ReseñasSección dirigida por Yvette BürkiInfoling 1.58 (2017)

Si no puede leer este documento,
descárguese la última versión de ADOBE

Víctor Fernández-Mallat. Reseña de Bertolotti, Virginia. 2015. A mí de vos no me trata ni usted ni nadie. Sistemas e historia de las formas de tratamiento en la lengua española en América. Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México. Infoling 1.58 (2017) <http://infoling.org/informacion/Review243.html>

En este libro, Virginia Bertolotti se plantea tres objetivos centrales. Primero, se propone presentar las diversas formas de tratamiento pronominales y verbales que caracterizan el español hablado en América. Segundo, ofrece una mirada histórica sobre la procedencia de estas formas de tratamiento y su desarrollo en el contexto americano, haciendo especial hincapié en la continuidad del voseo y los cambios que este ha experimentado. Por último, se concentra en el caso concreto de los tratamientos vigentes en el español uruguayo del siglo XIX. El libro consta pues de tres partes: “El tratamiento y los sistemas de tratamiento del español en América”, “Historia de los sistemas de tratamiento en el español preamericano y americano”, y “Diacronía de los verbos y pronombres alocutivos en el español en Uruguay”. En lo que sigue, me propongo llevar a cabo noticia y examen de cada una de estas partes.

Primera parte: El tratamiento y los sistemas de tratamiento del español en América

Esta primera parte consta de dos capítulos. En el primero, Bertolotti lleva a cabo una revista de los conceptos básicos con los que trabajará a lo largo de la obra. En el segundo, la autora sintetiza diversos estudios sobre el tratamiento en América con un énfasis particular en estudios actuales.

Tal y como lo subraya la autora, el primer capítulo es particularmente interesante para aquellas personas que aún no se han adentrado en el estudio del tratamiento. La autora empieza por mostrar qué se entiende por tratamiento, destacando que este incluye tanto formas gramaticales —como lo son, por ejemplo, los pronombres personales y posesivos y las formas verbales— como formas nominales —como lo son, por ejemplo, nombres propios, ocupacionales, cordiales y honoríficos. La autora destaca que, además de señalar la persona gramatical, el tratamiento nos permite indicar posicionamiento social, identidad individual, pertenencia a un grupo y relación psicológica o afectiva entre los interlocutores. Para ilustrar las formas de tratamiento y los significados que estas formas pueden llegar a codificar, la autora incluye oportunamente un diálogo tomado de una película mexicana.

Posteriormente, Bertolotti problematiza sobre las correlaciones que se han asumido entre el uso de ciertas formas de tratamiento (principalmente pronominales y verbales) y la expresión de confianza y cercanía, por un lado, y de formalidad y distancia, por el otro. Carricaburo (1997: 10), por ejemplo, estipula que las formas que manifiestan los rasgos de segunda persona (formas-t en Brown y Gilman 1960) permiten codificar informalidad, solidaridad, familiaridad y acercamiento; mientras que las formas que manifiestan los rasgos de tercera persona (formas-v en Brown y Gilman 1960) sirven para codificar formalidad, cortesía, poder y distanciamiento. Fontanella de Weinberg (1999: 1402) propone una dicotomía similar en la que confianza y formalidad se establecen como polos opuestos. Con razón, Bertolotti argumenta que esta distinción es cuestionable, puesto que no es representativa del uso que se hace de las formas de tratamiento en el español hablado en la América actual. La autora advierte que ciertas variedades americanas presentan un sistema de tratamiento triádico, que, desde un punto de vista pronominal, por ejemplo, consiste en el uso alternante de tú, vos y usted. Bertolotti considera que este hecho es incompatible con una visión dicotómica. Añade que, en algunas variedades, las mismas formas pueden llegar a codificar significados opuestos. Un ejemplo de ello es el caso de la forma usted que, en variedades como la chilena, puede codificar intimidad o formalidad en función del contexto comunicativo (Torrejón 1991: 1070). La solución que ofrece la autora es entender las formas-t y -v ya no como exclusivas de un extremo u otro de las dicotomías planteadas, sino que “como más propias de uno u otro polo” (p. 21).

Como ya señalé, el segundo capítulo es de orientación más bien sincrónica y en él Bertolotti expone el estado actual de las formas de tratamiento pronominales y verbales en América. En una primera instancia, la autora muestra de manera general las formas que se encuentran a disposición de los hablantes en el continente americano. Enseguida, de manera mucho más detallada, se adentra en el caso de cada una de estas formas.

