero en Lausana y, a partir de la segunda edición, la de 1922, en París (1916, 1922, 1931, 1949, 1955, 1962). La autora destaca la edición en español de Amado Alonso, publicada por primera vez en 1945, en Buenos Aires, por la editorial Losada, en la cual ella se basa para presentar los contenidos del Curso de lingüística general.

En el primer apartado de este capítulo, “La edición del Curso de lingüística general (1916) como libro póstumo, recuperado o recapitulado por Charles Bally y Albert Sechehaye (con la colaboración de Albert Riedlinger), discípulos de Saussure” (pp.29-34), llama la atención sobre uno de los rasgos que singularizan al Curso: su condición de obra póstuma recuperada. Martín Zorraquino recuerda que fue publicada en 1916, tras el fallecimiento de Saussure (en 1913), por los discípulos ginebrinos de las clases de lingüística general que Saussure impartió a partir de 1906. Saussure destruía las notas tras utilizarlas en clase o no las conservaba, como señala la autora, por lo que el Curso fue producto de los apuntes de los alumnos más acreditados que habían asistido y participado activamente en alguno de los tres cursos de lingüística general que el sabio ginebrino había impartido (1906-1907; 1908-1909; 1910-1911).

En el segundo apartado, “El Curso de lingüística general: partes, contenidos y objetivos de la obra” (pp.35-48), Martín Zorraquino sintetiza el texto compilado por los discípulos de Saussure. En esta sección, la autora se detiene en cuatro aspectos: i) la presentación del Curso, ii) la dicotomía lengua y habla, iii) la lingüística como disciplina de la semiología, y iv) la lingüística de la lengua vs. la lingüística del habla.

El tercer apartado, “Los principios generales del Curso de lingüística general ” (pp.49-56), se divide en dos partes. En la primera, la autora se enfoca en la explicación y trascendencia del signo lingüístico. En la segunda, aborda lo concerniente al estudio lingüístico en función del factor tiempo (lingüística estática o sincrónica vs. lingüística evolutiva o diacrónica).

El cuarto apartado, “La lingüística sincrónica: contenidos fundamentales” (pp.57-70), como su nombre indica, se centra en el objeto de la lingüística en un momento particular de la historia. En esta parte del libro la autora se refiere a la delimitación de las unidades de análisis; a la idea de que la lengua es forma, no sustancia, para lo cual rescata la noción de valor en el signo lingüístico; a las relaciones que se establecen entre los signos (sintagmáticas y asociativas); y, por último, al papel de la gramática como disciplina equivalente a la lingüística sincrónica.

El quinto apartado, “La lingüística diacrónica: contenidos fundamentales” (pp.71-80), se centra en la contraparte de la sincronía, es decir, en el estudio lingüístico a lo largo del tiempo –o  en varias sincronías–. En esta parte del texto se describe lo que tiene que ver con los cambios fonéticos y la analogía como consecuencia de los primeros. La autora explica, de la mano de Saussure, la relación entre la analogía y la evolución de la lengua y sus diferencias frente a la aglutinación.

El sexto apartado, “La lingüística geográfica en el Curso de lingüística general ” (pp.81-83), se concentra brevemente en la descripción de la diversidad lingüística, sus causas y complicaciones.

El séptimo apartado, “Cuestiones de lingüística retrospectiva” (pp.84-94), describe las dos perspectivas de la lingüística diacrónica, expresadas en términos de dicotomía (la lingüística retrospectiva y la lingüística prospectiva). Martín Zorraquino también recoge en esta parte las críticas que hace Saussure, en su obra, a la metodología practicada por indoeuropeístas y los comparatistas del siglo XIX. Esta parte finaliza con la referencia a la posición de idealistas y psicologistas que consideran que una lengua refleja el carácter psicológico de una nación, lo que no comparte el maestro ginebrino.