Bertolotti empieza examinando las formas de tratamiento pronominales de segunda persona y vos. La autora nota que, hasta el día de hoy, el uso de una u otra de estas formas, o de ambas, es de gran utilidad y ha dado pie a las divisiones clásicas encontradas, por ejemplo, en Carricaburo (1997: 12-13). Este tipo de divisiones estipulan que existe una “América tuteante”, una “América voseante” y una “América tuteante-voseante”. La autora añade que, a partir de estudios como el de Quesada Pacheco (2002), es necesario considerar también la existencia de regiones ustedeantes; es decir, de zonas del continente americano en las que con usted puede codificarse, por ejemplo, familiaridad y cercanía, tal y como se hace con y vos en otras localidades.

A continuación, Bertolotti describe el tratamiento verbal singular, para el cual, al igual que en el caso del tratamiento pronominal, considera tres posibles manifestaciones: las formas del paradigma voseante, las formas del tuteo y las del paradigma de usted. Asimismo, la autora se centra en la descripción de las formas voseantes y tuteantes, con un énfasis particular en las posibles combinaciones entre pronombres y formas verbales, entre las que destacan las combinaciones mixtas del tipo vos con conjugaciones tuteantes y con formas verbales voseantes; la distribución geográfica de estas combinaciones; y los tiempos y modos verbales con los que las formas voseantes son posibles. El cuadro detallado que presenta la autora en las páginas 44 y 45 resume de manera bastante completa lo de la distribución geográfica y de las flexiones en las que se puede distinguir el voseo verbal del tuteo. No obstante, este cuadro se basa en obras que han retomado descripciones procedentes de Rona (1967), donde este autor recoge formas que estudios actuales no han recogido. En el caso del español chileno, por ejemplo, estudios como Kluge (2005) y Rivadeneira y Clua (2011), que han basado su análisis en material empírico de primera mano, no han recogido instancias en las que se usa formas verbales voseantes conjugadas en futuro sintético (p. ej. ‘comerís’) en el habla de personas del sur del país y de la capital chilena, respectivamente. Esto insinúa que bien esta flexión no es de uso vigente, o bien que está fuertemente limitada a zonas que no han sido estudiadas recientemente.

Un acierto del cuadro es que ilustra claramente la distribución diatópica del voseo en el continente americano, poniendo en evidencia que este se da principalmente en América Central y en el Cono Sur. Asimismo, explica comprensiblemente sus distribuciones diastrática —para la cual la autora nota que “tiene mayor difusión en los estratos sociales más bajos” (p. 46)— y diafásica —para la cual la autora observa que “está reservado para el grupo (inmediato), sea este la familia, la provincia o la clase social” (p. 46). Estas observaciones son fundamentales, ya que sugieren que, a pesar de ser el voseo un fenómeno de amplia distribución, sigue siendo, en la actualidad, un rasgo socialmente marcado en el sentido laboviano (Labov 1966).

Bertolotti dedica los dos siguientes apartados a dos formas menos estudiadas: usted como tratamiento-t y -v; y su merced como tratamiento (pro)nominal. Respecto a la primera, la autora nota una disminución de ámbitos de uso de usted como tratamiento-v en América a favor de una ampliación de los ámbitos en los que se opta por . Asimismo, advierte la presencia de variedades del español americanas en las que se emplea usted como tratamiento-t, principalmente en el ámbito familiar y en función de una serie de otros factores, tales como lo son, por ejemplo, la pertenencia generacional, el conocimiento previo de los alocutarios y el carácter público o privado del acto comunicativo.

Para el uso de su merced como tratamiento (pro)nominal, Bertolotti nota que, al igual que el usted-t, tiende a usarse en el ámbito familiar, particularmente en Colombia y partes de Ecuador, donde su uso es mayor. Asimismo, precisa que en otras áreas de uso, como por ejemplo en República Dominicana y Cuba, es una forma más bien propia de hablantes con niveles de educación relativamente bajos y en situación de subordinación; y que en otras áreas, como Chile, ha sido desplazada a favor de otras formas de tratamiento por completo. Además, la autora advierte que es una forma para la cual aún debe probarse que su uso esté integrado en el sistema pronominal, y que no se trata más bien de un honorífico. Así y todo, Bertolotti termina el apartado con una propuesta innovadora, en la que sugiere que la división cuatripartita de Carricaburo (1997) podría reformularse en una que incluya seis sistemas de tratamiento: el quinto tomaría en cuenta el uso de usted como tratamiento-t y el sexto incluiría el uso de su merced como tratamiento pronominal.

Bertolotti dedica el último apartado del capítulo al tratamiento pronominal y verbal en el Uruguay actual. Primero, señala que, para dirigirse a más de un alocutario, el español uruguayo consta de una única forma pronominal: ustedes (que va acompañado por las formas verbales coincidentes con la tercera persona del plural). Según la autora, el uso de vosotros (y las formas verbales coincidentes) estaría reservado a situaciones de extrema solemnidad heredadas del siglo XIX. En seguida describe cuatro formas posibles para dirigirse a un solo alocutario: usted tiene (U-U); tú tenés (T-V); vos tenés (V-V); y tú tienes (T-T). La autora señala que, si bien las tres primeras se correlacionan con la mayor o menor deferencia respecto al interlocutor, siendo U-U la combinación con la que se expresa mayor distancia, la combinación T-T está fuertemente determinada por la procedencia geográfica de los hablantes, ya que su uso está restringido principalmente a la zona este de Uruguay. Bertolotti destaca que, a pesar de ello, esta es la forma enseñada en el sistema educativo. Esto tiene consecuencias importantes en las valorizaciones que tienen los hablantes de esta forma, que tienden a ser positivas, y en las de las formas V-V, que tienden a ser vistas más negativamente. La autora mantiene que, en el contexto uruguayo, estas valorizaciones han favorecido la conservación y uso altamente extendido de las formas T-V. Por un lado, al usarse el tuteo pronominal, el voseo verbal pasa relativamente desapercibido; por otro lado, le permite a la gente uruguaya distinguir su habla de la bonaerense, que, como bien es sabido, se caracteriza por un uso bastante extendido de las formas V-V.

Segunda parte: Historia de los sistemas de tratamiento en el español preamericano y americano

La segunda parte de la obra de Bertolotti es de clara orientación diacrónica. En esta, la autora revisa la historia de los sistemas de tratamiento en el español peninsular preamericano y en el español americano. Respecto a este último, la autora pone particular énfasis en el español rioplatense. Al igual que la primera parte del libro, la segunda parte consta de dos capítulos. En el primero, la autora se concentra sobre aspectos históricos de la expresión pronominal del tratamiento, mientras que en el segundo lo hace sobre aspectos históricos de la expresión verbal del tratamiento.

En el primer apartado, Bertolotti ofrece una descripción del tratamiento singular en el español peninsular. Pone particular énfasis en los usos propios de los siglos XV, puesto que, a grandes rasgos, estos son los que irrumpirían sucesivamente en el continente americano. Para este siglo, la autora describe un sistema compuesto por tres formas que llegaban a cubrir seis posibles significados semántico-pragmáticos. Estos se correlacionaban con parámetros como la pertenencia grupal y el posicionamiento social de los hablantes. En suma, existían un tú familiar y un tú extragrupal; un vos deferencial intragrupal y un vos extragrupal; y un vuestra merced deferencial y un vuestra merced reverencial. El tú familiar se reservaba a usos no deferenciales entre miembros de un mismo grupo, mientras que el tú extragrupal era empleado por miembros de clases superiores al dirigirse a miembros de la clase baja. El vos extragrupal, por su parte, era el que los miembros de la clase baja empleaban al dirigirse a superiores, mientras que el vos deferencial intragrupal era de uso entre miembros de la burguesía y la nobleza. La forma vuestra merced se usaba como tratamiento deferencial entre miembros de la burguesía y de la nobleza y como tratamiento reverencial por parte de miembros de la clase baja al dirigirse a los miembros de las clases superiores.

En seguida y a la luz de lo anteriormente expuesto para el español peninsular, Bertolotti se centra en los valores que adquieren estas formas en el contexto americano, con un énfasis particular en los valores que dichas formas exhibían durante los siglos XV y XVI. Es particularmente interesante ver el rol que juega el contexto americano en los cambios que se producen.

Respecto a los posibles usos de vos, la autora nota que este fue particularmente útil al dirigirse a “los [nuevos] otros” (p. 106); es decir, a la población autóctona americana. Bertolotti observa que, en cierta medida, el pronombre vos pierde en América su carácter de marcador de clase social y adquiere el particular de marcar al alocutario como una entidad externa al grupo que no merece un trato respetuoso. La autora propone este cambio y la subsiguiente adquisición de este valor entre la población indígena hispanohablante como posibles factores del mantenimiento del pronombre vos en el continente americano. De esta manera, su explicación contrasta con otras en las que la conservación del uso de vos se atribuye a la hidalguización del continente americano (Rosenblat 1964) —esto es, a la idea de que un porcentaje elevado de conquistadores y colonizadores eran hidalgos voseantes— y a su valor despectivo, lo cual lo convertía en una forma de tratamiento adecuada a la visión que los españoles tenían de la población autóctona, que veían de manera despreciativa (Cuervo 1893 cit. en Pierris 1977).