El octavo y último apartado del capítulo tres es el de la “Conclusión” (pp.91-94), en el que, a propósito del final del Curso, en el que se afirma que “la lingüística tiene por único y verdadero objeto la lengua considerada en sí misma y por sí misma”, Martín Zorraquino resalta que esta frase, “que habría de marcar el objetivo de buena parte de la lingüística europea del siglo XX, sobre todo de todas las escuelas del estructuralismo lingüístico […] no es de Saussure, la incluyeron los editores, Bally y Sechehaye” (p.92). La autora llama la atención sobre la frase final de la obra que, a su juicio,

lo reduce, porque lo encorseta, lo cosifica, al centrarlo exclusivamente en la lengua, en sí misma y por sí misma, olvidando o prescindiendo del carácter social que la lengua tiene en las varias definiciones que se ofrecen de esta en el Curso de lingüística general  y al excluir por completo la facultad de hablar o el carácter psíquico del signo y de algunas de las relaciones centrales del mecanismo de la lengua, como son las relaciones asociativas (p.94).

A pesar de esta “desventaja”, por llamarla de alguna manera, Martín Zorraquino  considera acertadamente que, en todo caso, ha servido para abrir el camino para una interpretación sistemática de la lengua. El Curso se tradujo, en palabras de la autora, “en piedra de toque para la reflexión lingüística” (ibídem); bien para la adhesión y multiplicación de seguidores, bien para el rechazo encarnizado de detractores.

El cuarto capítulo del libro, “La proyección del Cours de linguistique générale en la lingüística europea del siglo XX, con particular atención a la lingüística hispánica” (pp.95-122), consta de cinco apartados principales.

El primer apartado, “La repercusión del Curso de lingüística general: aspectos generales” (pp.95-97), da cuenta de la trascendencia de la obra saussureana en Europa. La autora rememora la traducción del Curso a distintas lenguas y la inmensa bibliografía que evidencia la impronta del maestro ginebrino en la lingüística del siglo XX.

El segundo apartado, “La cuestión de los precursores” (pp.98-99), muestra las principales fuentes de inspiración de la lingüística general de Saussure; en especial, la autora se detiene en el trabajo de Coseriu (1977) a propósito de la tradición de la que parte Saussure.

El tercer apartado, “Las corrientes estructuralistas: adhesiones, con matizaciones o con cambios importantes” (pp.100-110), recoge las principales corrientes del pensamiento lingüístico relacionadas con el estructuralismo (la Escuela de Ginebra, el Círculo Lingüístico de Praga, el Círculo Lingüístico de Copenhague, el funcionalismo de Eugenio Coseriu); así como la huella de Saussure en otros autores (André Martinet y Roman Jakobson, por ejemplo).

El cuarto apartado, “Los oponentes encarnizados: los idealistas” (pp.111-112), hace alusión brevemente a aquellos autores que se rebelaron contra la última frase del Curso, que ya hemos apuntado antes.

Por último, en el quinto apartado del cuarto capítulo, “La lingüística hispánica y el Curso de lingüística general  (pp.111-122), la autora comenta el prólogo de Amado Alonso a la obra, la figura de Dámaso Alonso como primer filólogo en ocuparse de Saussure y su Curso, la presencia de las corrientes estructuralistas y la consiguiente práctica de los principios del estructuralismo lingüístico. El recorrido incluye la descripción de la expansión de esta corriente del pensamiento en España a través de la filología clásica (como en el caso de Rodríguez Adrados 1969); y, después, con el funcionalismo, por medio de la Escuela de Oviedo y la figura de Alarcos o de la Universidad de Santiago de Compostela y la escuela allí creada por Guillermo Rojo. Seguidamente, Martín Zorraquino destaca que hasta la llegada del generativismo, especialmente en las Universidades Autónomas de Barcelona y de Madrid, la huella del estructuralismo lingüístico ha sido general en España. El capítulo cierra con la pregunta ¿Sigue estando vigente la figura y obra de Saussure?, cuya respuesta es el eje vertebral del capítulo siguiente.