En cuanto al uso de vuestra merced, Bertolotti señala que mantiene sus caracteres reverencial —siendo común, por ejemplo, al dirigirse un soldado a su capitán o un alcalde al regidor— y deferencial —particularmente entre personas de clase baja sin conocimiento previo.

Para el uso de , la autora nota que adquiere en América un carácter particularmente intragrupal, reservándose su uso para el trato entre miembros de un mismo grupo.

En suma, para el siglo XVI, el español americano contaba con tres formas —tú, vos y vuestra merced—, pero con nuevos valores adaptados a un nuevo contexto. La forma vuestra merced se reservaba para usos formales, mientras que las dos otras eran las formas de cercanía, prefiriéndose vos para tratamientos no íntimos y para aquellos tratamientos de carácter más familiar.

En el tercer apartado, Bertolotti examina los principales trabajos de investigación sobre el tratamiento singular en la región rioplatense hasta el siglo XIX, con un énfasis particular en estudios de Fontanella de Weinberg (1970, 1971, 1976, 1977). Esta última sugiere que, en los siglos XVI y XVII, había dos patrones de uso para las formas voseantes: uno conservador —en el que el vos tenía valor de respeto— y uno innovador —en el que dicho pronombre tenía un significado de cercanía. Según esta autora, el vos de respeto habría sido sustituido en su uso por vuestra merced, mientras que el vos de cercanía se caracterizaba por alternar con . Basa sus observaciones en el análisis de cartas en su mayoría amorosas y escritas por hombres a sus esposas. Bertolotti pone en duda la existencia de la pauta innovadora con sólidos argumentos. En efecto, según la autora, es problemático atribuir a vos un significado de cercanía basándose en el hecho de que estas cartas eran íntimas, puesto que, en realidad, eran de carácter público, siendo su principal objetivo el servir como prueba de relación para que las esposas de hombres ya asentados en América pudieran reunirse con ellos sin inconvenientes. Asimismo, en estas cartas, el uso de vos alternaba más bien con vuestra merced > usted, no con . Un estudio llevado a cabo por la autora y sus colaboradores parece confirmar esta última observación, ya que comprueban que, aún en el siglo XVIII, era el pronombre para el uso de cercanía (Elizaincín, Malcuori y Bertolotti 1997).

Bertolotti manifiesta mayor acuerdo con las observaciones que Fontanella de Weinberg (1989) hace para los valores de los usos pronominales del siglo XIX. Esta última propone que, para ese entonces, había un uso urbano —en el que alternaban y vos— y un uso rural —en el que vos se había consolidado como única forma de tratamiento pronominal. Así y todo, la propuesta de Bertolotti para el siglo XIX se destaca por su mayor complejidad. La autora identifica para vos un uso extragrupal y otro intragrupal. En intercambios con miembros externos al grupo de pertenencia, su uso codifica una menor reverencia, particularmente en ámbitos rurales. En cambio, para codificar mayor reverencia, se opta por usted. En intercambios con otros miembros del grupo de pertenencia, el uso de vos codifica una menor deferencia, particularmente con personas muy conocidas de sexo masculino y menores que el alocutor. Para alocutarias de conocimiento vasto y menores que el alocutor, se opta por , particularmente en ámbitos urbanos. En intercambios con personas conocidas pero no de manera íntima, así como en casos de mayor deferencia, usted es el pronombre de preferencia. En suma, el sistema que propone Bertolotti para el siglo XIX rioplatense es triádico, como el que había llegado en siglos anteriores. Sin embargo, los valores codificados ponen en evidencia un proceso de cambio lingüístico.

En los últimos apartados del primer capítulo, Bertolotti ofrece una visión diacrónica del singular su merced y de los plurales vosotros y ustedes. Para su merced, retoma lo expuesto en la primera parte del libro; esto es, el que se trata de una forma que no ha sido incluida en la discusión sobre la constitución de los sistemas pronominales alocutivos debido a su carácter regional en el caso del continente americano, así como al hecho de que puede ponerse en duda su estatus pronominal desde su emergencia. Esto último se evidencia, por ejemplo, en los usos registrados por Carrera de la Red y Álvarez (2004) para la Mérida venezolana de los siglos XVI y XVII.

En el caso de los plurales vosotros y ustedes, Bertolotti remite inicialmente al estudio de García et al. (1990), en el que se documenta e ilustra la emergencia de la forma vosotros en el siglo XIII español a partir de vos; y su gramaticalización para finales del siglo XV. Para el caso de ustedes, la autora lamenta la ausencia de una diacronía, aunque nota su emergencia como forma plural de tratamiento cortés de manera análoga a usted. En el caso de la ausencia de vosotros en el continente americano, la autora remite a las observaciones de Fernández Martín (2012) sobre el español de la Andalucía occidental, quien nota que, en esta localidad, ustedes sustituye a vosotros en la primera mitad del siglo XVIII debido a su flexibilidad referencial. Nota esta autora que, a diferencia de vosotros, que solo acepta referencia a los pronombres de cercanía como o vosotros, ustedes acepta, además, referencia a los pronombres de distancia como usted o ustedes. Bertolotti sostiene que esta flexibilidad referencial puede servir de explicación para la desaparición de vosotros en América. No obstante, reconoce que queda mucho por hacer en cuanto a la historia de los alocutivos plurales del español de América.

Bertolotti cierra el capítulo con unos comentarios finales relacionados mayoritariamente con apreciaciones criticables en torno al voseo. Primero, retoma la crítica ya hecha a la hipótesis de la hidalguización de los conquistadores de Rosenblat (1964), quien atribuye el mantenimiento del voseo a un proceso de igualación social hacia arriba. En seguida, apoyándose en datos obtenidos por De Jonge y Niewenhuijsen (2009), critica la postura de Cuervo según la cual el voseo era un rasgo débil. En efecto, los resultados obtenidos por estos autores ponen en evidencia que, para el siglo XVI americano, las formas vos eran dos veces más frecuentes que las formas en zonas voseantes. También vuelve a criticar la idea según la cual el voseo era considerado vulgar en la época de la irrupción del español en América, argumentando que esta apreciación es algo mucho más reciente. Sin embargo, la mayor contribución del apartado es la necesidad que nota Bertolotti de que se desarrollen estudios sobre el voseo que adopten el enfoque de la sociolingüística histórica, ya que factores como la variedad sociolingüística, la cortesía y cuestiones pragmáticas, que se toman en cuenta en estudios sincrónicos, podrían revelarse útiles para explicar el pasado.

En el segundo capítulo Bertolotti dirige su atención hacia la expresión verbal del tratamiento. La autora divide el capítulo en tres apartados generales. En los dos primeros trata los cambios experimentados en las formas verbales de tratamiento del español y su configuración actual en la América hispanohablante, respectivamente. En el último apartado, propone una explicación estructural a los paradigmas alocutivos actuales.

En el primer apartado, la autora da cuenta de tres cambios en el sistema alocutivo verbal singular. Primero, comenta la adopción de la morfología de tercera persona  para el tratamiento al alocutario con la forma vuestra merced > usted. Señala que, aun si esta forma tenía una concordancia variable con la segunda persona, su lexicalización y gramaticalización hicieron que la concordancia con la tercera persona se volviera obligatoria. Luego, la autora presenta la adecuación morfofonológica de la segunda persona del plural que se produce con la resemantización de vos. Nota que esta adecuación provoca una distinción definitiva entre las formas verbales que acompañan a vos y en presente, pasado simple y futuro de indicativo, en presente de subjuntivo, y en imperativo (todas formas voseantes). La diferenciación se produce por presentar estas formas alguna diferencia fonemática, alguna acentual, o ambas. Finalmente, Bertolotti describe y analiza la combinación de los paradigmas verbales y pronominales sujeto de con los de vos. La autora nota que, en base a Lapesa (1996), existen dos tendencias generales, una distinguidora —que no promueve construcciones con sujeto voseante y verbo voseante— y otra fusionista —que sí las promueve. Según Bertolotti, la fusionista es la tendencia triunfante en la zona rioplatense; y es la que dio paso al sistema actual, en el que se han extendido las formas monoptongadas y los imperativos sin -d.