El quinto capítulo, “Vigencia de la figura y de la obra de Ferdinand de Saussure en la actualidad” (pp.123-128), responde la pregunta formulada al final del capítulo anterior y recoge la conclusión del libro. Martín Zorraquino señala que, desde luego, sí se conoce a Saussure, y no solamente en medios lingüísticos y filológicos, sino también en otros ámbitos (antropología, filosofía, psiquiatría); razón por la cual ocupa un sitio muy destacado no solo en la lingüística, sino en la historia de la cultura. La autora subraya que el pensamiento de Saussure representa todavía un problema abierto a la investigación actual, “porque contiene, como toda obra magistral, materia para suscitar ideas en el lector y para que este adopte una postura dialéctica que le lleve a matizar, o a precisar, o a rechazar justificadamente los puntos de vista ajenos en relación con los propios” (p.128). A propósito de este último punto, la autora llama la atención sobre el nuevo atractivo que han cobrado los textos del lingüista con el hallazgo, en 1996, en el palacio ginebrino de la familia de Saussure, de un extenso manuscrito del autor titulado De l`essence double du langage.

El sexto y último capítulo de la obra, “Epílogo” (pp.129-138), recoge la última parte del discurso de la profesora Martín Zorraquino en el acto académico celebrado, con motivo de la inauguración del curso universitario 2016-2017, en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza. La autora comienza explicando que el centenario de la publicación del Curso de lingüística general coincide con los otros dos aniversarios especialmente entrañables para ella que ya hemos señalado antes. Se detiene en este punto y comenta brevemente los temas tratados tanto por su padre como por su esposo en las lecciones inaugurales correspondientes. La profesora, generosa y humilde en el trato y con el conocimiento, cierra su discurso con una larga lista de agradecimientos seguida de una genial analogía entre la relación de interdependencia entre profesores y estudiantes, como ocurre, con el signo lingüístico, entre significado y significante.

La parte final del capítulo va acompañada de ocho imágenes que guardan estrecha relación con la presentación de la lección inaugural (Saussure, portadas de varias ediciones del Curso de lingüística general y de las lecciones inaugurales de los cursos académicos de 1956-1957 y 1986-1987).   

La lectura del libro de Martín Zorraquino a propósito del centenario del Curso de lingüística general resulta muy enriquecedora. La obra tiene la ventaja de que puede ser consultada por lectores especializados o no en el ámbito de la lingüística y de la filología. A los primeros, les servirá para afianzar los conocimientos generales sobre el Curso y descubrir también la faceta humana y académica de Saussure. A los segundos, gracias al manejo de la autora sobre el tema, y a la claridad y pedagogía con la que aborda la obra de Saussure, les permitirá conocer con detalle y precisión al gran iniciador de la lingüística moderna. No queda, entonces, sino dar la más calurosa bienvenida a este libro, que es también un acertado homenaje que echábamos en falta en la lingüística hispánica de este siglo.

Referencias bibliográficas

Coseriu, Eugenio. 1977. Tradición y novedad en la ciencia del lenguaje. Madrid: Gredos.

De Mauro, Tullio (ed.). 1972. Introduction, Notes biographiques et critiques sur Ferdinand de Saussure. En Ferdinand de Saussure. Cours de linguistique générale. Édition critique préparée par Tullio de Mauro, 319-394. París: Payot.

Joseph, John. 2012. Saussure. Oxford: Oxford University Press.

Leroy, Maurice. 1967. Les grands courants de la linguistique moderne. Bruselas-París: Presses Universitaires de Bruxelles / Presses Universitaires de France.

Rodríguez Adrados, Francisco. 1969. Lingüística estructural. Madrid: Gredos.

Saussure, Ferdinand de. 1945. Curso de lingüística general. Prólogo, traducción y notas de Amado Alonso. Buenos Aires: Losada.


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