En el segundo apartado, que se centra sobre el tratamiento verbal actual en Hispanoamérica, la autora vuelve a presentar los cuadros que había incluido en la primera parte del libro. A modo recordatorio, estos cuadros dan cuenta del tipo de voseo verbal; de sus distribuciones diastrática, diafásica y diatópica; y de la posibilidad de que se den combinaciones del tipo T-V o V-T, o alternancias con combinaciones T-T en algunas variedades. Reitero mis reservas sobre la vigencia de algunas de las informaciones expuestas en estos cuadros.

En el último apartado, Bertolotti examina los motivos por los que autoras como Fontanella de Weinberg (1992) postulan que, por similitud de significados, se puede afirmar que los paradigmas voseantes americanos mezclan elementos propios del voseo con elementos propios de paradigmas tuteantes, como por ejemplo en ‘vos te acordás’, donde sujeto y verbo son propios de un paradigma voseante mientras que el objeto lo es de un paradigma tuteante. Bertolotti rechaza la idea de mezcla de paradigmas con argumentos sólidos. Postula que es en realidad la pérdida del significado reverencial de vos —que solo podía obtener de su lectura original plural— lo que condujo a la selección de formas del paradigma tuteante para su combinación con formas voseantes con significado singular. Existía pues la necesidad de distinguir entre un vos plural y otro singular. La autora añade que esta necesidad de distinción puede constituir una buena razón para el desplazamiento de la flexión verbal etimológica en las regiones actualmente voseantes.

Tercera parte: Diacronía de los verbos y pronombres alocutivos singulares en el español en Uruguay

En esta última parte del libro, Bertolotti sintetiza su tesis doctoral (Bertolotti 2011). El objetivo general de esta era explicar cómo y por qué las formas de tratamiento de segunda persona del singular experimentaron cambios durante el siglo XIX en Uruguay.

En el primer capítulo, la autora describe el corpus analizado y justifica su selección. Señala que gran parte de sus datos proceden de un corpus epistolar constituido por 100 cartas personales y privadas. Estas cartas se incluyen en el Anexo 2, después de las convenciones de su transcripción, lo cual es un gran aporte para quien quiera continuar su análisis. Bertolotti se vale de este tipo de corpus porque, al tratarse de un tipo de escritura relativamente cotidiana, permite observar usos que se acercan más al polo de la oralidad. Para ilustrar los cambios, la autora seleccionó cartas que van de principio a finales del siglo XIX. Asimismo, tomó en cuenta otros criterios de selección —entre los que destacan el origen geográfico y el género de los escritores, la relación de poder entre los correspondientes, el tópico y el tono— por su posible incidencia en las formas de tratamiento seleccionadas. Además, para cerciorarse de sus observaciones, Bertolotti recurre a otras fuentes, como, por ejemplo, a textos literarios, periodísticos y escolares.

En el capítulo segundo, Bertolotti da cuenta del entorno histórico, social y cultural en el que se escribe las cartas que constituyen el corpus. La autora argumenta que los cambios socioculturales pueden explicar, en parte, los cambios observados en el tratamiento; sobre todo en el caso de los periodos seleccionados, ya que el primero —que cubre la primera mitad del siglo XIX— se inserta dentro de la dinámica colonial, mientras que el segundo —que cubre la segunda mitad de este siglo— se inserta en un movimiento de modernización nacional. El primero tenía un fuerte carácter rural, por cuanto colectivos como indígenas, misioneros jesuitas y conquistadores constituían grupos relativamente cerrados, mientras que el segundo corresponde con un proceso de urbanización en el que el hermetismo de estos grupos se ve parcialmente afectado y, en consecuencia, se producen cambios en las formas de tratamiento.

El tercer capítulo es de carácter descriptivo. En él, Bertolotti compara las formas usadas en el corpus en los dos periodos descritos en el segundo capítulo en función de dos criterios: el de la relación entre interlocutores en términos de poder y el del ámbito social o familiar en el que la interacción tiene lugar. La autora nota que hay un fuerte incremento en la frecuencia de uso de las formas-t para la segunda mitad del siglo. Advierte que el incremento de las formas tuteantes es particularmente visible en el ámbito de familias cultas asentadas en medios urbanos. En cambio, en el ámbito de familias asentadas en medios rurales y con menor nivel de instrucción, el incremento de las formas-t implica una mayor frecuencia de uso de formas voseantes. No obstante, la autora nota que con el incremento de la migración de áreas rurales a áreas urbanas, que es parte del proceso de modernización, el voseo empieza a incorporarse gradualmente en el “habla” de las clases altas del ámbito urbano.

En el cuarto capítulo, Bertolotti lleva a cabo un análisis de la densidad de verbos-t y verbos-t en función de los pronombres sujeto y los pronombres alocutivos términos de comparación o de preposición y pronombres alocutivos objeto que les corresponden. Sus resultados ponen de manifiesto que la frecuencia con la que se dan los pronombres alocutivos términos de comparación o de preposición en su forma voseante es mayor que la frecuencia con la que se dan las formas verbales voseantes y los pronombres sujeto voseantes, respectivamente. Asimismo, estos resultados muestran que los pronombres alocutivos objeto ocurren de manera exclusiva en su modalidad tuteante. Estos datos son muy relevantes, pues permiten visualizar que la difusión del voseo (en Uruguay al menos) se dio mediante los elementos menos prominentes de la lengua —esto es, mediante los pronombres alocutivos términos de comparación o de preposición— y no los que suelen ser más sobresalientes —como lo son los pronombres sujeto y los verbos.

En el capítulo quinto, Bertolotti se centra en el tratamiento voseante en su contexto social, por lo que se busca las correlaciones existentes entre las manifestaciones voseantes y las características sociales de quienes las realizan. Asimismo, sintetiza el análisis que se llevó a cabo en textos literarios y periodísticos para dar cuenta de las condiciones sociales que circundan los usos de las formas de tratamiento voseantes. Por último, resume las actitudes lingüísticas hacia las formas de tratamiento usadas presentes en otras fuentes, como, por ejemplo, en textos escolares. En síntesis, Bertolotti plantea que para lo que es el siglo XIX, se puede postular la existencia de dos sistemas alocutivos generales: un sistema vos-usted vigente en el ámbito rural y un sistema tú-usted actual en ámbito urbano. No obstante, a partir de los datos con los que trabaja, se puede también perfilar la emergencia de un sistema triádico vos-tú-usted provocada por el éxodo rural. Asimismo y debido a su naturaleza campesina, la autora advierte que vos ocupaba el lugar de la menor estima social y familiar, lo cual explica su carácter estigmatizado.

El último capítulo del libro son las conclusiones a las que llega la autora sobre el cambio en las formas de tratamiento en la variedad uruguaya de español. No solo sirve de compendio del trabajo realizado en el marco de su tesis doctoral, sino que, en él, la autora abre la puerta a lo que queda por hacer en el estudio de las formas de tratamiento, de manera particular en el caso de otras variedades de español distintas a la uruguaya. Además de recalcar que aún queda mucho por hacer sobre el voseo, pone un énfasis particular en la escasez y, por ende, la necesidad de centrarse en las formas de tratamiento plurales, especialmente en el abandono del uso del pronombre vosotros que se dio en el continente americano.

Para concluir, el libro de Bertolotti es tanto una excelente introducción para aquellas personas que se inician en el estudio de las formas de tratamiento, como un contrapunto a los numerosos trabajos que ya se han realizado sobre el tema. La primera parte del libro sirve a la autora para exponer y explicar los términos y conceptos básicos del campo. En la segunda y tercera partes del libro, problematiza las ideas recibidas y, mediante un riguroso análisis propio, ofrece nuevas interpretaciones sobre la continuidad y los valores de las formas de tratamiento en el continente americano, con un énfasis particular en el voseo en el español en Uruguay. En efecto, Bertolotti muestra con claridad que los valores que tienen los tratamientos vos-tú-usted en el actual sistema triádico de ese país difieren de los valores que estas formas tenían al irrumpir el español en América. No obstante, en mi opinión, su mayor aporte consiste en que advierte que estos valores son producto de una serie de cambios que se produjeron en el territorio americano —donde el español se vio inmerso en una nueva realidad sociocultural— y que fueron ejecutados, por así decirlo, por nuevos actores sociales típicamente americanos, tales como lo son, por ejemplo, los indígenas de habla hispana y los criollos. En el caso del voseo, por ejemplo, Bertolotti demuestra con rigor cómo su actual valor de cercanía y familiaridad emergió justamente en el “habla” de indígenas de habla hispana y criollos del ámbito rural uruguayo; y que de ahí permeó el “habla” de personas pertenecientes a otros grupo en medios urbanos, por lo que podría afirmarse que se trata de un cambio de abajo hacia arriba.

Referencias bibliográficas

Bertolotti, Virginia. 2011. Los cambios en la segunda persona del singular durante el siglo XIX en el español del Uruguay. Rosario: Universidad Nacional de Rosario.

Brown, Roger; Gilman, Albert. 1960. The Pronouns of Power and Solidarity. En T. A. Sebeok, ed. Style in Language. Cambridge: MIT Press, pp. 253-276.

Carrera de la Red Micaela; Álvarez, Alexandra. 2004. Tratamiento y cortesía en la elaboración de fuentes documentales en la etapa fundacional de la provincia de Mérida (Venezuela). En D. Bravo y A. Briz, eds. Pragmática sociocultural: estudios sobre el discurso de la cortesía en español. Barcelona: Ariel, pp. 229-243.

Carricaburo, Norma. 1997. Las fórmulas de tratamiento en el español actual. Madrid: Arco Libros.

De Jonge, Bob; Niewenhuijsen, Dorien. 2009. Formación del paradigma pronominal de las formas de tratamiento. En C. Company Company, dir. Sintaxis histórica de la lengua española. Segunda parte: La frase nominal. Vol. 2. México: Fondo de Cultura Económica / Universidad Nacional Autónoma de México, pp. 1593-1671.

Elizaincín, Adolfo; Malcuori, Marisa; Bertolotti, Virginia. 1997. El español en la Banda Oriental del siglo XVIII. Montevideo: Universidad de la República.

Fernández Martín, Elizabeth. 2012. La oposición ‘vosotros/ustedes’ en la historia del español peninsular (1700-1931). Granada: Universidad de Granada.

Fontanella de Weinberg, María Beatriz. 1970. La evolución de los pronombres de tratamiento en el español bonaerense. Thesaurus 25: 12-22.

Fontanella de Weinberg, María Beatriz. 1971. El voseo en Buenos Aires en las dos primeras décadas del siglo XIX. Thesaurus 26: 495-514.

Fontanella de Weinberg, María Beatriz. 1976. Analogía y confluencia paradigmática en formas verbales de voseo. Thesaurus 31.2: 249-272.

Fontanella de Weinberg, María Beatriz. 1977. La constitución del paradigma pronominal del voseo. Thesaurus 32: 227-241.

Fontanella de Weinberg, María Beatriz. 1989. El voseo bonaerense. Visión diacrónica. Bahía Blanca: Universidad Nacional del Sur.

Fontanella de Weinberg, María Beatriz. 1992. Fusión de paradigmas, variación y cambio lingüístico. El caso del voseo. En M. Vaquero y A. Morales, eds. Homenaje a Humberto López Morales. Madrid: Arco Libros, pp. 185-195.

Fontanella de Weinberg, María Beatriz. 1999. Sistemas pronominales de tratamiento usados en el mundo hispánico. En I. Bosque y V. Demonte, dirs. Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa, pp. 1401-1425.

García, Erica; De Jonge, Robert; Niewenhuijsen, Dorien; Lechner, Carlos. 1990. (V)os-(otros): ¿dos y el mismo cambio? Nueva Revista de Filología Hispánica 38: 63-132.

Kluge, Bettina. 2005. Las fórmulas de tratamiento en un corpus chileno. En V. Noll, K. Zimmermann y I. Neumann-Holzschuh, eds. El español en América: Aspectos teóricos, particularidades, contactos. Frankfurt am Main / Madrid: Vervuert / Iberoamericana, pp. 169-188.

Labov, William. 1966. The Social Stratification of English in New York City. Washington, D.C.: Center for Applied Linguistics.

Lapesa, Rafael. 1996. Las formas verbales de segunda persona y los orígenes del ‘voseo’. En El español moderno y contemporáneo. Estudios críticos. Barcelona: Crítica, pp. 253-267.

Pierris, Marta de. 1977. El preludio del voseo en el español medieval. Romance Philology 31.2: 235-243.

Quesada Pacheco, Miguel Ángel. 2002. El español de América. Cartago: Editorial tecnológica de Costa Rica.

Rivadeneira, Marcela J.; Clua, Esteve B. 2011. El voseo chileno: Una visión desde el análisis de la variación dialectal y funcional en medios de comunicación. Hispania 94.4: 680-703.

Rona, José Pedro. 1967. Geografía y morfología del voseo. Porto Alegre: Pontifícia Universidade de Católica do Rio Grande do Sul.

Rosenblat, Ángel. 1964. La hispanización de América. El castellano y las lenguas indígenas desde 1492. En Presente y futuro de la lengua española, Vol. 1. Madrid: Cultura Hispánica, pp. 189-216.

Torrejón, Alfredo. 1991. Fórmulas de tratamiento de segunda persona singular en el español de Chile. Hispania 74.4: 1068-1076.


Reseñas: desde 2010